Contraposición y relato: 'Un humilde pregonero'
Días atrás, pude ver en los medios la noticia de que había sido elegido como pregonero de nuestra Semana Santa leonesa, Carlos García Rioja. El nombre no me sonaba, su rostro sí me decía algo. De inmediato se me movilizaron recuerdos. Lo tenía fotografiado portando la Virgen del Camino. Entonces desconocía su nombre.
Acabo de citar otro dato interesante, que requiere atención en sí mismo. La Virgen del Camino estaba siendo traída a la Sobarriba. Esa tierra aledaña a Legio, que viene denominandola, con gran respeto, 'Señora de la Sobarriba' a la Reina y Madre del Pueblo Leonés. Y aquí conviene destacar un apunte. La Hermandad de la Sobarriba, secularmente, de largo andar de voto, se lo había trasladado a la Madre Doliente del Camino, expresado en cera, amor filial y compromiso. Claro es, a partir del 1505, su Aparición a Albar Simón.
¡Siempre!, como tradición y escrito está, ha sido traída a Legio a hombros y en marcha romera. Pero el año 2013, formulada la petición de traerla a la Sobarriba. ¡Como vez primera!, el prelado de entonces debió entender, ¡no sé qué!, vamos que, cuando más, autorizo la bajada de la imagen llamada 'La Peregrina'. Para mí, desde el punto de vista humano, una descortesía hacia la tierra del voto, tan solemne y comprometida.
Pero hay más, y con unas connotaciones de incomprensión sobreañadida, fue alojada en un furgón y así llegó hasta Valdelafuente el año citado. Lo dije entonces y lo repito ahora: Se estaba rompiendo la tradición secular de en ‘Marcha romera y a hombros’ desde su santuario, precedida al menos del pendón de Tierra, cruces parroquiales y acompañada en rogativa por el pueblo.
Pues bien, pude, pues allí estaba temprano el día 9 de junio de 2013, en Valdelafuente, presenciar y fotografiar el momento de la llegada del furgón, una dolorosa primicia, y de pasar las andas de la Virgen, en primer término, a hombros de un grupo de personas que dirigía Gonzalo González Cayón, a tal fin comprometidas. Así comenzaba el verdadero peregrinaje a hombros hasta finalizar en el Puente Villarente. Pues bien, entre aquéllos, el grupo citado, estaba Carlos García Rioja. Hoy cotejé nombre y fotografía.
La connotación. Allá por los 90 del pasado siglo, escribí un relato para Semana Santa, titulado: 'Un humilde papón'. ¿Era el protagonista yo? Me pregunto. Puede que en cuanto a comprensión de las procesiones y las modificaciones hacia la ampulosidad que se venían incorporando, y no comprendía, sí, pero poco más... ¡Pues nunca he sido papón! Un incomprensible fallo, lo reconozco.
A mayor abundamiento y para comprensión general voy a seleccionar fragmentos, en cursiva, del relato citado. Veamos:
El protagonista, el 'humilde papón', para la ocasión llamado Mario, recibió una inquietante llamada de un personaje de la Junta Mayor, que le pedía algo que nunca había pensado que fuera a suceder. Ante la ausencia, por grave dolencia del pregonero elegido para aquel año, querían contar con su colaboración para desempeñar tal menester.
Primeras reacciones: ¡Halago y sobresalto!…
La inquietud no le dejaba dormir. Semi en vela, o a medio sueño, mentalmente empezó el pergeño de un esbozo de pregón en el que no podía menos que dejar claro que era un poco crítico con el devenir procesional, bastante modernizado.
