El cuélebre leonés revive en un cortometraje que mezcla tradición e inteligencia artificial

La figura del cuélebre, uno de los seres más reconocibles de la mitología leonesa, vuelve a la vida en el cortometraje ‘La leyenda del Cuélebre’, dirigido por Rodolfo H. Molina. La obra se proyectará este sábado 7 de marzo a las 19.00 horas en la Fundación Club 45 de Santa Colomba de Somoza, en un acto que incluirá también un coloquio con el director y parte del equipo técnico y artístico.

El cineasta cántabro, nacido en Reinosa en 1978, ha recurrido a una combinación de tradición e inteligencia artificial para recrear esta historia popular de la provincia de León. Molina considera que la del cuélebre es “la más espectacular y la más loca” de las leyendas leonesas, hasta el punto de parecer “un guión de cine esperando que alguien lo rodara”.

El cortometraje toma como punto de partida la conocida leyenda de la laguna de Leitariegos. Según la tradición, un peregrino pidió refugio en una noche de nieve a los habitantes de un pequeño pueblo leonés, que ignoraron sus súplicas y lo dejaron morir de frío. Antes de fallecer, advirtió de que su cayado sería instrumento de venganza: el bastón se transformó en una enorme serpiente que se deslizó hasta la laguna y cada noche de San Juan salía para devorar todo lo que encontraba a su paso.

La historia continúa con el sacrificio anual de una joven para apaciguar a la criatura hasta que una muchacha devota logra derrotarla arrojándole un rosario, que se convierte en una cadena capaz de arrastrar al cuélebre al fondo de la laguna. Para el director, la moraleja de esta tradición popular es clara: “no se le puede negar auxilio a alguien que lo necesita”.

El rodaje del cortometraje ha llevado cerca de tres años de trabajo y ha contado con un reparto formado por Alberto Díaz, Ángela Alonso, Inés Diago, Alejandra Lechuga, Paz Martínez, Miguel Barajas y Javier Bermejo. Para recrear los escenarios de principios del siglo XX, el equipo utilizó maquetas cedidas por el Museo Etnográfico de Mansilla de las Mulas, con las que pudieron simular pueblos como Palazuelo de Eslonza, Santa Colomba de Somoza, Santa María del Condado o Solanilla de la Sobarriba.

La principal dificultad fue precisamente representar al cuélebre. En un primer momento se planteó utilizar animación inspirada en el estilo del dibujante leonés Lolo, a través de su hijo Raúl, pero finalmente el director optó por integrar la criatura mediante inteligencia artificial. El resultado, explica, es una propuesta que combina la tradición oral con nuevas herramientas tecnológicas.

El corto, de unos veinte minutos de duración, está firmado por Molina bajo el pseudónimo ‘Rod de Mol’, una decisión con la que el director pretende “huir de personalismos” y subrayar que se trata de un trabajo colectivo. La proyección de este sábado servirá para presentar públicamente el resultado de ese proceso creativo y acercar al público una de las leyendas más singulares del imaginario leonés.