Forraje, paja y tacos de pienso componen el menú del vacuno, ovino, caprino y equino para responder a las primeras necesidades de los animales que han visto cómo se quedaba sin pastos en los montes, ahora negro como consecuencia de los incendios forestales, con ceniza y un aroma en el que aún persevera el quemado. La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural ha suministrado hasta el momento 3,8 millones de kilos de estos productos a 284 ganaderías afectadas por los incendios, 146 en León, para atender a más de 47.000 animales.
Uno de ellos es Alberto Pérez Vega, de Barniedo de la Reina, que califica de “correcta” la respuesta de la Administración. “El sentir de los ganaderos es que ha sido rápida. Confiamos en que siga así”, espera, de una ayuda que deberá prolongarse durante varios meses.
En este sentido, consideró, en declaraciones a Ical, que la “respuesta ha sido buena” y “en la zona de Picos de Europa ”ningún ganadero se ha quejado“, ni los 11 fijos de la zona ni los trashumantes, a los que también les han ayudado con alimentación. Ganadero de vacuno de carne en extensivo y equino, con 230 cabezas, Pérez Vega, con 44 años, señala que a partir del 30 de septiembre la Junta ”dará una cantidad por UGM (Unidad de Ganado Mayor), para que de esa manera cada uno compre lo que considere oportuno“.
Pero Alberto Pérez no esconde que cuando mira al monte, la imagen es muy oscura, con pastos que han ardido, cierres y varillas de pastor eléctrico quemadas. “Se me han muerto tres caballos, 110 paquetes de hierba seca. El pasto, quitando un puerto que tenemos alquilado, se ha quemado todo”, señaló. Ahora, el tiempo marcará la evolución, pues “si el fuego calcinó de forma superficial, brotará antes el pasto, pero si ha entrado hasta la tierra, muy abajo, tardará más”.
Otra vez el fuego
Martín Vara Crespo, de Losacio (Zamora), es otro ganadero de vacuno de carne en extensivo, con aproximadamente 178 cabezas, que la mayor parte del año están en el monte. De hecho, el 80 por ciento del alimento es en extensivo y el 20 por ciento, en intensivo. “Nos están ayudando con paja, para el aporte de fibra y volumen, y con pienso en formato de tacos camperos, que es granulado gordo que se echa en el campo”, sostuvo.
Conoce por la experiencia en primera persona lo que es sufrir un incendio. Lo hizo en 2022, en los de la Sierra de la Culebra. Uno de ellos se originó en su localidad. “Aquello fue peor”, recordó, pues perdió superficie de pastos, una nave ganadera, con almacén lleno de comida, “para la que no hubo ningún tipo de ayuda e indemnización”, así como vallados que “ayudan mucho en el manejo de los animales cada día”. En aquel momento la Junta también distribuyó alimento, “para un mes en cada ocasión”, aunque en esta ocasión “nos han dicho que traerán para más tiempo”. De hecho, cree que “hasta abril no habrá comida en el monte”, con lo que además de la ayuda, “habrá que hacer un desembolso importante”. “Hasta ahora, la alimentación que nos llega se puede considerar insuficiente, pero correcta”, expuso.
Vara también lamentó que con el incendio han perdido los dispositivos collares de las vacas “para hacer pastoreo extensivo mediante vallados virtuales, ”lo cual se ve truncado y supusieron una inversión importante este año“.
Este ganadero zamorano concluyó con un reproche “a todas las administraciones”, que “no pormenoricen la intensidad de daños en la ganadería”. “En los incendios hay mucha diferencia de afectación entre unos y otros y nunca se entra al detalle. Se dan las mismas ayudas a quien se ha quedado casi en la calle y lo ha perdido todo, y al que se le ha quemado una poca de superficie. Las administraciones públicas tienen medios para verificar y peritar daños”, apuntó.
Durante la jornada de hoy, la consejera de Agricultura, María González Corral, visitó Chana de Somoza, para escuchar de primera mano sus necesidades y explicarles detalladamente las líneas de ayudas institucionales. Allí, los ganaderos reclamaron ayudas efectivas durante más tiempo, a la vista del duro otoño e invierno al que se enfrenan. “Necesitamos hechos reales”, explica Susana, ganadera de Piedras Albas, del municipio de Lucillo, también en la provincia leonesa. Manifiesta que el monte está “todo quemado” y “no hay bastante comida para todo el invierno”, porque “desde el primer día se empieza a darles de comer en casa y tenemos que estar hasta abril o para allá”.
