Jurando o prometiendo por la autonomía leonesa

Ocupada la titularidad presidencial de las Cortes Autonómicas por Francisco Vázquez Requero, un jurista soriano, procurador en las Cortes ya en 1994, cosa que ha ido alternando con plaza de senador, gobernador en su tierra, y cargos políticos en el partido PP, diré que es para mí desconocido en cuanto a ejecutoria, de currículo político largo; pero empieza a reclamar mi atención. ¡Ahora!

En la pertinente situación de la composición de las Cortes, las procuradoras y los procuradores, hubieron de jurar o prometer ante él fidelidad al parlamento del que empiezan a formar parte o continúan por veteranía electoral. Protocolo.

El sobreañadido leonesista al juramento o promesa, ya es costumbre, se da por sabido y se le presta escasa atención; pero la requiere, aun cuando no sea más que por recordar lo del imperativo legal, que, más que en apariencia, es negación autonómica con Castilla. Y ello, se quiera o no, pues lo contrario sería no ir. Y ‘en el entretanto’ han de hacer constar que contribuirán a su mantenimiento. Van, hablan y vienen.

Recordemos: los dos leonesistas, Farto y Otero, acudieron por vez primera y con ellos UPL al hemiciclo autonómico, ya estaba ocupando escaño Vázquez, y hasta puede que fuera uno de los que en alta voz formularan la petición de “expúlsalos” justo cuando ante el señor Estella, a la sazón presidente de las Cortes autonómicas, en 1995, ambos se salieran del guion o fórmula, sonando a anatema el añadido: “Por la autonomía leonesa”. Cayó Estela en el error de no admitirlos.

Pero hubo de desdecirse otro día, dando relevancia al hecho y notoriedad a la formación política leonesista. Efímera, pero quedando como huella y poco más, pasando a ser costumbre. Y lo ocurrido entre los dos procuradores leonesistas, cuestión que en verdad fue controvertida junto a su comparecencia en las Cortes, nunca ha sido convenientemente explicada. Más, ya es agua demasiado pasada y no ha de calmar ninguna sed leonesa en el momento.

Y rechazaron la medalla entonces, lo que también sentó muy mal. Y ahora, por sabido, y con la pretensión minimizadora de los acérrimos autonomistas que presumen de demócratas y son feroces cancerberos, se lleva acabo este rito, que es acogido por ambas partes con deportividad. Ofrecimiento y rechazo.

Y aquí recobro la imagen de Otero ante un desconcertado Estela, presidente de las Cortes entonces. Muestra el procurador cara inocente, me gustaría que hubiera sido de seriedad interiorizada, y no pose estudiada. Distante en el tiempo, no en el significado, vemos ahora a la procuradora Alicia Gallego, que, mediante contemporizadora sonrisa y gesto dulce manual, rechaza la medalla que Vázquez hace ademán de entregarla. Nada me gustaría más saber, si él fue uno de los que exhortaron a Estela con aquello de “expúlsalos”, que más que murmullo, sonó a trueno, en el hemiciclo…

Presencia leonesista en las Cortes

Nuestra presencia leonesista, que fue una bajada de pantalones en su día, entendimos muchos –y en parte razón no nos faltaba–, luego vendría lo pragmático que al parecer es lo que importa. Más o menos, estando dentro se puede (reconducir) intentar salir. Y recordemos, se entra por imposición política, se continúa por votos, la voz del pueblo escrita, y en afán democrático se tendría que poder salir del mismo modo.

Se ha dicho: en política todo lo que no está correcto, como en matemáticas, todo está mal. Mas, “ese todo” también es negociable…al parecer.

Puede que ni el gesto, ni tan siquiera la voz, mejor o peor modulada, pero discrepante, en teoría defensiva… esté siguiendo un 'manual de estilo', si es que, más allá de lo tácito, ha existido lo de mantener un único y concordante lenguaje en todas las facetas políticas para alentar el compromiso de los leoneses con su tierra, desde el sentimiento leonesista operante en política. Que, por cierto, está resultando un pasar inacabable.

El señor Vázquez, ha dicho en su discurso, que “no iba a ser el presidente de una mayoría”, sino de “todos los procuradores”, y como símbolo añadió que “tendía la mano a todos, para dar lo mejor al servicio de esta tierra”.

¿Qué tierra, señor Vázquez, la leonesa o la castellana? Dos regiones culturalmente distintas componen, aunque se empecinen en el unitarismo, esta comunidad llamada Castilla y León.

Desde dentro, desde fuera, con el voto y el compromiso entrelazado en el pueblo leonés:

El Lexit está cantado…