Mañueco defiende una Castilla y León que necesita “sólo creer en sí misma” porque “no necesita reinventarse”

EFE

El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco (PP), ha jurado este jueves por tercera vez su cargo en el hemiciclo de las Cortes, donde se ha propuesto “ilusionar” a esta Comunidad y hacerlo desde una “vocación humanista”, inspirada por el papa León XIV. “Una política que no ilusione no sirve de nada”, ha reflexionado un emocionado Mañueco en su discurso de toma de posesión, en el que ha reconocido que la colaboración, el diálogo y la concordia social que defiende el papa estos días sirven también al bien común y a “recordar aquello que hace verdaderamente humana la convivencia”.

También el clave religiosa, el presidente ha confesado que en este acto institucional ha portado consigo una cruz que le regalaron las Madres Carmelitas del Convento de la Encarnación de Ávila, vinculado a Santa Teresa de Jesús, a quien ha citado para compartir que “para acertar es menester andar con gran determinación y no parar aunque vengan sequedades, trabajos y tentaciones, porque todo se pasa”.

“Desde esta vocación de trabajo asumo mi nueva etapa de gobierno con satisfacción, ilusión y responsabilidad”, ha añadido Mañueco, sin referencias expresas al contenido del pacto alcanzado entre el PP y Vox, más allá del agradecimiento reiterado hacia el que será su vicepresidente primero en el Ejecutivo autonómico, Carlos Pollán (Vox), a quien ha concitado para “la apasionante tarea” que les aguarda.

“Ilusión” junto a “pasión”

El presidente ha ofrecido “respuestas eficaces” a los problemas que esperan solución, “ilusión” para poner su “pasión” por esta tierra como fuente de “capacidad de trabajo y dedicación” y “responsabilidad para cumplir puntualmente un programa de gobierno” del que ha dicho que cuenta con un “gran respaldo parlamentario”.

Con referencias a los jóvenes, los mayores, los emprendedores, los autónomos, agricultores y ganaderos, trabajadores, empleados públicos y estudiantes, entre otros colectivos, Mañueco ha restado importancia a las “grandes palabras” o los “principios hermosos”, sino a su propósito de conseguir “la transformación real que supone la política cercana y tangible”.

“Es la política que no genera ruido ni confrontación estéril sino que da frutos y cumple su deber, la que convierte la gestión en hechos y la palabra en compromisos reales”, ha argumentado, convencido del valor de la política que “oye, actúa y une, la que cunde”.

Con una referencia a la obra de Julián Marías, Mañueco ha apelado a la “voluntad de ser mejor”, porque no se trata de “ser mejor que los demás”, sino “ser lo mejor posible”, convencido de que Castilla y León “no necesita reinventarse”, sino “solo creer en sí misma”.

El presidente ha llamado también a la tarea diaria a la que están convocados “todos”, porque esta Comunidad “no es obra o patrimonio de nadie”, sino que requiere de la “participación activa” de la sociedad y de los partidos políticos.

“Hoy elegimos avanzar hacia ese mañana que se construye con las manos desde el corazón, en una Castilla y León que cree, que actúa, que está en vanguardia, que mantiene hacia el futuro su liderazgo histórico en España”, ha concluido.

Invitados renombrados

Mañueco ha estado arropado por unos 300 invitados en las Cortes de Castilla y León, entre otros el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, y los presidentes autonómicos de Asturias, Adrián Barbón; Galicia, Alfonso Rueda; de Aragón, Jorge Azcón; de Extremadura, María Guardiola; y de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga. El delegado del Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen, y los expresidentes de la Junta Juan José Lucas y Juan Vicente Herrera, junto a la exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría han sido otros de los asistentes a este acto institucional desarrollado en el hemiciclo del Parlamento autonómico.