El muro de León donde se detuvo el tiempo hace 90 años, cuando se dio el golpe de Estado y estalló la Guerra Civil
El Ejército sublevado tuvo algo más de resistencia de lo conocido hasta ahora para hacerse con el control de la capital, ya que los mineros intentaron recuperar la ciudad el 23 y 24 de julio de 1936. Hay imágenes y documentos que lo atestiguan, aunque las fotografías planteen serias dudas de si eran pura propaganda
90 años separan la fotografía de la trinchera franquista de julio del 26 y la actual carretera de Asturias en León.
Miles de conductores y no pocos viandantes pasan a su lado cada día. Pero nadie le hace caso. Es un muro discreto, de una altura media y sin embargo suficiente para ocultar lo que hay detrás, en la finca situada en los Altos de Nava, junto a la carretera de Asturias, en las afueras del norte de León capital. En la distancia corta se puede comprobar que se trata de una pared que suma muchos años: por el granulado, un color algo desvaído, el desgaste de su viejo hormigón y el óxido de las juntas de metal que une sus lienzos. Variadas pintadas, algunas muy del siglo XXI, son lo único que del tabique llama hoy la atención.
Pero nadie sabe que cuando pasa ante este muro, le observa un testigo mudo y discreto de un momento crucial de la historia de la ciudad y de España, un hito que cumple 90 años: el estallido del golpe de Estado militar contra la Segunda República y el inicio de la Guerra Civil en León. Y es que 90 años exactos cumple también estos días una imagen, una muy poco conocida fotografía, que permite demostrar y datar la longevidad de esa humilde pared que hoy nos observa.
La idea general que se tiene del origen del franquismo en León y de los 40 años de dictadura, como en el resto de la Región Leonesa y las provincias de Castilla La Vieja de la actual Comunidad, es que el golpe fascista del 18 de julio de 1936 triunfó de manera aplastante, sin apenas resistencia.
Y eso no es del todo cierto. Primero, porque al norte de la provincia se terminó situando el Frente Norte divisorio, y de constante y durísimo conflicto bélico, entre el León ya en manos de los rebeldes del bando nacional y los fieles a la democracia republicana. Hasta que ese frente cayó, en octubre de 1937, hubo un enfrentamiento mortal entre ambos bandos. Y lo atestigua la destrucción casi total de algunas localidades, como La Pola o Villamanín, casi evocando a Guernica.
La Pola de Gordón destruida en octubre de 1937 - Guerra Civil Española - Frente Norte - Frente de los Puertos Manuel Martín de la Madrid
Pero incluso en la propia ciudad hay muchos matices, con los documentos en la mano. Para empezar, durante dos días completos las fuerzas sublevadas no se atrevieron a salir de los cuarteles y tomar el mando de las instituciones por la fuerza. No fue hasta el 20 de julio, una vez que constataron que habían abandonado la ciudad los cientos de mineros provenientes de Asturias que recalaron en la capital leonesa para pertrecharse de armas y víveres camino de la defensa de Madrid y algunas otras ciudades a su paso. Un periplo narrado con todo lujo de detalles en ILEÓN en una serie de diez artículos de José Cabañas.
Hay otras muchas fuentes oficiales que demuestran que ese triunfo golpista en la capital leonesa no fue un camino de rosas. Y junto a documentos, expedientes, causas sumarísimas del franquismo para justificar fusilamientos y encarcelamientos en masa, testimonios, algunos diarios personales y noticias de prensa de la época, también hay unas pocas y muy desconocidas fotografías. Bien se dice que “una imagen vale más que mil palabras”.
Una estampa muy desconocida
La principal foto, la que ilustra este reportaje, es la que delata la ya antigua presencia del muro que nos ocupa. Muestra un amplio parapeto con unos 25 soldados del sublevado Regimiento Burgos número 31 perfectamente equipados, en posición de defensa activa. Llama mucho la atención el hecho de que a los pies del parapeto, de más de un metro de altura y donde se apoyan los fusiles, aparezcan hasta cuatro cadáveres de militares supuestamente abatidos en una refriega que se adivina, ya que la escena transmite una fuerte tensión de batalla.
El parapeto nacional en la carretera Asturias para 'defender' el golpe en León. Atrás, el muro todavía existente.
