Una estación pionera en la Cueva de los Franceses estudiará el paleoclima en el norte de la península ibérica
La Cueva de los Franceses, en el Geoparque Mundial Las Loras de la Unesco, contará con una estación pionera de monitorización paleoambiental que situará a la provincia de Palencia como referente en investigación climática y ambiental en el norte de España.
La presidenta de la Diputación de Palencia, Ángeles Armisén, y el rector de la Universidad de Burgos, José Miguel García, han firmado este jueves un convenio para crear una Estación Piloto de Monitorización (paleo)ambiental en esta cavidad ubicada en Revilla de Pomar.
Para Armisén, el acuerdo supone “mucho más que un convenio institucional”, ya que representa una apuesta por el conocimiento, la innovación y la sostenibilidad aplicada al territorio.
“La Cueva de los Franceses se convierte desde hoy en un espacio donde la ciencia, el turismo y la educación se dan la mano para afrontar uno de los grandes retos de nuestro tiempo: el cambio climático”, ha señalado.
El rector de la Universidad de Burgos ha destacado, por su parte, que la colaboración entre instituciones permite impulsar proyectos científicos “de gran impacto territorial y proyección internacional”, vinculando investigación, sostenibilidad y transferencia de conocimiento.
El director del grupo de investigación IsoTOPIK Lab de la Universidad de Burgos, Eneko Iriarte, ha subrayado el enorme valor científico de la cavidad, cuyas estalagmitas actúan como “auténticos archivos naturales del clima”, capaces de conservar información sobre precipitaciones, temperaturas, vegetación y cambios ambientales ocurridos durante miles de años.
Gracias a ello, el proyecto permitirá reconstruir la evolución climática del norte de la península ibérica y analizar cómo responden los sistemas naturales al actual contexto de calentamiento global.
“El calentamiento global ya no es una cuestión de futuro, sino una realidad visible en los ecosistemas, en la disponibilidad de agua y en la evolución del clima”, ha afirmado Iriarte, quien considera que la cueva reúne unas condiciones “excepcionales” para este tipo de investigaciones.
De hecho, ha llegado a definirla como “probablemente el laboratorio más caro y científicamente más valioso de la Universidad de Burgos”, en alusión al extraordinario patrimonio geológico y ambiental que alberga.
La iniciativa reforzará además el posicionamiento de la Montaña Palentina y del Geoparque Las Loras como destino vinculado a la sostenibilidad, la investigación y el turismo de calidad.
La información obtenida permitirá enriquecer las visitas turísticas con contenidos divulgativos sobre cambio climático, evolución ambiental y funcionamiento de los sistemas kársticos.
Monitorización y técnicas avanzadas
El proyecto contempla la instalación de sistemas de monitorización ambiental en el interior de la cueva para medir parámetros como temperatura, humedad, concentración de COâ, dinámica de goteo o composición isotópica de las aguas.
Los investigadores emplearán además técnicas avanzadas, como análisis de isótopos estables y dataciones U/Th, para profundizar en el conocimiento del paleoclima regional.
En este contexto, el paleoclima estudia cómo era el clima de la Tierra miles de años antes de la existencia de registros meteorológicos, a partir de archivos naturales como las estalagmitas o coladas calcáreas.
El convenio incluye también un programa educativo dirigido a centros escolares, con materiales didácticos y actividades para acercar al alumnado a la investigación científica y al estudio del medio natural.
Uno de los objetivos a largo plazo es que esta iniciativa sirva de base para crear una futura red de estaciones de monitorización paleoclimática en cavidades de distintos contextos climáticos, primero a escala nacional y posteriormente internacional.
“Nos gustaría que dentro de unos años pudiéramos decir que una parte importante de esa futura red internacional de observatorios climáticos subterráneos comenzó aquí, en Palencia”, ha concluido Iriarte.