El PSOE ha perdido las 'erecciones'
En Andalucía el PSOE ha perdido las erecciones. ¿De hecho, cuánto exactamente habrá influido la probada condición de putero de pro del exministro Ábalos en el resultado electoral de los socialistas en Andalucía? ¡A saber: no le pregunten tal cosa a Tezanos que acierta menos que Aramis Fuster!
Pero el caso es que se nota que en España hemos cambiado de ciclo político y han llegado para quedarse las derechas en pequeños detalles, en oscuros perfumes, en el nombre cambiado de las cosas.
Ayuso lleva el revisionismo a las fronteras del ridículo al decir que lo de América entonces no fue un expolio encarnizado sino una expansión cultural simbiótica, y el PSOE no reconoce que en las elecciones autonómicas de Andalucía ayer no se ha dado una hostia monumental y menos aún que el que Moreno Bonilla no haya alcanzado la mayoría absoluta para la progresía es mucho peor, pues trae a la derecha montada a lomos de la derecha como si fuera espartero sobre su caballo, sino que se limita a analizar la cosa con la frase: “el partido aguanta”.
Andalucía es un histórico feudo socialista y la cuna del felipismo de pana y el guerrismo de intelectualidad socarrona y gafapasta, pero en la actualidad tiene un problema de paro desbocado y proletariado descarriado, y votar de todos modos a las derechas viene a ser como matar a la familia con un sable: todo mientras la prensa grita lo mismo que los vecinos marrulleros del quinto… ¡Algo habrán hecho!
Sin embargo de las elecciones de ayer, a nuestro juicio, hay que sacar tress conclusiones claras: que las encuestas han perdido las elecciones, que el PSOE ha perdido las erecciones, y que lo de que Vox ha tocado techo era un deseo y no una realidad, pero la progresía sanchista, a fuerza de hacer pasar los deseos por certezas, se está cargando la realidad, la credibilidad, la confianza, la esperanza, la burra y el buey.
De hecho merece una reflexión profunda y presta a la dimisión en masa lo de que la juventud con paga paterna y sin acceso a la vivienda ni al futuro esté votando en masa a las derechas, mientras, con gesto nihilista y contrariado, vociferan: ¡No sé de dónde coño saca pasta la Luna para salir todas las noches!...
En fin.