El Colegio Maristas Champagnat de León celebra este jueves el Día de las Letras Leonesas homenajeando a Ildefonso Rodríguez
Una plataforma. Un lujo. La Institución Libre de Enseñanza en versión cristiana. Un colegio que obtuvo en su día el Premio Escuelas Católicas, pero sin rendirse ni antes ni después al elitismo y al clasismo, sino siendo siempre con humildad vocacional un colegio de barrio, de base, de cimiento. Un trampolín. Uno que forja vocaciones para la cultura y la lectura porque se las trabaja con método, dedicación y ahínco por medio de maestros y profesores con una implicación para con lo que es el santo y seña del centro desde hace muchas décadas, el Día de las Letras Leonesas (que este año cumple su trigésimo séptima edición), que va más allá de su sueldo, y con una vocación por formar y por enseñar de parte de los Hermanos Maristas que marca su vida entera. Un pequeño gran hito que en esta ciudad lo hace todo con humildad y de espaldas a todo excepto a lo que importa…
En efecto, una de las razones por las que contamos con tantos escritores y lectores en León, y la literatura leonesa tiene tanto prestigio fuera de nuestras fronteras, es –me atrevo aquí a decir lo que no suele decirse– el Colegio Maristas Champagnat de León y su Día de las Letras Leonesas. Y esto es así porque va a la raíz, a la escuela, a hacer verdadero fomento de la lectura y la escritura llevando escritores vivos y de la tierra al aula para que los niños puedan no solo empezar a leer a sus escritores, sino también a identificarse con ellos, y admirarlos, y a emularlos, y a apoyarlos, y a amarlos.
Desde hace cuatrp dçecasdas años (yo conocí y nunca olvidaré al fundador del Día de las Letras Leonesas, el Hermano Pedro, el primer profesor de Literatura que tuve en esta vida), todo el claustro del colegio se implica durante un curso en trabajar en las aulas la obra de un escritor leonés, y en adaptarla para niños y niñas de primaria, de secundaria y para adolescentes totales: todos leyendo algo, un poco, un mucho, del escritor leonés del año. Y conociéndole. Investigando su vida, obra y milagros. Y esperando su llegada al colegio como para poder recibirle, y acercarse a su oído y ya preguntarle lo que se le pregunta siempre a un poeta: ¿eres tú el elegido o tenemos que esperar a otro?
Este año el elegido, el escritor leonés a quien se homenajea entrañablemente este día 26 de marzo a las 12.30 horas, es el poeta oscuro y gamonediano, jazzístico e imaginativo, inventor de palabras y malabarista de metáforas, el príncipe de los ingenios don Ildefonso Rodríguez.
Ildefonso Rodríguez, poeta y músico a la vez, no es solo uno de los escritores más originales de la literatura leonesa (compone poemas locos, cadáveres exquisitos, trascribe sueños, improvisa sonoridades verbales y vive el jazz free y el surrealismo con audaz pureza), sino que es el sobreviviente de la Movida Poética leonesa de los 80…
De hecho conoció en su apogeo a poetas bohemios míticos como Miguel Suárez, Jacinto Santos, Aldo Sanz y Luis Federico Martínez, y todos los de la revista El Signo del Gorrión, y puede hablar de ellos, de aquello, de aquel hito, no como un espectador privilegiado, sino como un copartícipe y sobreviviente de aquel Titanic: un Titanic sin el cual tal vez no hubiera habido un cambio de rumbo poético en Antonio Gamoneda que le ha llevado a ser hoy el gran poeta vivo que le queda a la lengua castellana.
Y es que Ildefonso Rodríguez es mucho más que el mejor discípulo de Antonio Gamoneda: es una singular personalidad literaria en sí mismo… ¿Por qué lo es?
A quien quiera saberlo a cabalidad le recomiendo que asista al homenaje inimaginablemente tierno y bello que se le rendirá este día en el Colegio Maristas Champagnat de León… ¡Gracias por lo que somos!