Jamón de Jabugo y paleta ibérica

n las anteriores elecciones autonómicas de Castilla y León –no las que tuvieron lugar el presente año– una figura que cotizaba al alza en el Partido Popular, a la sazón presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Ayuso, paseó su ignorancia y su descaro en uno de los mítines celebrados en la capital leonesa. Aupada por la popularidad que disfrutaba en aquel momento, se consideró lo suficientemente autorizada como para llamar paletos a todos los leoneses que albergamos la esperanza de que Nuestro León recupere el status que nunca debió perder.

Esta señorita, de zafiedad contrastada, desconoce que el Magerit árabe (Madrid) fue reconquistado por tropas leonesas de Alfonso VI o, mejor dicho, por paletos leoneses que arriesgaron su vida para que varios siglos más tarde una deslenguada con incontinencia verbal viniera a insultar a sus descendientes en su propia casa. Por suerte para ella, durante muchos años el Partido Popular, sea quien sea el candidato que vaya al frente, ha vapuleado al PSOE y a la cohorte de partidos de izquierdas que han disputado el trono de la comunidad madrileña.

Alberto Ruíz Gallardón, Esperanza Aguirre, Ignacio González, Cristina Cifuentes, Ángel Garrido y ahora Isaabel Diaz Ayuso, han pasado por encima de un Partido Socialista que no ha podido cometer más torpezas en la capital de España, empezando por la prepotencia del PSOE, pasando por la ambigüedad ideológica de Joaquín Leguina o el hurto de cartera perpetrado por Esperanza Aguirre cuando, con el Tamayazo, descabalgó a un flojo Simancas que había ganado las elecciones. Ni siquiera el latrocinio de cremas perpetrado por Cristina Cifuentes en unos grandes almacenes o los casos de corrupción de diputados populares sirvieron para que a los socialistas se les abrieran las puertas de la Real Casa de Correos, sede del gobierno madrileño.

Lo cierto es que desde hace siete años esta lenguaraz damisela rige los destinos de casi la séptima parte de la población española, esa que se apiña en un colmenar castellano como es Madrid. “Madrid es España” dijo en una ocasión esta niña bien con aires de chulapa y soberbia de manola. Esta criatura se ha visto rodeada de un aura de imbatibilidad que la ha catapultado a un status muy por encima de su valía real. Hay una amnesia interesada para olvidar que esta pobre chica fue la encargada de gestionar las redes sociales de Pecas, el perro de Esperanza Aguirre, ideóloga del proyecto Ayuso juntamente con Aznar.

Ayuso es un personaje vulgar que goza de la aprobación de no pocos caballeros que homologan su sex appeal con la capacidad para regir, llegado el caso, los destinos de toda España. Al haber estado amparada por una maquinaria electoral tan eficiente como es la del Partido Popular, sus incongruencias se tuvieron por gracias siendo un personaje mediocre, tan mediocre que sus discursos están supervisados por el pucelano Miguel Ángel Rodríguez. Prueba de ello es que hace sus primeras intervenciones en sede parlamentaria con un papel donde lleva el guion escrito. Después, en las réplicas, se dedica a descalificar y ridiculizar a sus adversarios por carecer de recursos propios. Es curioso en toda una licenciada en periodismo.

En sus actos públicos, alejada de la batuta del mencionado pucelano, procede al histrionismo con balanceos de cabeza, nistagmos continuados de ojos, expresión libidinosa unas veces y forzada teatralización de niña desvalida otras, persiguiendo despertar instinto paternal de su audiencia. Su exaltación de la vida cortesana de Madrid, incitando al hedonismo y la ‘vampirización’ del resto del país, la hace congraciarse con parte del pueblo llano, pero sobre todo con los poderes fácticos de grandes fortunas y notables con residencia en la corte y villa.

Intangible, Ayuso no vaciló en defenestrar a un prospecto de presidente de su partido, como era Pablo Casado. La manifestación de la más rancia plutocracia de Madrid animándola a decapitar al pobre novicio es el epítome de la miseria que pueden llegar a alcanzar los conservadores pata negra. Pero la suerte es caprichosa y en su rol mitad viuda de torero, mitad mujer racial española, ve como su estrella rutilante parece comenzar a palidecer y todo ello motivado por el cúmulo de errores cometidos y su escasa coherencia: Viaje de campanillas a México, defensa a ultranza de una pareja sentimental de dudosa higiene fiscal, vida regalada y deseos de áticos de lujo que se quieren hacer pasar por oficinas. ¿Oficinas en un ático?

Así es que, para la plana mayor de Alberto Feijoo, un advenedizo de provincias con ínfulas presidenciales, su particular niña del exorcista empieza a resultar onerosa y ominosa a un tiempo. Por si fuera poco, sus mal encubiertas veleidades por llegar a ser algún día la primera dama en el gobierno en España y la inquietante ejecución de Pablo Casado, hacen que, pese a los buenos oficios de Esperanza Aguirre, José María Aznar y el comisario político Miguel Ángel Rodríguez, suponga ya pesada carga para esta nueva hornada de políticos conservadores que notan en la nuca el aliento de Vox y precisan de caminos expeditos y sin abrojos.

El próximo año, la Comunidad Autónoma de Madrid tiene cita con las urnas, acompañada de elecciones municipales y quien sabe si también generales. Niña Isabel ten cuidado, donde hay pasión hay pecado. ¡Pobre! Ahora que tenía el arrope de un público entregado, ahora que tenía a tiro de piedra tentar la suerte de ocupar la Moncloa, el fuego amigo amenaza con destronarla. ¡Qué suerte la de Oscar López! El ministro llamado a contender con Ayuso con escasas posibilidades de no mediar marejada en las filas populares. Un Oscar López que, junto con Cesar Luena y Antonio Hernando repudiaron al actual presidente de gobierno –¡Qué cuajo el de Sánchez!– cuando pugnaba por no ser laminado por el aparato del PSOE.

Isabel Ayuso es locuaz vendedora de humo con manchas difíciles de borrar como los siete mil fallecidos cuando la COVID-19, enfermedad de la que afirmó, en el colmo de su agudeza, que era un virus que se llamaba Covi y que se escribía COVID, con ‘d’ porque había aparecido en diciembre y la inicial de este mes es esa letra. Los siete mil ancianos muertos en las residencias no le pasaron factura. De la bolsa de pobreza en la Cañada Real, cerquita del centro, mejor ni hablar. Llega con que la gente bien y los indocumentados le otorguen sus favores.

¡Despechada niña Isabel, némesis del progresismo de pandereta, que amarga puede tornarse la vida! Dándotelas de jamón de Jabugo todo apunta a que te quedarás en paleta ibérica. ¡Si al menos hubieras sido capaz de gestionar los incendios en tu comunidad y no tener que pedir ayuda a tu enemigo íntimo!

Pero ni eso. En fin, esperemos que te siga gustando la fruta. ¡Y chao pescao!

Tomás Juan Mata pertenece a Urbicum Flumen, la Asociación Iniciativa Vía de la Plata