El trascoro de la Catedral de León recupera su color original del siglo XVIII tras la restauración que pagó el Gobierno

En el siglo XVI se pensó como antecoro y dos siglos después el conjunto escultórico fue trasladado para convertirlo en el trascoro de la catedral de León, con una policromía que el propio traslado, el paso del tiempo y repintados posteriores hicieron desaparecer casi por completo y que ahora vuelve a apreciarse tras su restauración.

El Ministerio de Cultura ha presentado este viernes el resultado de la intervención de un conjunto monumental que es considerado una de las obras cumbre del Renacimiento español y en cuya construcción participaron los mejores escultores platerescos de la época como Juan de Badajoz, Juan López o Baltasar Gutiérrez.

En el conjunto monumental también se aprecia la mano borgoñesa de Juan de Juni, a quien se atribuyen figuras como los profetas o las sibilas.

Concebido como un monumental arco de triunfo en alabastro y madera con un cuerpo de dos tableros a cada lado, el conjunto está coronado por la figura de un cristo crucificado que también había perdido su policromía, ha explicado en declaraciones a los periodistas frente al trascoro de la Catedral una de las artífices de su restauración, Noelia Yanguas.

Una nueva peana elaborada en 3D

En los estudios técnicos realizados con anterioridad a la intervención se detectaron grietas en la peana de piedra que sostiene esa figura que podían comprometer la estabilidad estructural del conjunto, por lo que se ha sustituido por una nueva, de idénticas características elaborada con un modelo 3D a partir de la original, ha detallado.

Inicialmente concebido como antecoro de la sillería catedralicia, realizada por artistas flamencos en el último tercio del siglo XV, cumplía la función de cerrar la capilla mayor mediante un muro pétreo que evocaba un arco de triunfo.

Tras dos intentos fallidos de reubicación, en 1560 y 1584, no fue hasta 1746 cuando se llevó a cabo su traslado definitivo a la nave mayor.

A partir de entonces, el conjunto perdió su función original de antecoro para convertirse en trascoro, manteniéndose en su emplazamiento central hasta la actualidad, ha explicado por su parte la restauradora Francisca Soto.

El traslado produjo diversas patologías entre las que se encontraban uniones mal encajadas y numerosas roturas y pérdidas materiales, además del deterioro producido por el tiempo, los acontecimientos, como el incendio que la catedral sufrió en 1966, o los efectos de restauraciones anteriores, ha precisado.

La intervención ha buscado devolverle la policromía que se había perdido, también por la aplicación de repintados y barnices que impedían ver los colores originales.

Nueve meses de intervención

La obra partía de un presupuesto de prácticamente medio millón de euros en el proceso de licitación de los trabajos pero se acabó adjudicando en el año 2024 por casi un 30% menos, hasta los 347.685 euros.

Sin embargo, el Ministerio hoy volvió a hablar de una dotación presupuestaria de más de 470.000 euros, entre intervención y estudios previos. Los trabajos han sido llevados a cabo por la empresa Talleres de Arte Granda bajo la coordinación del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE).

Con carácter previo, en 2019, se había iniciado la restauración a través de una completa documentación geométrica con tecnología láser, análisis de materiales y estudios histórico-artísticos, un exhaustivo proceso de documentación y análisis previo que se ha realizado a lo largo de tres años.

A la presentación han asistido la directora general de Patrimonio Cultural y Bellas Artes del Ministerio de Cultura, Ángeles Albert, y el obispo de León, Luis Ángel de las Heras, quienes han aplaudido que la intervención haya devuelto su esplendor a uno de los conjuntos escultóricos más importantes del Renacimiento en España.