Leyendas, apuntes históricos, mitos y realidad del santuario y la secular romería de Carrasconte

Carrasconte, situado a 1.331 metros de altitud, es un paraje que alberga un pequeño caserío, en la actualidad casi deshabitado en su totalidad durante la mayor parte del año. Tal es su insignificancia poblacional, que el municipio babiano de Cabrillanes lo incluye como un barrio adscrito a Piedrafita, pueblo del que dista tres kilómetros. Y Villablino, ayuntamiento con el que comparte la titularidad del territorio, ni lo incluye en sus listados de núcleos de población.

El escenario de una de las romerías más tradicionales y también de las más antiguas es, pese a parecer casi inexistente, un lugar muy especial, repleto de fervor y tradición.

La denominada Carta Puebla de Laciana, fuero otorgado por el rey Alfonso X El Sabio en 1270, al establecer los términos del concejo lacianiego, en el deslinde por el este ya señala: “Como comiença por la caraçal delos Vaos e dende ala Piedra Forçada de Carrascón e porla sierra de Torona de goda que parte con Vabia” (sic). Así lo recoge una entrada del blog del Julio Alvarez Rubio, titulada 'Carrasconte, El Santuario: tradición y leyenda', en la que se pueden ver una serie de fotografías y detalles sobre el paraje Filandón (Noroeste leonés).

Ya era vieja y conocida la ubicación de la Piedra Forçada, hoy denominada Piedra Furada, en aquel siglo XIII. Hay quienes señalan el origen y nombre del lugar con dos de los vocablos que, el antiguo pueblo de los Ligures, usaba en su lenguaje habitual. “Carras”, piedra, y “kontos”, pértiga o vara. Así deducen que “Carrasconte” sería una piedra alargada o menhir.

La 'típica' aparición

Por otra parte, el origen de la adoración de la Virgen de Carrasconte se remonta al siglo IX. La leyenda señala que, un pastor que cuidaba sus ovejas en los campos próximos al lugar fue sorprendido por un intenso resplandor que llamó su atención. Era esta la señal de una aparición de la Virgen María, que puso en sus manos una pequeña imagen, expresándole su voluntad de que allí y a su culto se erigiera una ermita.

Como ocurrió con muchos lugares de ritos paganos ancestrales o considerados llenos de atractivos misteriosos o mágicos, es creencia muy extendida que el cristianismo los incorporó a su credo ubicando en ellos milagros y apariciones celestiales.

La ermita

El catedrático de historia Francisco Mayán Fernández (1916 Cee, La Coruña-2010 Lugo) publicó en 1949 en el número cinco de la revista Archivos Leoneses un breve artículo sobre 'El Santuario de Nuestra Señora de Carrasconte (notas históricas)'. Fue reeditado en 2012 por el Club Xeitu, que incluye también en el libro una introducción sobre el autor y su relación con Laciana, y unos apuntes cronológicos finales sobre el santuario, no recogidos en el artículo mencionado.

En ese artículo Mayán detalla la historia del santuario desde la primera referencia documental a la que el profesor pudo acceder, datada en 1578. Es ya a partir del siglo XVII cuando accede a documentación abundante sobre el mismo. Y así pudo conocer que la primera edificación del templo conocida era de madera y con cubierta de paja.

El deterioro de la construcción obligó a ir modificando la construcción y en el siglo XVII empiezan los trabajos de construcción de cantería en piedra, que se finaliza casi un siglo más tarde con el aspecto actual del templo. La última restauración y reforma, que ya no recoge el artículo de Mayán, se produce mediados los años 90 del pasado siglo y fue financiada por la Junta de Castilla y León.

El sonado robo de 1824 y la Guerra Civil

El artículo finaliza con la narración de un robo acontecido en la noche del 17 de enero de 1824, perpetrado por tres hombres, obtenido el relato de las diligencias judiciales firmadas por Josef Antonio Prieto en Quintanilla el 4 de febrero de 1824. La cantidad robada ascendió a “doce mil trescientos cincuenta y seis reales”.

