León admite la pérdida y contaminación de 30.000 litros de gasóleo por un “accidente fortuito” en instalaciones municipales
El equipo de Gobierno del PSOE en el Ayuntamiento de León ha reconocido la pérdida de más de 30.000 litros de gasóleo, y la contaminación de la zona, en las instalaciones del Servicio Municipal de Limpieza ubicadas en la finca Los Cachones, en la carretera de Vilecha.
Según ha confirmado el portavoz municipal, Vicente Canuria, durante el Pleno celebrado esta mañana y a una reiteración de preguntas del Grupo del Partido Popular (PP) en la oposición, la pérdida de combustible, que se ha valorado concretamente en 41.039 euros por el precio al que fue adquirido, se debió a un “accidente”, una “rotura fortuita”. En concreto, se mencionó la rotura de una tubería de impulsión que conecta el tanque número dos con su surtidor de gasóleo.
Según la información por fin detallada hoy, la situación fue detectada el 11 de marzo del pasado año 2024, cuando se pudo comprobar la irregular disminución del combustible. Según Canuria, la fuga de gasóleo se prolongó desde el 5 de enero hasta el 27 de mayo, prácticamente durante cinco meses, y sólo en esta última fecha se logró corregir la pérdida. Durante ese periodo, el Ayuntamiento adquirió un total de 180.000 litros de carburante, de los cuales el 20% se habría perdido debido a este siniestro.
El PP había reclamado información detallada sobre la adquisición y consumo de ese combustible en abril del pasado año, y en junio reiteró la petición ante la falta de respuestas concretas, que criticó. Ahora, nuevamente en enero, los populares insistieron en esclarecer las circunstancias de la desaparición del carburante y sus consecuencias. Según sus propias estimaciones, la pérdida alcanzó los 31.960 litros de gasóleo.
Hoy y de manera pública, por primera vez, el Ayuntamiento ha asumido la responsabilidad del siniestro. También ha asegurado que ha coordinado con el Servicio de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León las acciones necesarias para mitigar el impacto ambiental de la fuga. El 20 de marzo de 2024, se notificó la existencia del vertido, iniciando un estudio para determinar el alcance del daño. Posteriormente, el 2 de agosto, se envió el informe correspondiente con los resultados preliminares de la investigación, ha asegurado Canuria, que sin embargo ha negado que haya responsabilidad personal alguna: Fue “un accidente sin responsabilidades personales”, defendió.
El 27 de agosto, la Junta requirió al Ayuntamiento la eliminación de los restos de hidrocarburo en las zonas afectadas, la delimitación del suelo contaminado y un análisis detallado del terreno. Además, se trasladó el informe a la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) para su evaluación y seguimiento de las medidas correctivas, dada la peligrosa proximidad de río Bernesga.
Canuria ha asegurado hoy que las labores de descontaminación han contado con la contratación de dos estudios, en octubre de 2024, para determinar la magnitud del siniestro y evaluar los efectos en el suelo y las aguas subterráneas. Tras la recepción de los informes técnicos el 7 de enero de 2025, el Ayuntamiento adoptó una serie de medidas destinadas a la recuperación ambiental del terreno afectado.
Al hilo de esto, el 11 de febrero se ha contratado la elaboración de un proyecto de recuperación voluntaria del suelo, firmado con una empresa especializada que se encargará de remediar los daños en el terreno donde ocurrieron los hechos y sus inmediaciones, con fechas y plazos definidos que de momento hoy no se han avanzado.