La multinacional Wacker refuerza su apuesta por la fábrica de Antibióticos en León pese a la crisis internacional
Pese al contexto económico mundial complejo, y el de Alemania y del sector químico en particular, la multinacional germana Wacker mantiene su apuesta por su fábrica leonesa, que adquirió de forma completa en el año 2023 para dar una nueva vida a las viejas instalaciones de la histórica Antibióticos de León, con una gran capacidad de fermentación.
La compañía ha asegurado a preguntas de ILEÓN que “La estrategia y los objetivos a largo plazo de Wacker en León no han cambiado. La planta refuerza la posición de mercado del grupo y es clave para su negocio actual y futuro de fermentación de precisión. Wacker mantiene su compromiso con los planes de crecimiento estratégico y seguirá aplicándolos”.
La planta de la vieja Antibióticos de León es una de la factorías industriales históricas de la ciudad, pero el gigante químico alemán atraviesa turbulencias financieras desde que compró la totalidad de la fábrica por algo más de 100 millones de euros en 2023. Su apuesta desde entonces ha sido renovar las viejas instalaciones con una inversión que estiman en más de 30 millones de euros. Algo que es visible desde el exterior mismo, actualmente cambiando la valla de todo el perímetro del complejo.
Wacker perdió en el 2025 más de 800 millones de euros y anunció un recorte de plantilla de 1.500 personas, pero la multinacional explica que León no se verá afectado. “Actualmente no hay planes de recortes ni ningún programa de reducción de plantilla. Para hacer frente a los retos del difícil clima económico, Wacker debe centrarse a nivel mundial en la eficiencia y la disciplina de costes. Esto también se aplica a Wacker León”, señalan.
La empresa ha lanzado como última inversión en León poner fin a los recurrentes problema de la factoría con su depuradora, mejorandola con la instalación de tres tanques adicionales de 500 metros cúbicos para la gestión de vertidos y un sistema para tratar los olores generados en estos procesos. También ampliará la capacidad de producción de determinados activos para la industria del perfume. “La empresa sigue impulsando el desarrollo sostenible de sus operaciones con la estricta disciplina de costes que exige la situación actual”, recalcan.
El negocio de la fábrica leonesa gira en torno a la fermentación, donde la multinacional pone grandes esperanzas de futuro, aunque ha dejado atrás su uso puramente farmaceútico por uno bioquímico enfocado en la industria alimentaria y de belleza. León cuenta con casi 3.000 m³ de capacidad de fermentación, “lo que permite a la división abastecer a clientes de todo el mundo”, destacan.
“El punto fuerte de la planta de León, como una de las mayores instalaciones biotecnológicas de Europa, es su potencial de ampliación y producción industrial. En combinación con la profunda experiencia de Wacker en I+D en biotecnología y el amplio acceso al mercado que puede proporcionar como actor global, abre oportunidades de crecimiento, tanto como CMO (fabricación por contrato) como para ampliar sus propias innovaciones”, señala la compañía.
En León Wacker cuenta con una plantilla de 320 empleados, de los 16.500 de todo el grupo, lo que le convierte en uno de los principales empleadores del sector privado. La factoría leonesa se encuadra dentro de la división de negocio denominada 'Biosolutions', que de momento aporta alrededor del 6% del negocio del grupo.
La economía tras dos guerras ilegales
El grupo Wacker se ha visto afectado de forma notable por la crisis económica provocada en Alemania por la invasión de Ucrania por Rusia, una guerra ilegal iniciada en febrero del 2022 y que ha elevado los precios de las energías y puesto fin a la entrada de gas barato ruso, sostén de la industria alemana en las últimos décadas.
Este 2025 la economía alemana subió un modesto 0,2%, poniendo fin a la recesión, aunque su sector industrial y exportaciones siguieron cayendo cayendo por tercer año consecutivo, según datos de la oficina federal de estadística Destatis. Y ahora ha llegado la guerra de Oriente Próximo desatada por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, otra guerra ilegal de incierto desarrollo.
El Instituto IFO, uno de los oráculos económicos alemanes, cree que la nueva guerra afectará al 90% de las empresas industriales alemanas, especialmente por la nueva subida de precios de energía y el bloqueo del estrecho de Ormuz. En su último informe del sector químico alerta que “el clima empresarial en la industria química se deterioró significativamente en marzo”. “Las consecuencias de las hostilidades en Oriente Medio están golpeando con toda su fuerza a la ya debilitada industria químic”, explicaba Anna Wolf, experta del sector del IFO en una nota de prensa.
El informe señala que la industria química, el principal negocio de Wacker, ya sufría una grave escasez de pedidos. “Ahora, el fuerte aumento de los precios del petróleo crudo, las materias primas y la energía ha agravado el problema. Para contrarrestar la presión sobre los precios, las empresas planean aumentarlos significativamente. Al mismo tiempo, las expectativas de empleo se desplomaron a un mínimo histórico de -32,1 puntos”, explican.
IFO cree, no obstante, que·la economía alemana se encuentra en una fase de recuperación tras varios años de recesión, con una previsión de crecimiento moderado del PIB del 0,6 % en 2026 y del 0,9 % en 2027“. Todo dependerá de la evolución de la crisis mundial por la guerra de Oriente Próximo.