“Durante la noche, un tanto insomne, rememoró vivencias de la niñez y juventud en torno a esos días de vacación. Jornadas de plena dedicación a la Semana de Pasión, precedida de la inacabable Cuaresma, con aquellos ejercicios espirituales por imperativo eclesial que marcaban una época. Y la propia Semana Santa, durante la que se cerraban los espectáculos, y las procesiones copaban todo: ánimo, mente y vida…”
Y para autoconvencerse de sus posibilidades, como acicate se dijo:
¿Por qué no ha de poder ser pregonero, alguna vez, un sencillo papón en vez de un gran personaje? y siguió escribiendo:
Reflexiones para un pregón:
Las Procesiones de Semana Santa en la capital leonesa…
“Me gustaría saber pulsar las cuerdas que hacen vibrar los sentimientos… aflorar el hondo penar que, sobre las andas de la recia tradición, lleva nuestra Semana Santa…”
El drama de la Pasión, fragmentado, a retazos, como secuencias fijas, que el pueblo empezó a sacar a la calle portadas a hombros sobre toscas “andas”, que sin duda eran remedo de las que se desarrollaban en los claustros monacales: San Claudio, Santo Domingo, Descalzos…
…Ciertamente que el hermano cofrade, nominado en León con rotunda sonoridad: papón, acopla su generoso hombro al 'brazo' del 'paso', livianamente almohadillado, que Jesús, el Crucificado, no tuvo, y sin duda no buscó para protegerse del desgarrador roce del madero de la cruz.
El paso vacilante de Jesús, bajo ese peso, cargado de la incomprensión humana, cuando no del escarnio, debe ser ejemplo y guía a tener en cuenta a la hora de portar las andas. El sesgo alternativo, en vaivén, de uno a otro pie, como forma respetuosa de progresar, ha venido siendo una seña de identidad acorde con el sentimiento leonés. El suave y reverente mecido… Lo demás, lo saltarín, perdonadme, sobra…pues choca, cuando menos, con nuestra sobriedad costumbrista.
Hoy 'vendemos', bajo el crematístico manto de lo turístico, nuestras procesiones, las clásicas, y las que ha traído la atrevida eclosión de Cofradías, que reclaman su espacio. Hay profusión de pasos, con ornamentación floral humanamente ostentosa, que choca con la humildad de quien dio ejemplo bien distinto…
…,e atrevo a proponeros, queridas hermanas y hermanos papones, con la mirada puesta en el ayer histórico, aunque sin aferrarnos a él, pero también sin rechazos, ir en pos de la puridad de nuestro procesionar penitencial, sabiendo portar la verdad del inmutable drama de la Pasión…
Carlos García Rioja, pregonero 2026 de la Semana Santa de León
Tras la composición rememorativa, un largo preámbulo bienintencionado, llegamos al hoy, veamos lo que el pregonero Carlos García Rioja, dejó dicho en el Auditorio de León este sábado 21 de marzo de 2026.
Mas, no será sin antes señalar que lo hasta aquí escrito, estaba marcado con presunción de cierta compatibilidad, entre el ayer de ficción y el hoy real, compatibles y atemperadas a lo leonés con sencillez hermana, salvo que, el hoy pregonero, activo y victorioso, es cofrade en cuatro penitenciales y de ejemplar andadura procesional de Semana Santa.
Para componer una elemental crónica he rescatado de los medios lo que me he permitido señalar en negrita…
Hablando para los asistentes, para los hermanos, derrochó emotividad: “Este pregón no es mío. Lo pronuncio, pongo mi voz, mis gestos, mis palabras, pero no es mío. Es vuestro. Vosotros me lo habéis dictado… sencillez y humildad van de la mano”.
“León entero, más que nunca, se echa a la calle en una tarde en la que todos nos reencontramos», citando el Viernes de Dolores, cuando el pueblo leonés se pronuncia en loor de la Morenica, la Antigua del Camino, con la que empezamos nuestras procesiones, candela en mano”.
Quede claro que estoy incorporando lo que considero con afinidad a la idea propuesta. No hay otra razón, perdone el autor “si la apropiación puede parecer escueta”.
Con solemne compromiso finalizó: “Permitidme que siga pujando con vosotros como uno más. Uno de los vuestros. El que fui y el que soy”.
Los asistentes en pie, con un largo aplauso ratificaron sus palabras.
El alcalde legionense José Antonio Diez, en su presentación dijo: “Su reto es llevar todo lo que sabe a los papones de León”.
El obispo de León, Luis Ángel de las Heras, calificó el pregón de familiar “porque ha hecho que todos nos sintamos familia”.
Dos calificaciones leídas: Pregón entrañable. Un pregón para la historia
Gonzalo González Cayón, de sobra conocido en todo lo cultural e histórico leonés, lo califica de... ¡Pregonazo!
Mi felicitación al papón pregonero, Carlos García Rioja.
Coda: Propongo al lector leer este texto en mi blog León al Máximo.