Histórico 'cisma' en Astorga y comarcas: un pueblo abandona la asociación centenaria de la rogativa de Castrotierra

En los siglos de vida del organismo popular que alienta las tradicionales rogativas de la Virgen de Castrotierra, desde el corazón del santuario con más fieles de toda la provincia de León, al aglutinar a multitud de comarcas leonesas, pocas veces ha habido un 'cisma' como el que se acaba de producir y que salpica incluso al Obispado de Astorga.

La Junta Vecinal del pueblo de Celada de la Vega ha comunicado su baja “definitiva e irrevocable” de la Pía Asociación de Procuradores de la Tierra de la Virgen de Castrotierra, tras más de cuatro años de gestiones que, según denuncia en un comunicado de prensa, no han recibido una respuesta efectiva. La decisión, adoptada en nombre del concejo abierto del pueblo, fruto de pura democracia vecinal, ha sido comunicada también al Obispado de Astorga, a quien también acusan de total inacción.

El conflicto se remonta a diciembre de 2024, cuando el concejo ordinario de Celada acordó por mayoría cesar a la mujer que hasta entonces ejercía como su procuradora, y designar a un nuevo representante. La Junta Vecinal sostiene que trasladó de inmediato esa decisión a la asociación, pero que esta no la reconoció ni resolvió formalmente la cuestión.

En la cronología remitida por la Junta Vecinal se recogen, entre otros pasos, una ratificación previa de la entonces procuradora en noviembre de 2022; la asamblea anual de la asociación celebrada en enero de 2025 sin presencia de representantes de Celada; escritos posteriores reclamando el acta de aquella reunión; y solicitudes de mediación al Obispado de Astorga durante el otoño de 2025. En febrero de este año, el pueblo dio un último plazo de un mes para obtener respuesta y advirtió de que, de persistir el silencio, solicitaría la baja. Y esa escisión histórica se acaba de producir.

La Pedanía denuncia además que la persona cesada ha seguido presentándose públicamente como procuradora de la Tierra de Celada y participando en actos de la asociación. A su juicio, esa situación supone una “usurpación de la representación popular” y causa confusión sobre quién ostenta la representación legítima del pueblo.

La carta de baja remarca que la decisión tomada no cuestiona la devoción de Celada por la Virgen de Castrotierra ni el valor de la rogativa. Pero “una tradición solo conserva su valor cuando descansa sobre la libertad, el respeto mutuo y la dignidad de los pueblos que la sostienen”, afirma el texto, y añade que el pueblo no puede aceptar que “una sola persona” se imponga “por encima de la voluntad soberana de un pueblo entero”.

El corazón fiel de muchas comarcas

La ruptura se produce en torno a una de las tradiciones religiosas más arraigadas de las comarcas del centro de la provincia de León, desde La Cepeda a las Tierras de La Bañeza, pasando por la Vega del Tuerto, Valdería, Valduerna, Maragatería, Órbigo la Sequeda. La rogativa de la Virgen de Castrotierra se convoca tradicionalmente en tiempos de sequía: la imagen parte un sábado hacia Astorga, tras la votación de los procuradores de la Tierra, y regresa al santuario el domingo siguiente.

La tradición oral sitúa el origen de la peregrinación en el siglo V, durante una gran sequía y siendo obispo de Astorga Santo Toribio. Yendo a los papeles, la primera documentación conservada de la rogativa figura en el Archivo Catedralicio de Astorga y data de 1557. Lejos de apagarse, la devoción mantiene una notable capacidad de convocatoria: en 2017, unas 30.000 personas acompañaron a la imagen, las cruces y los pendones en el recorrido de cerca de veinte kilómetros.

Según el libro 'La Virgen del Castro. Historia y tradiciones del santuario de Castrotierra', editado por la Fundación Conrado Blanco de La Bañeza, la corporación de procuradores tiene un origen “de tiempo inmemorial” y antiguamente asumía amplias facultades sobre el orden y el gobierno de la jurisdicción. El cargo, que fue hereditario, se elige hoy en concejo, aunque la corporación conserva la facultad de aceptar o no el nombramiento y lo considera vitalicio. Aquí puede estar el quid de la cuestión.

Celada de la Vega forma parte de los alfoces junto a Nistal y Pedralba, dentro de una estructura tradicional que reúne también a los cuartos de Valdeviejas, Murias de Rechivaldo, Castrillo de los Polvazares, Sopeña-Carneros, Brimeda, San Román de la Vega y San Justo de la Vega. Con su salida, Celada pone fin a su participación institucional en la asociación, aunque no a su vinculación con la Virgen y la rogativa. Pero está por ver si esta escisión no causa una verdadera ruptura a una tradición y organización de siglos.