¡Vamos muy tarde!

El pasado verano sufrimos en el Bierzo una catástrofe medioambiental, humana y económica. Los terribles incendios que asolaron nuestra comarca durante cinco semanas nos hicieron vivir momentos de angustia extrema, de peligro real para personas y bienes que en varios casos acabó en tragedia: pérdida de vidas humanas, viviendas quemadas y nuestros montes calcinados. Los incendios de cuarta generación (generados por condiciones de sequía de larga duración, altísimas temperaturas y combustible continuo en los bosques) son una realidad ya en El Bierzo, como se venía avisando por especialistas desde hace varios años. 

Hay algunas dudas pero también hay muchas certezas, quizás la más importante es que se ha de gestionar el paisaje, creando una especie de mosaico que genere espacios de control para esos fuegos. Y eso exige una ingente labor de prevención en nuestros bosques y de cambios en nuestros hábitos de vida. Hace un año se comprometieron todos los esfuerzos personales y económicos para hacer frente a esta lacra. Casi un año más tarde no estamos mucho mejor.

Hoy, 18 de mayo de 2026, no están trabajando las cinco brigadas forestales que en el Bierzo han de realizar tratamientos selvícolas de prevención además de hacer frente a los incendios cuando se producen. Este dato, que es absolutamente cierto, es la prueba irrefutable de que no hemos estado a la altura. Las brigadas deberían llevar ya varios meses en nuestros bosques centradas en tratamientos de prevención. Para que eso ocurra, se debería haber avanzado en la previa redacción de los proyectos de esos trabajos y en la contratación de las brigadas.

La apuesta por la condición pública del operativo, que es la idónea, aplicada en una sola temporada está generando problemas evidentes, principalmente en la contratación del personal necesario por parte de TRAGSA. A ello se suma que no hay un relevo generacional en puestos claves del operativo de prevención y extinción como los conductores-operadores que manejan los bulldozer. ¿Quién va a manejar la maquinaria que adquiera la Diputación si no hay especialistas disponibles para ello?. En ese sentido, me ha llamado la atención el convenio firmado por la Diputación Provincial de Zamora con Somacyl, que podría hacerse también con TRAGSA, para el desbroce de la interfaz urbano-forestal.

Las brigadas Montel hacen un trabajo muy bueno pero debería duplicarse su presupuesto para poder realizar las franjas perimetrales que se necesitan y no una pequeña parte. En el Bierzo, hay 286 pedanías. ¿De verdad creen que con 16 operarios y operarias trabajando ocho meses se va a poder hacer una franja de protección en la interfaz urbano-forestal de todos nuestro pueblos?

La adquisición de nuevos medios aéreos que se incorporen al operativo significan una mejora en el operativo de extinción y se ha de agradecer, pero llegamos tarde al operativo de prevención. Invertir en prevención siempre es un ahorro si se tienen en cuenta los costes que generan los megaincendios. Y no es cuestión de hacer de ésto un enfrentamiento entre administraciones. Siempre podemos hacer más de lo que hacemos. Quienes menos recursos tienen, que son la inmensa mayoría de nuestros ayuntamientos, han de sentir el apoyo decidido de las administraciones superiores. El mecanismo de las BRIF se debería replicar en todas las comunidades autónomas. Llevará unos años estar a la altura de la profesionalidad de esas brigadas estatales pero si no empezamos ese trabajo, no llegaremos nunca.

Llegamos tarde a la prevención; pero que no nos pase que lleguemos tarde también a la extinción. Según el INFOCAL, la fecha de inicio de la época de peligro alto de incendios es el 12 de junio. Sería completamente imperdonable que ese día no tuviéramos el operativo activo.

Pongámonos todos a trabajar, a trabajar más. ¡¡¡Vamos muy tarde!!!