Los inicios del periodismo en León: la prensa de papel de los siglos XIX y XX
El primer periódico como tal fue 'El Manifiesto de León', publicado por el coronel Luis de Sosa en la proclama contra Napoleón en 1808. La provincia se incorporó tardíamente a las noticias diarias en papel, pero durante esos dos primeros siglos hubo más de 150 cabeceras distintas. Hoy sólo quedan cuatro
Distintas cabeceras de periódicos leoneses del siglo XIX. Dativo Rodríguez Pérez
En un mundo actual en que el papel de la prensa está en compromiso doble –tanto por su credibilidad y por su formato, precisamente en papel que está siendo sustituido por lo digital y su lectura en ordenadores y dispositivos móviles–, las noticias escritas siguen siendo de vital importancia para los ciudadanos, pese a las críticas que los medios de comunicación reciban. ¿Pero cuándo comenzó a ser esto así?
Aunque parezca mentira, las nuevas impresas no tienen mucho más de tres siglos, con las hojas volanderas del siglo XVII y los primeros periódicos en el siglo XVII importados de Francia, siendo el decano en España casualmente el BOE. La Relación o Gazèta (1661) una publicación semanal que evolucionó a la La Gazeta de Madrid (1697) y hoy es el Boletín Oficial del Estado (BOE), marcó el inicio del periodismo regular en España; mientras que el primer diario con secciones diferenciadas fue el Diario Noticioso de Francisco Mariano Nipho en 1758.
Pero esta aventura periodística tardó en llegar a la provincia de León. Cuyo primer periódico, de un sólo número, se imprimió y distribuyó 150 años después, en los primeros años del siglo XIX... debido a la invasión Napoleónica. León, pese a lo que dicen los Mitos de Lovecraft que tendría una imprenta en 1498 en la que se publicó El Alacife, la versión hispana del Necronomicón, no tuvo su primer impresor hasta 1521 como explica el libro de Julio César Santoyo La Imprenta en León de 1521 a 1900 que cuenta el devenir de este sector en la capital del Viejo Reino. Es probable que existieran las llamadas hojas volanderas, pequeños folios cortados en formato octavo, llegando a recibir también el nombre de octava. Se distribuían de forma gratuita, o muy barata, al igual que el resto de la literatura de cordel. Durante el los siglos XVII y XVIII es posible que se publicaran algunos almanaques con relación de noticias anuales y
Historia de la Prensa en León desde 1808
La historia de la prensa en la provincia de León durante el siglo XIX comienza con el Manifiesto de León en 1808, una publicación de un solo número que marcó el inicio de una trayectoria mediática caracterizada por una vitalidad asombrosa y, simultáneamente, por una fragilidad extrema. Fue un periódico publicado por Luis de Sosa durante la Invasión Napoleónica, apoyando la proclamación de Fernando VII del 24 de abril de 1808 (noticia que se publicó en La Gazeta de Madrid el 2 de mayo de 1808 pero Murat ordenó quemar todos los ejemplares el mismo día en que se levantó contra los franceses la capital de España), que fue una publicación patriótica sólo tuvo la intención de elevar el ánimo de los leoneses contra el Ejército Francés.
A este primer intento de Sosa y Tovar le siguió poco después El Mercurio Sublantino en 1813, que apenas logró mantener el héroe leonés en la calle durante tres o cuatro ejemplares. Este patrón de brevedad se convirtió en la norma para las cerca de ciento cincuenta publicaciones que surgirían a lo largo de la centuria, un conjunto tan plural y variado que resiste cualquier intento de clasificación rígida. La realidad hemerográfica de la capital leonesa era tal que, como señalaba el cronista Clotaldo en 1886 en las páginas de El Diario de León, “lo verdaderamente inusual era que un periódico muriera de viejo”, pues la inmensa mayoría sucumbía mucho antes de alcanzar la madurez.
Entre estos proyectos efímeros se encuentran títulos que quedaron en meros borradores como el Periódico de Artes y Ciencia, Política, Literatura y Costumbres de 1838, o el prospecto informativo Las Misiones de 1850 y El Coco de 1897. Hubo incluso cabeceras de un solo día de vida, como La Trompeta de la Fama en 1875, mientras que otras como Pero-Grullo en 1867 o Fray Clotaldo en 1886 apenas alcanzaron el mes de existencia. En contraste con este panorama de naufragio constante, solo una reducida minoría logró superar la década, destacando La Crónica de León fundada en 1875, El Campeón de 1884, La Escuela de 1886 y, de manera excepcional, El Porvenir de León, que se vendía como “órgano del Partido Republicano y decano de la prensa de esta provincia”, que desde su nacimiento en 1863 logró sobrevivir nada menos que sesenta años hasta 1923. También hubo cabeceras históricas en La Bañeza y notorias publicaciones en la ciudad de Astorga.
