De vivienda en ruina a epicentro cultural: La Robla arranca con 1,4 millones el renacimiento de La Casona

La galería porticada de La Casona de La Robla, que busca rememorar su época de mayor esplendor.

Carlos J. Domínguez

Después de muchas décadas de desidia y abandono, a partir de esta semana los vecinos de la localidad de La Robla, en la Montaña Central leonesa, podrán comentar la casi inaudita estampa de obreros y máquinas trabajando en el que seguramente es su más antiguo vestigio de vivienda tradicional.

La vida volverá, en forma de unas costosas obras presupuestadas en algo más de 1,4 millones de euros, a una de las pocas estampas de la época dorada de la burguesía en esta localidad. Se trata de La Casona, y no hay prácticamente nadie que no conozca este edificio céntrico e imponente, los más antiguos vecinos por su época de esplendor y los más recientes por triste ruina actual, que simboliza un poco el lento declive económico y demográfico de un territorio que sufre la reconversión minera e incluso industrial.

Como símbolo de un renacimiento parece enfocar ahora el Ayuntamiento un proyecto que sin duda es de lo más ambicioso acometido en muchos años en La Robla, por la elevada cuantía de la inversión y la doble finalidad de los trabajos: por un lado, llegar in extremis a conservar casi intacta la vieja y bella hechura de La Casona, y por otro para darle una nueva vida y futuro, en forma de ambicioso proyecto cultural. Porque tras las obras, que se han adjudicado este verano a la empresa leonesa Valdenuciello SL, el Consistorio encadenará nuevas fases posteriores para darle al inmueble pleno uso cultural para actividades de pequeño y mediano formato, biblioteca accesible e incluso salón de actos.

Fachada principal de La Casona y sus dos portales en La Robla, que serán remodeladas.

Todas esas funciones las acoge desde hace años la “demasiado grande” Casa de Cultura, tal y como la describe el alcalde, el socialista Santiago Dorado. Un gran edificio situado de hecho frente a la parte galería acristalada, que abrió sus puertas en 1989 y fue modernizada energética y estéticamente hace muy poco con casi medio millón de euros. “Pero es (un espacio) inmenso, con una biblioteca gigantesca -alberga 21.500 libros y mucho más material para sus 855 socios- y un salón de actos igualmente excesivo” para los eventos habituales que La Robla alberga, resalta el regidor. De ahí que a su sombra, La Casona, con sus 400 metros por cada una de sus dos plantas, y su patio interior, se conciba ahora como el lugar perfecto para presentaciones de libros, charlas, todo tipo de reuniones y otras muchas actividades, explica.

Datos formales

Las obras en el que es seguramente el más histórico inmueble roblano, comprado hace años por el Ayuntamiento precisamente para evitar su total desaparición por derrumbe, daban comienzo oficialmente a partir de este martes 13 de octubre. Y el plazo de ejecución ha de ser de diez meses, contando con que una de las mejoras de la empresa, que fue la única licitadora, fue rebajarle 60 días al plazo inicial establecido.

Desastroso estado de abandono acumulado y riesgo de derrumbe en el interior de La Casona, incluido el patio.

Por su cuantía, el proyecto será de los más ambiciosos en muchos años en La Robla. La cifra de 1.421.460,06 euros exactos, impuestos incluidos, contará con una doble subvención de la Diputación, relata el también diputado provincial Dorado: 400.000 euros del llamado Plan R -Rehabilitar, Recuperar, Reactivar- del Instituto Leonés de Cultura (ILC) y otros 540.000 del Plan de Infraestructuras, Obras y Servicios (Píos).

El resto, “fondos propios”. El regidor resalta lo costoso que resultará volver a su antiguo esplendor hoy en día el pórtico, la vieja galería o balconada, que requiere una práctica total reconstrucción. Pero también toda la cubierta, con numeroso tejado hundido hace años, o adecentar y volver a la vida el patio, donde incluso se construyó “un chabolo”, allí donde en su esplendor existía un gran jardín con árboles exóticos, delimitado por un muro y una verja que desaparecieron con las transformaciones urbanas posteriores.

De historia lustrosa a un pub y el abandono

Ese proyecto hace las veces de orgullosa memoria de La Robla al repasar el origen y apogeo de La Casona. El inmueble está vinculado a la familia Sarabia, saga de médicos que construyó la vivienda a principios del siglo XX para Tomás Sarabia, cuya profesión y propiedad heredó posteriormente su hijo Adolfo. Situado en la actual calle Ramón y Cajal, números 6 y 8, junto a la antigua carretera de Asturias, el edificio tuvo también usos comerciales y los últimos, de los más llamativos. Desde mediados del siglo XX, en sus bajos funcionaron un almacén de bebidas y una fábrica de gaseosas de Nicanor Cardeñosa, además de una tienda de ropa y mercería regentada por Tita Monzón. En el inmueble contiguo hubo una vivienda y el bar El Cabra, que después se convirtió en el Pub Viaggi. Este fue su último destino hasta que en la década de los 90 sólo habitó el abandono.

La Casona en los años 40, al fondo y aún con jardín exótico, junto a la entrada de niñas de las viejas escuelas.

Su principal singularidad reside en conservar uno de los escasos ejemplos de arquitectura histórica de La Robla, localidad que perdió buena parte de su patrimonio construido durante el crecimiento económico e industrial iniciado en la década de 1960. El conjunto destaca especialmente por su fachada sur, con soportal y una amplia galería acristalada en la planta superior, elementos característicos de las viviendas burguesas de finales del siglo XIX y principios del XX.

La apertura de la calle Escritora Josefina Rodríguez de Aldecoa, en 1986, modificó el entorno del inmueble y dejó su fachada sur orientada hacia esta nueva vía, formando una esquina destacada en el centro de la localidad. El edificio, además, se encontraba junto a las antiguas escuelas de La Robla, una preciosa construcción de ladrillo de principios del siglo XX que también ha desaparecido.

Desde el punto de vista patrimonial, el inmueble constituye uno de los mejores ejemplos conservados de las antiguas galerías acristaladas de La Robla, un elemento arquitectónico que llegó a ser habitual en la zona de la montaña central leonesa. El alcalde enumera en “apenas otras dos casas con pórtico” pero el valor de La Casona es que su fachada sur mantiene prácticamente intacta su configuración original, documentada ya en 1959. Eso le otorga un especial valor como testimonio de la arquitectura tradicional y de la historia urbana de una localidad que se resiste a perder del todo su pasado reciente y aspira a que la cultura sea su nuevo motor.

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