Madera de pendón
Estopa decía: “El infierno solo te quema, cuando el fuego nunca te ha quemado y habiendo ardido piensas…”.
Pienso que la resiliencia, esa palabra tan manida y tatuada, encarna el estado del salvaje oeste. Ardimos con los cierres de las minas, la Vía de la Plata y los servicios básicos en lo rural. Nos quema la despoblación, mientras aterrizan con las mismas promesas electorales de hace décadas.
Nunca el servilismo y el centralismo hicieron tanto daño. Hoy vemos cómo los políticos entran en escena y aunque el decorado es perfecto para la función, la taquilla se vende por las grandes capitales.
Quiero berrarle a España que nuestra hartura no cabe en un tuit, sueño con que semejante berrido bien podría saltar de emigrado en emigrado por toda la nación.
La tinta dirá que los unos y los otros no saben votar, lo cierto es que aunque así sea, cada vez enviamos menos diputados al Congreso y allí, olvidan el camino de vuelta.
Facenderas clandestinas regarán la tierra y brotarán entre los robles, maderas de pendón.