La temática de esta prensa fue tan variopinta como sus duraciones, abarcando desde el carácter satírico-burlesco de El Tío Bartolo en 1838 y El Diablo Cojuelo en 1839, hasta intereses profesionales representados por El Mentor de los Maestros en 1857 o La Asociación de Maestros en 1871. También hubo espacio para la religión con El Criterio Tridentino y El Propagador de la Fe, la economía con la Guía del Comprador y el comercio con El Anunciador Leonés. Un factor determinante en la difusión de estas ideas fue el intercambio de ejemplares o canje, una práctica habitual que permitía a periódicos como El Esla o el propio El Porvenir de León recibir y comentar publicaciones de toda España, desde El Memorial de Sanidad del Ejército en Madrid hasta El Miño de Vigo o La Abeja Montañesa de Santander. Este intercambio múltiple generaba una red de información cruzada donde los editores copiaban a veces literalmente las noticias ajenas.
Sin embargo, esta historia no está exenta de errores de atribución histórica, como la confusión entre las imprentas de León y las de Lyon en Francia, que llevó a catalogar erróneamente el diario La Salud Pública como leonés cuando procedía del país vecino, o la creencia de que La Protesta de 1879 era local cuando en realidad se editaba en Valencia (del Cid).
Del mismo modo, el periódico satírico El Tío Conejo, mencionado en las gacetillas de La Crónica de León, resultó ser una publicación madrileña. Hoy en día, la mayor parte de este patrimonio se considera restos de un naufragio, pues de cabeceras como El Cisne, La Verdad, La Revolución o La Tradición no se conservan ejemplares físicos, quedando únicamente su rastro en la memoria de otros diarios contemporáneos.
Los periódicos en León capital del siglo XX
En 1906 nació el actual Diario de León, y durante el siglo XX los míticos periódicos deLa Democracia (fundado como semanario en La Bañeza en 1899; y luego trasladado a León capital en 1902, dirigido desde 1931 por el alcalde Miguel Castaño y cuyo último número fue el 18 de julio de 1936) y el que contó el inicio de la Guerra Civil en LeónLa Mañana, del editor José Pinto Maestro, diario que no sobrevivió al conflicto fratricida (1928-1938).
En 1936 los sublevados usaron las máquinas del periódico del periodista y alcalde socialista leonés para crear Proa, periódico de Falange, que cambió de nombre a La Hora Leonesa en 1978, desapareciendo al ser comprado en subasta por el Diario de León en 1984. En 1986 salió a la calle La Crónica de León, que cesó su actividad en 2013 y La Nueva Crónica, periódico que le sustituyó, nació ese mismo año 2013. También, entre medias, El Mundo de León, que se publicó entre 2009 y 2018. Y la última aventura de papel en la capital leonesa fue el semanario (en formato periódico) El Día de León, que salió a la calle en 2016 y cerró al año y medio, en 2018.
La Prensa Leonesa de papel sufre una crisis constante desde la llegada de los medios de Internet, de los que ILEÓN es una de las cabeceras más importantes de la provincia leonesa junto con Leonoticias e InfoBierzo. En este artículo se cuenta cómo a primeros de siglo llegaba a vender unos 30.000 ejemplares al día entre los dos periódicos principales (Diario y Crónica) y en poco más de diez años había perdido el 50% de ventas, quedando a la altura ya de 1984. Aquí, en este reportaje se pueden ver aquellos datos de 2017.
A día de hoy no superan entre las dos cabeceras los cinco mil ejemplares, mostrando que queda poco tiempo para que las noticias en papel lleguen a los kioscos y a las casas, salvo por la resistencia de otros periódicos de localidades más pequeñas que funcionan por suscripción (casi un regalo para sus oriundos a los que se les manda por correo por parte de sus familiares) como El Faro de Astorga (fundado en 1903 y refundado en 1980) y el semanario El Adelanto Bañezano desde 1932.
Las noticias en papel llegaron como periódicos a León hace 218 años, y todo indica que les costará sobrevivir para cumplir los 220 y que nadie piensa que puedan llegar a los 225. Lo digital, el formato de este reportaje de Historia del Periodismo, será el relevo que cuente su recuerdo. ILEÓN será uno de los medios que tome el relevo de informar a los leoneses de lo que pasa en su tierra y en el mundo.