Por detrás se puede observar sin duda alguna la vieja pared y hasta los postes de la luz antiguos de madera y una pequeña casa baja en la parte superior izquierda que coinciden plenamente con la misma imagen que hoy, 90 años después, se aprecia en la misma zona.
Una ambulancia pasa por la Ronda Interior cerca de la carretera de Asturias, el antiguo Fielato y los depósitos de agua.
Los enfrentamientos directos entre el bando faccioso y el democrático en aquel julio de 1936 existieron: son incuestionables y están documentalmente demostrados. Incluso llegando a tirotearse en la calle Padre Isla intentando llegar los mineros al centro también desde la zona de la Estación de Matallana, pero sobre todo en la vía principal de incursión: la carretera de Asturias. Son muy numerosas las publicaciones que dan fe documental de ello y que hablan de parapetos, trincheras, blocaos, fortines y tiroteos y también de bombas e, incluso, de fallecidos.
El viejo muro junto a la Ronda Interior y al fondo la rotonda de la carretera Asturias y el Fielato. A la derecha se situaron las trincheras del 36.
La mayoría de los duros combates ocurrieron en las inmediaciones del Fielato, el antiguo puesto de cobro de derechos de consumos, es decir, impuestos y tasas municipales, entonces una caseta situado junto a la carretera que hoy es la N-630. Se conserva un antiguo mesón con ese mismo nombre que delata el lugar aproximado.
También hay fotos de aquellos días, como esta que muestra un claro 'posado' de soldados nacionales con el Fielato detrás, en apariencia de defender la ciudad.
Así fueron las refriegas en la zona
Quizá quien más ha detallado las incursiones de aquellos días es el escritor, investigador y divulgador José Cabañas, recopilando todo lujo de detalles en su libro El asalto a la República en la provincia de León. Segunda Parte. La guerra, de Ediciones del Lobo Sapiens en 2023. Resalta con pruebas documentales especialmente dos intensos intentos de incursión durante las madrugadas del 23 y 24 de julio de 1936, situando los combates en torno a los depósitos de agua, los terrenos de La Copona, el camino de Carbajal de la Legua, el polvorín provincial cercano, el Fielato y la propia carretera de Asturias.
Fuerzas del Regimiento de Infantería 36 (del Cuartel del Cid) en la carretera de Asturias. Se fecha el 30 de julio de 1936, detrás el antiguo Fielato.
El primer ataque se produjo en la madrugada del 23 de julio. Izquierdistas dispersados tras la caída de León y mineros procedentes de La Robla, llegados en varios camiones, intentaron asaltar el polvorín provincial. Durante varias horas se registró un fuerte tiroteo en aquellos arrabales, donde las fuerzas sublevadas habían instalado con antelación puestos de vigilancia, barricadas y blocaos defensivos, como bien pudieran ser los de la fotografía, ante la posibilidad de que los partidarios del Gobierno legítimo trataran de entrar en la ciudad por ese punto norte, que era lo más lógico.
Los 'pollos bien' de buena familia que combatieron
Entre los defensores de aquellas posiciones se encontraban soldados del Regimiento de Infantería y varios jóvenes integrados en las llamadas Escuadras de la Revolución Nacional. La prensa local lo publicó literalmente así: “El ruidoso ataque, el estrepitoso tiroteo, de numerosos marxistas armados contra el depósito de aguas de la carretera de Asturias, cerca de Carbajal de la Legua. Valientes muchachos de la capital, pollos bien (sic)y soldados mejor, sostienen en aquellos altos la defensa y se baten heroicamente en los terrenos de La Copona. Fuegos nocturnos que acabaron pronto”.
Por 'pollos bien' se referían los periodistas a vástagos de buenas familias leonesas, algunos muy bien identificados, que se hicieron fuertes en aquellas barricadas. Por ejemplo, hermanos Juan Antonio y Rogelio García de Juan o dos de los hermanos Roa Rico (Francisco, Octavio o quizá Carlos). También se sitúa allí al falangista Ángel Blanco, que acompañaba a los soldados de la compañía que mandaba el capitán Antonio Cosido. Cabañas relata que los seis en una pequeña trinchera en avanzadilla enfilada por los tiros del enemigo, “alumbrado por un reflector colocado hacia la Casa de los Colegiales, a la parte del Hospital”, sosteniendo la defensa con tal brío que los marxistas de La Robla “no pudieron llegar a tomar café en León. Eso sí, al vecindario no le dejaron pegar ojo en toda la noche, sosteniendo el fuego sin parar”. Así lo escribió en el períódico Proa (cabecera falangista, que se apropió de La Democracia, del alcalde socialista Miguel Castaño que sería fusilado meses después) Carmelo Hernández, alias Lamparilla, un periodista totalmente afecto al golpe y después a la dictadura de Franco.
