Los idus de marzo

A tales horas, en el puente de mando de los principales partidos estatales, eso que ahora se ha dado en llamar el Think-tank, ya se están confeccionando las letanías con las que embaucar a los incondicionales que asistirán a sus actos electorales. Se aproximan momentos de edulcorar la mentira hasta que parezca verdad, de retorcer el significado de las palabras hasta que la semántica permita hacernos creer que todos estamos equivocados en nuestras percepciones y que justamente no hemos caído en la cuenta en la que han caído nuestros políticos. De las promesas que no se cumplirán nunca, mejor no hablar para evitar sonrojos.

Las mentiras, pues, están a punto de salir del horno si no han salido ya. Ahora sólo se precisa que un buen número de leoneses tengan las tragaderas necesarias para que surjan efecto y a fe mía que mis paisanos no les decepcionaran. Serán muchos leoneses los que emulen a la rana con la boca abierta en el juego que se conoce precisamente por ese nombre. Las fichas o discos de hierro están listas, las ‘ranas’ leonesas dispuestas a tragar ¿Qué puede salir mal? ¡Déjense de pensamientos elevados! El componente digestivo es lo prioritario.

Por lo tanto la tramoya está dispuesta, los actores entrando en escena, y el guion no decepcionará a nadie, bueno, al menos hasta que llegue el momento de poner en práctica lo prometido, pero para ese entonces ya no quedará memoria de la sarta de embustes que se habrán escuchado en mítines y otros actos electorales. Se diría que la respetable audiencia leonesa se regocija de que le mientan públicamente. Engañar es otra cosa, después de unas tantas campañas ya casi nadie cree en los mensajes políticos. Donde dije digo, digo diego.

Una campaña electoral ilegítima

Con estas premisas echa a rodar la campaña electoral pero por más que los actores principales se esfuercen, será ilegítima, quizá legal, pero ilegítima. Y será ilegítima porque se fundamenta en un fraude, en un pecado original, el de que se sustanciará entre una ciudadanía que no fue consultada para que dijera si deseaba esta fórmula autonómica o deseaba otra. No, toda España fue consultada pero León, Zamora y Salamanca no lo fueron. Sencillamente se cometió un acto fraudulento que debería invalidar toda actuación posterior que se fundamente sobre el mismo y proceder a reparar el daño cometido.

Por si fuera poco, los partidos políticos estatales que humildemente se motejan de partidos de gobierno –como si el resto de formaciones repudiara la gobernanza– mantienen unos mismos principios que ya experimentó España en el siglo XIX con el llamado Turnismo y que trajo innovaciones tan democráticas como el caciquismo, sufragio censitario, votación de personas fallecidas, pucherazos, restricción del número de votantes atendiendo a las rentas de las que se disponía y un larguísimo etcétera. Figuras estas que convirtieron a España en una úlcera tórpida con apariencia de normalidad.

Partidos mayoritarios y su cantinela de Pimpinela

La escenografía de los dos partidos mayoritarios se parece a las canciones del dúo Pimpinela, donde ambos intérpretes parecen desollarse en vida con sus letras, pero en el fondo son una misma unidad de destino en lo universal. La representación teatral de ambos partidos sólo confunde a personas poco avisadas. Pudieran parecer antagónicos, pero nada más lejos de la realidad. A nivel de calle discuten, riñen y hasta pleitean por ver quién merece ocupar la poltrona, pero a niveles más elevados son una comunidad de bienes bien avenida. 

¿Parece inverosímil? Pues no, no lo es. La demostración más palpable es que a nivel de la Comunidad Europea, tanto el PP como el PSOE sostienen con sus votos a un personaje mediocre y evanescente como es su presidenta Ursula von der Leyen, quien acabará pasando onerosa factura a toda Europa cuando cese en su cargo. El seguidismo reptante de esta teutona ante los mandatos del amigo americano es sustentado por el grupo Popular Europeo y por el grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas –centroderecha y centroizquierda respectivamente– que parecen animados por un mismo soplo vital. 

El cargo de políticos populares y socialistas que ocupan puesto en Europa conlleva sustanciosa remuneración, evidentemente ejerciendo como ángeles custodios del poder establecido y emanado de ambos grupos políticos. El gran problema de estos puestos dorados es que, al igual que sucede a escala nacional, donde la casi totalidad de los políticos españoles desatienden los intereses patrios en beneficio propio y de sus respectivas formaciones, otro tanto sucede a nivel europeo, donde las cuitas de los españoles no se hacen oír en Bruselas. Y lo mismo sucede si se baja hasta el nivel autonómico. El político español se debe a sí mismo, después a su partido y si sobra algo, a la ciudadanía. Vocación de servicio se le llama a esto.

Por eso el sufrido votante leonés, antes de introducir su papeleta por la impúdica ranura de la urna, debería tener bien presentes estos preceptos:

  1. Sus problemas no son los de los componentes de la lista que va a votar, tan es así que le harán ver una realidad lisérgica y desenfocada, minimizando problemas e inconvenientes y prometiéndole una Arcadia feliz.
  2. Toda promesa estrafalaria será inmediatamente archivada así que se haga el escrutinio la misma noche electoral.
  3. Sólo está contribuyendo con su voto a que sus representantes ‘echen mejor pelo’ cuando hayan dejado de repartir sonrisas, papeletas por mercadillos y plazas de abastos o besos a niños con mocos.
  4. Su voto no le da derecho a nada, sólo es un número de un cómputo total.
  5. Si los representantes leonesistas dejan mucho que desear, imagínese que le aportará los que ya anteponen su condición de castellanoleoneses

Podríamos seguir indefinidamente con más apartados pero, como primer ejercicio saludable, yo recomendaría a mis paisanos que se formen un juicio claro para estas próximas elecciones autonómicas, viendo quienes anteponen lo que de verdad le interesa a León y a todos los leoneses, y después procedan en consecuencia.

¡Ah! Y procuren no equivocarse porque llevamos casi medio siglo deslizándonos por el filo de la navaja y los errores ya los estamos pagando con sangría demográfica, empobrecimiento del terriotrio, jóvenes que se nos van, pueblos que se vacían, negocios que quiebran, servicios que no se prestan…

¡Mejor no sigo! 

Tomás Juan Mata pertenece a Urbicum Flumen, la Asociación Iniciativa Vía de la Plata