De Zapatero con talante a la risa floja leonesista

Mira, me dije, ahora tienes oportunidad de soltar lo de Zapatero. Aquello que me sonó a chascarrillo un día. Era un eslogan, y tenía su miga reivindicativa dentro de una movilización sindicalista, en la que, el de la voz dirigente, el del altavoz, gritaba una y otra vez: “¡Zapatero, con talante!”.. y respondían los asistentes… “¡Por detrás y por delante!”.

De eso, entiendo que no requiere explicación, ya ha pasado tiempo, precisamente viene de su etapa como presidente del Gobierno cuando se decía que hacía por León. Also si hizo algo, mas todo quedo cojo.

Dicho esto, no quiero ni puedo dejar de comentar el anuncio en los pasados comicios, de un mitin socialista en el Pabellón Luis Vives…, junto al Centro de Salud de José Aguado, lo que añadía supongo curándose en salud, en busca de audiencia despistada y saludable de Legio. Se recababan votos para una Comunidad a la que... ¡Mande quien mande! –y no me repliego del aserto– ¡Zapatero empecinadamente defiende! Y eso, aunque a los leoneses nos esté costando la vida. Y con lo nuestro otros crezcan hasta la desmesura.

Ante esto se hace necesario citar ya el empeño maligno alimonero PPSOE, aplicando el resultado del talante, contado en el eslogan…

Lleva 38 años el PP dominando en el ente autonómico. En esta ocasión, después de la nefasta actuación juntera y directamente quiñonera por falta de contención eficaz, y tratamiento deslavazado del fuego después, que nos abrasó hasta las ideas, ya hemos visto hasta qué punto el votante deja enmascarar el voto por una supuesta ideología, en la capital (en tanto en la provincia hablaríamos de familiar y de amiguismo personal), en todo caso... ¡Yn lapsus imperdonable! Llegando hasta el absurdo de felicitarlos en las urnas.

Igual número de años, 38, en los que el PSOE no cesa en el ansia de volver a presidirlo, y a tenor de la impresión que me quedó de la foto del cuarteto: Zapatero, Martínez, Cendón y Nuria, en el cartel, sus falsas sonrisas y luego sus frases huecas me dejaron claro que ahora no es lo suyo, ni llevan la vereda adecuada, pero que seguirán sin reconocer el negro futuro que le aguarda a León.

Atención a esto último. No es que el PP nos lo vaya a arreglar: ¡Cero patatero! Y hasta con mayor inquina. Y aquí un inciso: el señor Mañueco hábilmente ha jugado a lucirse con separaciones verbales de los votantes castellanos y de los leoneses, así, desdoblando, pero sin mayor implicación a futuro, de momento en busca de... ¡Atrapar votos! Y lo consiguió. Débil memoria la del votante.

Ni uno ni otro partido político, han querido entender, desde las altas cumbres, Génova y Ferraz, al pueblo leonés. ¡Nunca! Ni los suyos han ido a contarles nada que les puede incomodar. En este caso ignorar es sinónimo de matar.

Pero éste, el pueblo leonés, parece no querer saber lo que le conviene.

Veamos, el declive socioeconómico, se ha tornado galopante, pero de modo insensato lo endulzamos con un gesto autárquico de orgullo, y no pasamos a pedir, o exigir si llega el caso (que es menos oprobioso), lo nuestro.

Y así tiramos de historia o costumbres definitorias que tapan pero no curan. Y también de lo identitario en el más amplio sentido de lo cultural. Tal parece que entendemos que un voto enmascarado 'al año no hace daño'. Aunque agrande la vía de agua que nos arrastra voluntades y verdades, quedándonos yermos, sin sustrato. ¡Lacios!

Hoy, esto es en los comicios, tocaba apuntar hacia la salida de donde nunca debimos dejar que nos metieran. No fue así ni por asomo. Aquí en este punto, sin olvidar el posible relajo popular, está la acción negativa de “nuestros” políticos que pronto, muy pronto, pudimos ver que apuntaban maneras colaboracionistas. Y como premio, urna tras urna, han ido viendo cómo se revalidan en su papel, dada la insensatez popular manejando el voto. ¡La culpa está en el pueblo votante!

Yo, de modo personal, esto es, sin buscar ayudas externas, corroboraciones y datos de opinión, que no es que los considere innecesarios, no; he de decir que tampoco desde el más elemental de los raciocinios entiendo la postura en su globalidad de los que se mueven en tal disciplina, hombres y mujeres. Sí, lo sé, van la mayoría, tras del seguro 'plato de lentejas'.

No se habló de la autonomía en los medios nacionales

En la campaña, en los medios nacionales pudimos comprobar que no se hablaba de nuestros derechos a tener autonomía propia, leonesa. Ni se ponía en valor la idea, cual si fuera un anatema. Se desconoce o se silencia, tanto da en cuanto al daño, pero no en el modo de encararlo. Pues requiere doble tratamiento.

Ítem más, durante la campaña, los medios ponían toda su atención en los dos partidos que tienen posibilidad de gobierno, PP y PSOE, por supuesto se citaba a UPL, pero como un grupito de andar por casa. Y precisamente en este grupo, teníamos a mano un primer apunte de solución, que ni se ponía sobre la mesa, ni lo estudiaban los politólogos, ni se suscitaba en las tertulias habidas antes y en la propia campaña. ¿Y qué debemos pensar, acaso que en la formación no tenían escuchantes, ni opinantes, ni modo de entrar en liza?

En los medios escritos y hablados, se ha venido diferenciando de palabra a los leoneses y a los castellanos, un pírrico éxito, por el esfuerzo y la mínima repercusión, más allá de la objetividad que es exigible, lo de aplicar la 'Y', para Castilla y León. O también empleando castellanos y leoneses. Si bien esto hasta cierta dosis, pues los más, la ese (s) de castellanos la suprimían remarcando, en plural leoneses, componiendo un todo a homogeneizar. El rumbo de imposición castellanista sigue.

Nos hemos instalado en el lamento, y olvidamos la lucha defensiva.