Los apuntes cronológicos del libro recogen la desamortización y la venta de las propiedades adjuntas al santuario. En la web del Ayuntamiento de Cabrillanes leemos: “También se sabe que sirvió de hospital en el s. XVIII, igualmente llamado ”de Carrasconte“, donde albergaba a los peregrinos del Camino de Santiago que pasaban junto al Santuario en dirección a Villaseca de Laciana; el hospital desapareció ya que fue subastado por 11.000 reales y adquirido por Sierra Pambley en 9.000 reales”.

Asimismo en esos apuntes cronológicos se anotan los actos de barbarie y profanación que se produjeron el 27 de julio de 1936. Se quemaron mobiliario, libros y varios retablos y varias imágenes del santuario, especialmente la de la Virgen. De hecho la actual es una copia realizada según fotografías, hecha en 1946 por un artista valenciano. También fue pasto de las llamas parte del retablo mayor, obra de Luis Fernández de la Vega, Pedro Sánchez de Agrela y Alonso Carreño en 1645.

Como en toda desgracia, siempre hay un pícaro que saca provecho de ella, dos de los relieves de ese retablo mayor acabaron en posesión de un anticuario en Madrid, donde los adquirió en los años 40 el escultor y coleccionista de arte barcelonés Frederic Marés Deulovol.

Ese es el motivo por el que hoy aquellos restos se exhiben en el museo que lleva su nombre, Museu Frederic Marés, de la capital catalana, a cuyo Ayuntamiento cedió el artista toda su colección para la creación de la galería en 1946.

Según la nota facilitada por el museo los dos relieves tienen las siguientes características: “Anunciación y San Roque. Oviedo, 1645. Madera con restos de policromía Anunciación: 94,5 × 80,5 × 16,5 cm San Roque: 94,5 × 80,5 × 16 cm. Procedencia: Santuario de Nuestra Señora de Carrasconte, León”. Y detalla: “Estos relieves de nogal de la Anunciación (MFMB 1108) y de San Roque (MFMB 1110) formaban parte del desaparecido retablo del santuario de Nuestra Señora de Carrasconte, en León, contratado por escritura pública en 1645 con los escultores Luis Fernández de la Vega, Alonso Carreño y Pedro del Valle”.

La romería

La romería ha sido declarada manifestación popular de Interés Turístico Provincial por la Diputación leonesa de forma definitiva en el año 2014. La fecha de celebración es el 15 de agosto, festividad de la Asunción de la Virgen, día en que coinciden numerosas romerías por diversos santuarios marianos de nuestra provincia.

La de Carrasconte, tiene un preámbulo religioso-deportivo en el atardecer de la víspera, cuando desde el oeste en Caboalles de Arriba (Laciana) y desde el este en Huergas (Babia), salen dos marchas con atletas portando antorchas y ofrendas florales, para encontrase en el santuario. Un trayecto popular que este año cumple sus cincuenta y siete ediciones ya.

Pese a no contar con el fervor popular de antaño, en la madrugada del día 15 los caminos y carreteras que conducen hacia el santuario desde las dos comarcas que lo comparten Babia y Laciana los peregrinos inician su caminar aprovechando el fresco de la noche y el amanecer, para dirigirse a Carrasconte.

Una misa cada hora

Una vez allí, desde las ocho de la mañana hasta la una del mediodía tendrán la posibilidad de asistir a los actos religiosos (misa) cada hora y una última a las siete de la tarde. Entre el final de cada celebración y el inicio de la siguiente, los romeros acuden con sus ofrendas o peticiones hasta la imagen de la Virgen, subiendo por las escaleras situadas a la derecha para depositarlas y descendiendo por otra escalera situada en la parte izquierda del altar.

En el exterior, el trajín de los que vienen y van a pie. Coches y autobuses, tenderetes de feriantes con artilugios variados, ropa, puestos de comida, alguna pulpeira, frutos secos o bares, ofrecen un espacio agradable para un paseo pausado y disfrutar del hermoso paisaje del lugar.