La provincia de León se enfrenta cada año a uno de los climas más exigentes de la península. Con inviernos largos, heladas frecuentes y una amplitud térmica que pone a prueba cualquier edificación, el gasto energético en calefacción supone una de las mayores partidas del presupuesto familiar. Ante la volatilidad de los precios de la energía, los propietarios leoneses han comenzado a priorizar las reformas estructurales que garantizan el ahorro pasivo.
Si repasamos los últimos artículos sobre León relacionados con vivienda y economía local, se observa una tendencia clara: el parque inmobiliario de la provincia, a menudo envejecido, necesita una actualización urgente en materia de eficiencia energética. Y en esta carrera por el aislamiento, hay un elemento que a menudo pasa desapercibido pero que es crucial: la persiana.
El punto débil de la vivienda leonesa
Según los datos del sector de la construcción, una ventana mal aislada puede ser responsable de hasta el 30% de las pérdidas de calor de una vivienda. Sin embargo, el problema no siempre es el cristal. El cajón de la persiana y las lamas desgastadas actúan como verdaderos “agujeros negros” por donde se escapa el confort térmico.
Para analizar esta situación, hablamos con Javier Marquez Barneto, experto en cerramientos y portavoz de Sistemas 24H. Según el especialista, el error más común es creer que cualquier persiana sirve para cualquier ventana.
“En una zona como León, donde el viento y la helada son habituales, instalar una persiana estándar de baja calidad es tirar el dinero. El material se cristaliza con el frío, se deforma y acaba permitiendo la entrada de aire. La persiana es la primera barrera de defensa de la casa; si falla, la caldera tendrá que trabajar el doble para mantener la temperatura”, explica Marquez Barneto.
El auge de la personalización
Esta concienciación ha provocado un cambio en los hábitos de consumo. Las grandes superficies de bricolaje están perdiendo terreno frente a la especialización. El incremento en la venta de persianas a medida demuestra que el usuario busca soluciones que se ajusten milimétricamente a sus huecos, evitando las holguras típicas de los productos estándar.
Javier Marquez destaca que el ajuste perfecto es la única garantía de estanqueidad:
“Cada ventana tiene sus particularidades, especialmente en los edificios históricos o antiguos del centro de León. Comprar a medida asegura que las guías y el paño de la persiana sellen el hueco perfectamente. Unos pocos milímetros de error son suficientes para crear un puente térmico y acústico que arruine el confort del salón”.
Aluminio térmico: el material recomendado
En cuanto a materiales, la recomendación de los expertos para el clima leonés es clara: el aluminio térmico. A diferencia del PVC tradicional, que puede sufrir más con los cambios bruscos de temperatura, las lamas de aluminio inyectadas con espuma de poliuretano ofrecen un doble beneficio. Por un lado, son ligeras y resistentes a las granizadas; por otro, el núcleo de espuma actúa como aislante, rompiendo la transmisión de temperatura entre el exterior y el interior.
“Es una inversión que se amortiza sola en muy poco tiempo”, asegura Marquez Barneto. “Además, no podemos olvidar el factor acústico. Una buena persiana de aluminio reduce significativamente el ruido del tráfico, algo muy valorado en las zonas urbanas de la capital”.
Un valor añadido para el inmueble
La renovación de estos elementos no solo mejora la calidad de vida diaria, sino que revaloriza la propiedad. En un mercado inmobiliario donde la certificación energética es cada vez más determinante para la compraventa o el alquiler, contar con cerramientos de alta calidad es un diferencial competitivo.
En definitiva, prepararse para el invierno leonés ya no es solo cuestión de encender la calefacción, sino de blindar el hogar de forma inteligente. Como concluye el experto Javier Marquez: “La energía más barata y ecológica es la que no se pierde por la ventana”.