Milicianos de Falange en León el 22 de julio de 1936. Archivo Banca Fernández-Llamazares
El ataque fracasó, pero los grupos republicanos volvieron a intentarlo al día siguiente. En la madrugada del 24 de julio se produjo una ofensiva más numerosa y organizada contra las mismas defensas de la carretera de Asturias. Los atacantes conocían ya la posición de los blocaos y lograron sobrepasar algunos de ellos, mientras otros grupos mantenían ocupados bajo el fuego a los soldados que los defendían. Aquella incursión fue más lejos de lo que casi nunca se admitió, penetrando casi hasta el centro de la ciudad.
Cabañas lo relata así: “Duró el copioso cruce de disparos hasta las cuatro de la madrugada, cuando los atacantes (que de nuevo cortaban la electricidad) fueron ahuyentados por el fuego de ametralladoras y fusiles de quienes vigilaban la entrada a la urbe y por un aparato del aeródromo que salió entonces en su persecución y que bombardeaba una camioneta cerca de La Robla, habiendo llegado antes a hostigar a los defensores de la ciudad por la avenida Padre Isla y a forzar su repliegue hacia el centro, cercando incluso y acosando a tiros la Comandancia Militar sita en un chalet de aquella vía mientras tuvieron municiones, hasta que, agotadas, pasaron las fuerzas militares con el apoyo de la aviación a la ofensiva consiguiendo poner en fuga a los de izquierdas, que se retiran hacia La Robla, no sin que antes se aprese a algunos de ellos y se les sume a los que desde la noche del pasado día 20 continuaban recluidos en San Marcos”, en referencia al ya entonces tristemente famoso campo de concentración.
Vista aérea de León de la época; a la derecha, se ve el Cuartel del Cid donde hoy está el Jardín.
Se sabe que durante los combates se rompió una cañería en las inmediaciones de los depósitos, por lo que los vecinos comprobaron al amanecer que el agua llegaba turbia a sus casas. La prensa favorable a los sublevados minimizó después la magnitud de la refriega, aunque mencionó a un guardia civil herido de bala en un hombro y a otro alcanzado por una pequeña perdigonada.
Finalmente, el fuego de fusiles y ametralladoras desde los puestos defensivos obligó a los atacantes a retirarse. Muchos tuvieron que atravesar de nuevo los fortines de la carretera de Asturias, todavía atacados por algunos de sus compañeros para facilitar la huida. Aquellos combates marcaron el fracaso del último intento serio de penetrar en León por su acceso septentrional y consolidaron el control de la ciudad por las fuerzas sublevadas.
Hoy, lienzo de mensajes y pintadas
Pero las imágenes en forma de fotos de golpistas en la carretera de Asturias, defendiendo con armas su reciente rebelión, aunque se tratara de montajes, demuestran que la historia del inicio de la Guerra Civil en León tiene aún hoy muchos matices que mostrar. Y detallan también cómo hay rincones de la ciudad de León, tan cambiada en muchos aspectos, que apenas han visto pasar el tiempo 90 años después.
Antifa(scista), un corregido "antiAntifa" y llamada el voto al partido ultra Democracia Nacional conviven hoy en el muro que fue testigo del golpe de Estado en León.
Eso sí, en aquellos muros posiblemente centenarios las pintadas visibles de los últimos sí muestran el signo de los nuevos tiempos, con pintadas contradictorias que todavía mencionan al movimiento 'Antifa' (antifascista) o 'Vota Democracia Nacional', un partido político fascista nostálgico del régimen golpista. Otra clama contra el 'Algoritmo: trituradora humana, social y familiar', en referencia al impacto de las redes sociales e internet. Y las hay de plena actualidad al reivindicar '¡Palestina libre!', en tiempos de ocupación internacional israelí y genocidio de la población.
"No al maltrato animal", "Libertad" o "Palestina libre", frases escritas en los muros centenarios.