Denuncian riesgos para los estudiantes de FP de Electricidad en un aula del instituto Giner de los Ríos

Alumnos menores de edad, pero también profesores, podrían estar enfrentándose a algunos riesgos en su día a día durante las clases de algunas de las instalaciones para la docencia en el instituto público Giner de los Ríos de la capital leonesa.

Así ha corroborado ILEÓN que le consta tanto a la dirección del centro como a la Dirección Provincial de Educación y la propia Inspección, dependientes de la Junta de Castilla y León, sin que por el momento no conste la adopción de algunas medidas que por escrito se han solicitado para evitar la situación actual y que se viene sufriendo en los últimos meses.

En concreto, buena parte de los desperfectos de riesgo se concentran en un aula determinada, la 110, que es la que se utiliza para la realización de las prácticas del Ciclo de Formación Profesional (FP) Básica de Electricidad y Electrónica. Existe un listado de deficiencias no sólo de equipamientos sino de instalaciones básicas y algunos estructurales a las que se enfrentan cada día los alumnos, que son todos ellos menores de edad. Una circunstancia, la de la edad, que tiene un acomodo específico en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL), donde se considera que deberían gozar de un especial nivel de protección.

El aula en cuestión se encuentra en un sótano con ventanas a ras de acera y, según lo denunciado ante la Junta, adolece de un aislamiento “deficiente”, situación que provoca condensación y una humedad excesiva. Es evidente que esta situación resulta especialmente delicada en un taller donde se trabaja habitualmente con electricidad de manera práctica y real.

Cristales rotos, incluido un agujero de unos cinco centímetros por el que se cuela agua los días de lluvia, justo en la ventana bajo la que discurre parte del cableado eléctrico, e incluso el posible acceso de roedores por esa abertura, son otros de los problemas aireados. Varias fotografías muestran efectivamente paredes con claros efectos de humedad y un cuadro eléctrico en mal estado, así como cables colgando junto a la ventana y enchufes sueltos en mesas y paredes.

También se ha señalado el estado del material y las instalaciones eléctricas, con abundancia de cables deficientemente aislados en las mesas de trabajo, enchufes mal fijados y un cuadro eléctrico con funcionamiento defectuoso. En cuanto a las herramientas, se enumeran estañadores con el cableado deteriorado y las cabezas quemadas y oxidadas; tijeras y pelacables en mal estado que obligan a realizar maniobras forzadas; una sierra completamente oxidada y sin mango que se sigue usando; o un taladro de pared con el resguardo roto, el cable quemado y la pantalla protectora rajada.

El listado se completa con la advertencia de la inexistencia de equipos de protección individual para los alumnos, guantes y mascarillas, y la ausencia de un extintor portátil, que preferiblemente debería ser de CO2, por tratarse de un taller de electricidad donde podrían producirse conatos de incendio.

Medidas urgentes y de bajo coste

A las deficiencias técnicas se suma una “situación general de desorden” que provoca el aparente uso oficioso del aula como almacén de objetos inservibles procedentes de otras dependencias: pizarras viejas, herramientas inutilizadas, azulejos rotos o materiales acumulados en el alféizar de la ventana.

Fuentes oficiales de la Junta consultadas sobre esta situación y las posibles medidas a adoptar no han tenido de momento respuesta, a pesar de que hay quien en el centro dice ser conocedor de una posible previsión de remodelación integral del aula antes del próximo curso, aprovechando las fechas de verano de 2026. Sin embargo, las quejas insisten en la necesidad de adoptar ya medidas urgentes: la mayoría de ellas podrían ser de bajo coste y complejidad, y sin necesidad de licencias ni más burocracia.

Entre ellas podrían situarse la sustitución de los cristales rotos, retirada de maquinaria inservible, renovación de herramientas defectuosas -especialmente los estañadores-, la revisión del cuadro eléctrico, el aislamiento adecuado del cableado en todos los puntos, la adquisición de equipos de protección y la instalación de un extintor.