En Valverde de la Virgen 'certezas'... pocas

Al calor de los recientes comicios autonómicos, y dándole una vuelta al eslogan 'Aquí, certezas', no he podido evitar una pequeña reflexión, con todo el respeto y una pizca de ironía. 

Hace apenas seis meses regresé a mi tierra, León, concretamente a San Miguel del Camino (Valverde de la Virgen), donde debo decir que la acogida ha sido extraordinaria: como si lleváramos aquí toda la vida. 

Dicen que las comparaciones son odiosas, y probablemente lo sean, pero entre Asturias y León, primos hermanos, uno empieza a notar matices… especialmente en lo sanitario. 

Y es aquí donde el eslogan cobra un nuevo sentido. Quizá habría que afinarlo ligeramente: “Aquí, certezas… pocas”. 

Hablemos claro. La sanidad en Valverde de la Virgen funciona, sí, pero gracias al esfuerzo casi heroico de sus profesionales, que cada día sacan adelante el servicio con más imaginación que medios. McGyver, a su lado, sería residente de primer año. 

Mientras tanto, el municipio crece. De 7.300 habitantes en 2020 a cerca de 9.000 en la actualidad, y más de 11.000 tarjetas sanitarias si contamos desplazados. Todo un éxito demográfico… que, curiosamente, no viene acompañado del mismo entusiasmo en recursos sanitarios. 

Seguimos prácticamente igual que hace cinco años. O quizá no: ahora somos más, pero con lo mismo. 

Por comparar (aunque sean odiosas): Armunia, con cifras similares, dispone de pediatría y Punto de Atención Continuada (PAC) hasta las 22.00 horas. En Valverde, en cambio, hemos optado por una solución innovadora: no ponernos enfermos por la tarde ni en fin de semana.

Funciona regular. 

Nuestros niños deben desplazarse a Trobajo del Camino, donde los pediatras, además de atender a su población, hacen malabares para cubrir la nuestra. Confiemos en que tampoco enfermen ellos. 

Eso sí, se proyectan más viviendas, crece el polígono de Villadangos y se habla –con razón– de fijar población. Solo falta un pequeño detalle: dotar de servicios a esa población que queremos fijar. 

Porque fijar población sin sanidad es como invitar a cenar sin comida: la intención es buena, pero el resultado, mejorable. 

Así que, con todo el respeto institucional, quizá el eslogan podría ajustarse a la realidad: “Aquí, certezas… pocas”. Al menos en materia sanitaria. 

Atentamente, 

Marcos Reguera García 

Un vecino agradecido, pero también paciente.