La Ferrería de San Blas de Sabero recibe 2 millones de euros para restaurar los restos de sus altos hornos del siglo XIX
Los restos de los hornos altos de la Ferrería de San Blas de Sabero recibirán 2 millones de euros, el 70% procedentes del Fondo de Transición Justa y el 30 restante de la Junta, para acometer unas obras de protección y consolidación, según ha anunciado este jueves el portavoz del Gobierno autonómico en funciones.
La intervención se enmarca en la línea de inversiones destinadas a la gestión y puesta en valor del Sistema Territorial del Patrimonio Cultural Industrial de las Cuencas Mineras de León y Palencia, en las zonas afectadas por el cierre de las minas de carbón y el desmantelamiento de las centrales térmicas.
El proyecto en los restos de la Ferrería de San Blas, en Sabero, ubicados junto al Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León, busca rescatar la tradicional conservación del patrimonio de los bienes culturales, en el actual contexto social y cultural, transformándola en conservación global y activa.
La actuación supone reorganizar los espacios exteriores para crear nuevas conexiones entre el museo y la excavación, sin renovación solo con consolidación y protegiendo el terreno con materiales reversibles (geotextil y escoria siderúrgica), además de recuperar las estructuras originales para facilitar la comprensión del espacio histórico.
La Ferrería de San Blas fue la primera de España en contar con altos hornos de cok entre 1847 y 1862, incluso antes que los de Trubia y Mieres en Asturias. La crisis arancelaria de los años 60 del siglo XIX provocó su cierre.
El objetivo es detener el deterioro y garantizar el uso sin alterar la autenticidad del conjunto, y el proyecto se completa con una reintegración paisajística del entorno, especialmente en la ladera noroeste, donde se aplicarán técnicas de bioingeniería (gaviones de piedra caliza y vegetación de raíces profundas) para estabilizar el terreno y recuperar su aspecto natural.
En cuanto a la gestión, se propone una actuación museística que puede coordinarse desde el museo, con un sistema de visita inmersiva y autoguiada, apoyada en recursos digitales y señalización interpretativa, que facilite la comprensión del proceso siderúrgico sin necesidad de guías especializados.