El fútbol como patria: la historia del Club Deportivo Teleno fundado por maragatos en Cataluña

“El fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes”. Esta frase, que unos atribuyen a Jorge Valdano y otros al Arrigo Sacchi, define a la perfección al deporte más seguido del mundo, por delante del criquet, baloncesto, hockey y tenis, en este orden. Eduardo Galeano, una de las personas que más escribió sobre fútbol, explicó varias veces que el deporte rey, bajo su punto de vista, es una forma de hacer barrio, de hacer comunidad y de hacer país. Así lo dejó escrito sobre su Nacional de Montevideo, sobre la selección uruguaya y finalmente sobre el Fútbol Club Barcelona en la etapa de Guardiola.

Esta idea también la entendieron un grupo de emigrantes de la localidad de Filiel, pueblo situado a las faldas del Teleno, en los Montes de León, cuando llegaron a Barcelona durante los años setenta, que, casualidad o no, coincidió con la estancia de Johan Cruyff en la ciudad condal cuando el holandés cambió la historia del Barça para siempre. Tanto que acabaron fundando un club con nombres evocadores a sus orígenes: el Club Deportivo Teleno.

“En aquellos años estábamos unos trece o catorce jóvenes de Filiel trabajando en Barcelona, y nos planteamos inscribirnos en el conocido como 'Trofeo Estrella', una liga entre empresas y bares de la provincia de Barcelona”. Quien pronuncia estas palabras es José María Arce Benéitez, que a día de hoy sigue residiendo, como tantos y tantas, a caballo entre Barcelona y Filiel. “Nos gustaba mucho el fútbol, y cuando veníamos de vacaciones a León, jugábamos contra equipos de la zona como el de Tabuyo o el de Molinaferrera, pero también contra el Astorga o la Cultural”. Lo cierto es que la Cultural y Deportiva Leonesa llegó a jugar por aquellos años un amistoso en Filiel, debido a que uno de los integrantes de aquella plantilla tenía relación con personal de la Cultural.

José María explica que entre el trabajo y la familia, se casó en 1980, no tenía tiempo para todo. “A raíz de que nos íbamos casando, llegaban los hijos y que los años pesaban, el club se fue deshaciendo”, señala Arce Benéitez, para añadir que “era un orgullo ver el nombre del Club Deportivo Teleno en una liga de Barcelona”. Una de las curiosidades, y algo muy significativo, es la presencia de cuatro hermanos en el conjunto leonés. Si los hermanos Iñaki y Nico Williams son referentes en el Athletic Club de Bilbao y las gemelas Malena y Samara Ortiz Cruz lo fueron en el Deportivo Abanca y el Valencia CF después de sus inicios en el Rayo Vallecano, CD Tacón y Real Madrid, los hermanos Franganillo lo fueron en el CD Teleno. Benito, Francisco, Eladio, Jesús y Domingo son cinco hermanos que, junto a su primo Juan, emigraron a Cataluña y formaron parte de ese histórico club tilenense en la diáspora.

Lo cierto es que los jugadores que integraron aquel equipo de fútbol que llevaba por la costa del Mediterráneo el nombre de una pequeña localidad leonesa, se siguen reuniendo de vez en cuando para no perder ese espíritu de equipo y de pueblo. “No tantas veces como nos gustaría, pero nos juntamos en Barcelona para comer un cocido maragato o un botillo, la esencia nunca hay que perderla”, bromea José María, mientras explica en su pueblo natal que fueron ellos mismos los que construyeron el vestuario del campo de fútbol.

Un campo de fútbol, que, metafóricamente hablando, cuenta con la protección de un dios, ya que como explicamos en el reportaje sobre las fervencias de este monte, El Telenu (Maragatos), es un teónimo astur que los romanos asimilaron a Marte, dios romano de la guerra, de la fertilidad y de la agricultura. El nombre aparece en un bronce encontrado en Quintana del Marco: Marti Tileno, traducido: “A Marte Telenu”.

Si ampliamos un poco el foco, vemos que esta tierra está muy ligada al fútbol. Jugadores como Felipe Miñámbres, internacional en el Mundial de 1994 o Cristina Martínez Gutiérrez, que con el final de temporada se despidió de su carrera como futbolista después de llegar a lo más alto durante diez años en el Real Club Deportivo de La Coruña como capitana, y que en el último ascenso lució la bandera de Astorga son un buen ejemplo de ello.

José María, que sigue llevando el nombre de su pueblo por bandera y participa activamente en las actividades de Filiel, como pudo verse en la ruta de senderismo realizada en la última edición de Miliel, quiere despedirse del que escribe estas líneas en el bar de su pueblo recordando lo siguiente: “Nos gustaba mucho el fútbol, pero solo era una forma de juntarnos. Queríamos llevar el nombre de nuestro pueblo, del que tuvimos que emigrar por trabajo, allá donde fuéramos, y eso nos hacía sentir bien”. Este jueves 11 de junio dará comienzo la vigésimo tercera edición del mundial masculino de fútbol que se disputará en Canada, EEUU y México, un espectáculo a nivel mundial con millones de seguidores, pero la esencia del fútbol, el jugar al fútbol porque sí, por pertenencia de algo como indicaba Galeano, sigue viva. Pueblos como Filiel nos dieron un buen ejemplo de ello.