José, propietario de 1.200 ovejas de raza churra, dentro de la Indicación Geográfica Protegida Lechazo de Castilla y León, y que también ha perdido el pasto con el que alimentaba a sus animales, ha recibido hasta la fecha cuatro camiones que le “son de ayuda, pero insuficiente”. “Que nos traigan algo más de comida, que nos vemos con el monte que no puede salir el ganado a pastar ni nada. Los pueblos al final se salvaron, pero el pasto no, no hay comida, tiene que estar el ganado cerrado en y echarle de comer diario en casa. Aunque tenemos y hemos comprado algo, no lo podemos afrontar”, resume. Él perdió el 95 por ciento de su terreno y explica que subsiste gracias al pastoreo “y a las horas de campo y a no gastar, pero ahora teniendo que darle de comer en casa pues esto es inviable todo el año”.
Admiten que “tampoco” quieren “limosnas, porque es un medio de vida y se supone que es un negocio que tenía que ser rentable, pero dadas las circunstancias…”, reflexiona. “Nos queda ocho meses muy crudos. Es muy triste después de una vida entera trabajando, pero estas circunstancias son las que son y esto nos viene impuesto, porque aquí gestiona todo Dios menos los que vivimos aquí. Cuarenta años prohibiendo y prohibiendo, esto se veía venir, por aquí el mundo lo veía venir pero…”, comenta otro ganadero.
Critican que “no se autorizan planes silvo-forestales, hay mucha burocracia, mucha burocracia”. “Lo hemos pedido y las últimas dos veces no nos los han concedido. Todo está prohibido”, detalla. Si quieren que cerremos el quiosco, que nos vayamos, lo tendremos que hacer. Si no, es que tienen que darse cuenta, tienen que darse cuenta de que el mundo rural lo están acabando. En cada pueblo vivimos dos ganaderos o uno, dos, tres, cuatro, en cada pueblo. Y no son más que trabas por todos los sitios. Al final de todo esto, ¿Qué va a pasar? Pues que se van a acabar los pueblos“, reflexiona otro en el corrillo.
Visita de la consejera
“Aquí estamos para ayudaros y para escucharos, que es a lo que vengo hoy”, comentó González Corral a un grupo de ganaderos de la zona, a los que mostró su solidaridad, igual que al resto de afectados en toda la Comunidad, especialmente a agricultores y ganaderos.
Desde el primer momento, dijo, se ha actuado con rapidez para asegurar la alimentación del ganado en las explotaciones dañadas por los incendios. “Sabemos que esta es la prioridad más urgente y, por eso, la Junta ha puesto en marcha un dispositivo de suministro inmediato que está permitiendo atender a miles de animales y dar tranquilidad a los profesionales del campo en una situación tan complicada”, subrayó.
El servicio de urgencia para el suministro de alimentación en las zonas afectadas por los incendios está operativo desde el pasado 14 de agosto y se mantendrá todo septiembre para, posteriormente, sustituirse por una ayuda específica a los ganaderos. Esta medida se suma a las aprobadas por la Junta en el marco del programa de recuperación de las zonas afectadas. Así, recordó, el lunes se publicó en el Boletín Oficial la lista de los primeros 460 agricultores y ganaderos profesionales beneficiarios de una ayuda mínima de 5.500 euros, 206 de la provincia de León. Habrá más beneficiarios, recordó, antes de comentar que se trabaja -condicionados por las circunstancias meteorológicas- en la delimitación de la áreas siniestradas.
También está disponible el modelo de declaración responsable que pueden presentar los profesionales que estimen que los daños superan la cuantía de 5.500 euros, según los baremos establecidos, y el resto de los agricultores y ganaderos que no habiendo recibido la ayuda mínima sí han sufrido daños. Estos últimos deben acreditar que solicitan la PAC (Política Agraria Común) o figuran en algún registro oficial, excluido el autoconsumo.
Además, se ha consensuado con las organizaciones profesionales agrarias una línea de ayudas destinada a la reposición de vallados ganaderos y perimetrales con un importe máximo de 5.000 euros por beneficiario, para lo que próximamente habrá disponible un modelo de solicitud de declaración responsable.
Con este conjunto de actuaciones, el Ejecutivo autonómico señala que reafirma su compromiso con el impulso del sector agrario en las comarcas dañadas por los incendios, acompañando a agricultores y ganaderos en la protección de sus explotaciones y en la recuperación de su capacidad productiva.