León está a 202.000 euros y los últimos trámites de unir con una nueva calle los barrios de San Mamés y La Palomera

Una nueva calle para unir dos importantes barrios de León, los de San Mamés y La Palomera, está más cerca que nunca, a tan sólo los últimos trámites urbanísticos del Ayuntamiento de León, que se ultiman esos días, y la inversión de poco más de 200.000 euros.

El Consistorio ha dado, con gran urgencia en los últimos días, nuevos pasos administrativos para hacer posible la apertura de una nueva calle en Los Osorios, que además de incrementar la permeabilidad entre ambos barrios pondrá definitivamente fin a una reivindicación vecinal histórica en la zona norte de la ciudad, tras años de conflictos sobre todo por la presencia de unos chalés degradados que ya son historia.

Coincide esta semana que el Boletín Oficial de Castilla y León (BOCyL) ha publicado sendos anuncios vinculados a la actuación llamada oficialmente AA 07-04 “Los Osorios”, prevista en el Plan General de Ordenación Urbana de León. El primero, el 29 de junio de 2026, se refiere a la aprobación inicial del proyecto de normalización y urbanización, y el segundo, de este 1 de julio, corresponde a la apertura del proceso de urbanización. Tras la aprobación de ambos en la Junta de Gobierno del Ayuntamiento leonés, los boletines abren ahora un período de un mes de la última exposición pública tras el desbloqueo de las expropiaciones de los terrenos necesarios, a finales del pasado año.

La actuación está promovida por Jesús Alberto Mínguez Ropiñón, en representación de la Junta de Compensación de la zona, que actúa así como urbanizador para un proyecto que ha sido redactado por el arquitecto Gonzalo Alarcia Fernández. Ese proyecto para urbanizar la nueva calle tiene un valor estimado de contrato de 202.160,69 euros.

El objetivo final es abrir un vial que elimine el actual callejón sin salida existente en la calle Padre Getino y mejore la accesibilidad y la permeabilidad del entorno situado frente a la Plaza Padre Severino Ibáñez, con la idea de integrar este nuevo espacio en la trama urbana de la capital y mejorar la conexión entre San Mamés y La Palomera.

Este avance administrativo llega después de años de conflicto en el entorno de Los Osorios por el estado de los antiguos chalés situados en los números 25, 27 y 29. Aquellos inmuebles, declarados en ruina y propiedad de la Sareb, el llamado 'banco malo', se habían convertido durante años en un foco de inseguridad e insalubridad, con ocupaciones, incendios e infinitas quejas vecinales.

El proceso se remonta a antes 2018 y el anterior equipo de Gobierno del PP, pero no fue cuando pasó a gobernar el PSOE que el Ayuntamiento inició por fin el expediente para plantear una solución a la situación de las viviendas deterioradas. En marzo de 2023 se anunció la aprobación inicial de la licencia de demolición de los inmuebles, tras superar las dificultades administrativas derivadas de su titularidad. Los derribos se ejecutaron finalmente en agosto de 2024, hace casi dos años.

Los terrenos, largo periplo

La desaparición de los chalés sin embargo no cerró el problema urbanístico. Para abrir la nueva calle y completar la prolongación de Padre Getino hasta Los Osorios era necesario disponer de los terrenos y reordenar el ámbito bajo el paraguas del planeamiento municipal leonés. Y eso incluía también el proyecto de expropiación de las fincas afectadas, tramitado después de que algunos propietarios no se incorporaran a la Junta de Compensación.

La actuación afecta a terrenos necesarios para culminar la conexión viaria. Entre ellos figuran dos parcelas inscritas en el Registro de la Propiedad número 1 de León: una de 161,83 metros cuadrados, vinculada a Tomás González Fernández, Paula Rodríguez García y Valdemartino SL, y otra de 78,83 metros cuadrados, a nombre de Donato Díez Fernández y Milagros García Díez.

Con la aprobación inicial de los proyectos de normalización y urbanización, el Ayuntamiento sitúa la actuación de Los Osorios en una fase decisiva. La futura apertura del vial permitirá completar la urbanización del entorno, mejorar la movilidad en esta zona de La Palomera y San Mamés y transformar un espacio marcado durante años por la degradación en una nueva conexión urbana.