Las heridas de los temporales de febrero aún no han cicatrizado en Villablino

Luis Álvarez

17 de marzo de 2026 14:42 h

Las repetidas borrascas de nieve, agua y viento padecidas por el territorio provincial durante el pasado mes de febrero han dejado un reguero de secuelas por toda la provincia leonesa, donde se produjeron desbordamientos de ríos y desperfectos que afectaron a infraestructuras, especialmente carreteras, calles y caminos, y también a edificios públicos y particulares.

Los edificios más afectados han sido los más viejos en el tiempo y los menos y peor conservados. En Laciana han sido significativos dos casos. El primero fue antiguo ambulatorio de Villablino, que el día 11 de febrero sufrió desprendimientos que produjeron daños en vehículos hasta obligar al corte de una calle.

El segundo fue el derribo, llevado a cabo por operarios, de la cubierta y muros de la planta superior del edificio ubicado en el número 4 de la Avenida de Sierra Pambley, también de Villablino, al verse el tejado de edificio muy afectado con hundimientos debido a las lluvias y la nieve.

Este derribo estaba previsto con anterioridad, puesto que los propietarios ya solicitaron a finales del pasado año licencia urbanística para la “eliminación de cobertura de pizarra, con peligro de desprendimiento, para su posterior reforma”. Y los temporales aceleraron el proceso.

Y contaba con la autorización correspondiente fijada mediante decreto de 28 de noviembre de 2025 (al que ha tenido acceso ILEÓN), que impone a los solicitantes varias condiciones: “Además de las condiciones generales se tendrán en cuenta las siguientes: cubiertas. diseño y materiales”.

“Serán inclinadas”, reza otra de las premisas, “y a dos o más aguas conforme a las formas existentes en el casco tradicional, no autorizándose caballetes en cumbrera, quiebros de faldón, formas tipo mansarda o petos en vez de aleros; los aleros tendrán un vuelo máximo 60 cm sobre fachada y un canto no superior a 15 cm; la iluminación del espacio bajo cubierta podrá resolverse con lucernarios en el faldón de cubierta, quedando prohibidas las buhardillas”.

“En cubiertas, el material de recubrimiento será pizarra negra, no autorizándose otro tipo o color tanto para la edificación principal como para las auxiliares. Se recomienda la pizarra a granel. Las chimeneas se adaptarán a la forma y materiales tradicionales de la zona”, señala otra de las condiciones.

Se trata de estrictas condiciones, con las que se pretende mantener la apariencia física de la edificación. Si bien no se trata de un edificio protegido, sí es singular por su apariencia y perfil, además de por formar parte del entorno de la plaza de Sierra Pambley desde hace más de un siglo. En los datos catastrales figura como fecha de construcción el año 1920.

Referencia cultural y social

El edificio como referencia cultural lo establece la ruta Un paseo literario por los rincones de Luis Mateo, que sitúa bajo el voladizo de la galería el segundo punto del itinerario: La librería de Nemesia. Aunque en realidad no era más que un kiosco, que compartía los bajos de la casa con una frutería. Y que terminó por darle el nombre popular a la construcción, como Casa Nemesia, pese a que Nemesia solo tuvo en ella su negocio y nunca residió en ella.

Como se señala en los textos de la ruta, este era “un pequeño pero bullente centro de la vida cultural y social, el kiosco”, como el único establecimiento en los años 40 y 50 donde se podía adquirir la prensa en Villablino. Incluso se vendían los periódicos de fechas pasadas a bajo precio, para envolver los bocadillos de la mina o atizar fuego en la cocina.

Posteriormente, y durante décadas en la pared intermedia entre ambos negocios, se instaló una vitrina de madera para las carteleras del cine Muxivén, donde además se colocaban las esquelas y anuncios; hoy sustituida por un tablón de anuncios público y también como lugar donde ver las esquelas.

Al entorno se añadió durante muchos años un banco público hasta convertir ese lugar abrigado de la lluvia en un sitio apropiado para las tertulias o simplemente para sentarse a descansar y ver pasar la vida y la gente. Un típico lugar de pueblo.

Por eso, en la memoria colectiva de Laciana, y especialmente de Villablino, esta pequeña casita de corredor, donde muchos aprendieron a escribir a máquina, conserva un sitio destacado. Con su singular escalera de piedra en curva de arco de circunferencia que da acceso a la planta superior, es un lugar que evoca los recuerdos de la población hoy mayoritaria en el municipio, la de aquellos que ya superan el medio siglo de vida.