Los dos últimos grandes incendios de León, 'accidentales' con maquinaria en el monte pese a las alertas de riesgo
La Junta de Castilla y León declaró alerta por riesgo meteorológico de incendios forestales desde el pasado 19 de julio hsta el 22 de julio. Y ese día lo amplío más, hasta el 23 en toda la comunidad y hasta el viernes 24 en varias provincias afectadas por la ola de calor, aunque ya no en León.
Y el día 22 de julio comenzaron en la provincia de León dos de los peores incendios registrdos en lo que llevamos de verano, el de Castropodame en El Bierzo y el de Murias de Ponjos en Omaña, que han requerido en ambos casos declaraciones de nivel 2 de emergencias y el desalojo de la varias localidades para evitar daños y garantizar su extinción.
Los dos incendios, que engrosan el listado de entre los peores del año en León según los datos provisionales de Copernicus, y tienen en común también que la Junta de Castilla y León apunta a un origen 'accidental' en su inicio. En ambos casos por la presencia de trabajos en el monte pese al aviso del gobierno autonómico y la prohibición expresa de trabajos, lo que motiva que se deba investigar una posible negligencia.
El decreto de riesgo riesgo meteorológico de incendios forestales de la Junta incluye de forma expresa la prohibición de “Utilizar maquinaria en el monte y en la franja de 400 metros que lo circunda cuyo funcionamiento genere fuego, deflagraciones, chispas o descargas eléctricas, salvo en actuaciones de emergencia o de interés general debidamente comunicadas y autorizadas conforme a la normativa vigente”.
El incendio de Castropodame se inició a las 17:41 minutos del 22 de julio, con la prohibición en vigor, en las inmediaciones de una torreta de una línea de alta tensión, tal y como se ve en imagen adjunta, que servirá para nuevas conexiones eléctricas relacionadas con el proyecto de la central hidroeléctrica reversible de Navaleo. Según ha podido conocer ILEÓN la Guardia Civil investiga las causas del fuego por si hubiera una posible negligencia detrás del inicio del incendio forestal.
El fuego que ha arrasado parte de la Reserva de la Biosfera de Omaña y Luna, conocido como Murias de Ponjos, su origen también está calificado como 'accidental' y también por trabajos en el monte pese a la declaración de alto riesgo. Este incendio comenzó el mismo dí 22 a las 19:45 horas. El fuego quemó totalmente una furgoneta de apoyo a los trabajos de maquinaria en el monte, que fue retirado el pasado sábado por la mañana (y es la que ilustra esta información).
La mayor parte de los grandes incendios registrados durante las últimas semanas en España no se han originado de forma natural, sino por negligencias o accidentes provocados por la actividad humana. Aunque las altas temperaturas, el viento y la baja humedad crean un escenario propicio para que cualquier chispa se convierta en un gran incendio, los expertos recuerdan que el factor desencadenante sigue siendo, en muchos casos, un comportamiento evitable.
Entre las causas más habituales figuran trabajos con maquinaria agrícola o forestal, como ha pasado con el gran incendio de Ávila que ha arrasado la sierra de Gredos con un detenido y un investigado, vehículos que generan chispas, quemas mal controladas, colillas, barbacoas o actividades realizadas sin las debidas precauciones durante episodios de riesgo extremo. Estas imprudencias encuentran ahora una vegetación muy seca y unas condiciones meteorológicas extremas que favorecen una propagación explosiva de las llamas.
Los especialistas advierten de que el cambio climático no provoca directamente los incendios, pero sí multiplica su peligrosidad. El aumento de las olas de calor y la prolongación de los periodos secos hacen que los fuegos iniciados por negligencias sean cada vez más difíciles de controlar y alcancen dimensiones mucho mayores, por lo que insisten en extremar las precauciones y evitar cualquier actividad susceptible de generar una chispa durante los episodios de riesgo máximo.
Aunque la mayoría de los incendios forestales tienen origen humano, solo una pequeña parte de los que se provocan de forma intencionada termina con una condena judicial. El 70% de los incendios investigados en España se atribuyen a negligencias, según la memoria anual de la Fiscalía. Negligencias incluye quemas, mantenimiento de líneas de ferrocarril y eléctricas o uso de maquinaria. Como intencionados se incluyen prácticas tradicionales inadecuadas, producir daños a terceros, caza y piromanía.
Entre 2006 y 2015, de unos 69.000 incendios considerados intencionados en España solo se logró identificar a alrededor de 1.300 responsables.