Los primeros periódicos de prensa en El Bierzo
En cuanto a la prensa en la comarca de El Bierzo, su desarrollo estuvo intrínsecamente ligado a la accidentada historia de la imprenta local, que no se estableció de forma continua hasta finales del siglo XIX. Villafranca del Bierzo fue el primer foco de actividad, contando con talleres tipográficos en momentos políticos clave, como durante la Guerra de la Independencia entre 1811 y 1813 bajo la dirección del impresor Pablo Miñón, y posteriormente durante el breve periodo de la Provincia del Vierzo en 1822 y 1823, cuando la Diputación local imprimía documentos oficiales en esta localidad, que fue la capital de esta breve demarcación administrativa.
Cabecera del 'Heraldo del Bierzo', periódico del siglo XX.
Tras décadas de silencio, la llegada del impresor José Rubial hacia 1880 impulsó una nueva era periodística en la villa. En noviembre de 1883 nació El Progreso Berciano, un semanario que surgió para defender los intereses de la zona y que contó entre sus redactores con figuras como Santiago Heydeck y Adrián Curiel. Años más tarde, en 1890, aparecieron dos títulos de carácter muy distinto: La Alondra, una revista semanal joco-seria e independiente impulsada por el entusiasmo de un grupo de estudiantes, y El Amigo del Pueblo. Este último, un quincenario de filiación republicana y librepensadora dirigido por Leocadio del Valle, se hizo célebre por su feroz crítica al clero y a la diócesis de Astorga, lo que le valió una condena fulminante por parte del Obispado, que prohibió su lectura bajo pena de pecado mortal y tachó a sus redactores de energúmenos.
Por otro lado, en Ponferrada, la actividad impresora comenzó de forma modesta a mediados de siglo con Joaquín León Suárez en la calle de la Fortaleza, aunque sus trabajos iniciales fueron de escasa entidad. No fue hasta la década de 1890, con la apertura del establecimiento tipográfico de A. Valentí en la calle del Paraisín, cuando la ciudad vio nacer sus primeras cabeceras estables. En 1894 se fundó La Voz del Bierzo, un semanario que, a pesar de la falta de datos hemerográficos directos, mantuvo un activo canje con periódicos murianos como El Diario de Murcia y La Paz. A través de este medio, el ponferradino Hermenegildo Lumeras Castro emprendió una campaña patriótica para solicitar la intervención del Gobierno contra la plaga de la filoxera que amenazaba con la ruina total de los viñedos bercianos.
Dativo Rodríguez Pérez
Simultáneamente, en diciembre de 1894, comenzó su andadura El Clamor del Bierzo, dirigido por el abogado Adelino Pérez Nieto. Este semanario independiente, que se publicaba todos los domingos y se distribuía por puntos de suscripción en Villafranca y Ponferrada, nació con la firme intención de alejarse de las luchas políticas partidistas para centrarse exclusivamente en velar por los intereses morales y materiales de su tierra natal. Con estos títulos, la prensa berciana cerraba el siglo XIX consolidándose como una herramienta esencial para la reivindicación social y la identidad comarcal, a pesar de las dificultades técnicas y las presiones institucionales de la época.
Los periódicos y semanarios del siglo XX
En el Bierzo durante el siglo XX, surgieron periódicos locales como El Heraldo del Bierzo (que pasó a ser Región Berciana) y semanarios como El Boeza, reflejando la vida comarcal con publicaciones que evolucionaron de formatos antiguos a la modernidad de los 80 con color y offset, siendo Aquianaun referente importante en el periodismo semanal, aunque la historia específica de muchos requiere investigación hemerográfica detallada en archivos locales y la Biblioteca de El Bierzo.
El último semanario en papel fue el publicado en Ponferrada, Bierzo 7, que utilizo el primer Macintosh aplicado a la maquetación de un periódico en España. Fundado en el año 1984 por Alberto Villaverde y Mario Tascón –reconocido periodista especialmente por su trabajo en medios digitales de nivel nacional como el impulsor de la edición digital de El País, entre otro; que murió repentinamente en 2023 cuando estaba trabajando en la Inteligencia Artificial con su empresa Prodigioso Volcán–, el periódico semanal cerró el 2 de junio de 2016, cerrando la referencia informativa en papel en la Comarca Berciana, que sí cuenta cn muchos medios en Internet, siendo una de las que más tiene de toda España.