Luz para la sombra censurada del franquismo sin Franco: 'renace' la obra maldita de Jesús Torbado

Cuatro meses después de la muerte del generalísimo Francisco Franco su larga sombra todavía hacía mella en muchos ámbitos. Y uno de los damnificados de aquella negra onda expansiva fue el escritor y periodista leonés Jesús Torbado. En marzo de 1976, hace justo medio siglo, se convirtió en el primer autor de una obra literaria secuestrada, censurada y destruida, con el cuerpo ya sepulto del dictador.

Sobre su novela 'Sobresalto Español' cayó la maza implacable del juez del Tribunal número 1 de Orden Público, Rafael Gómez Chaparro, que condenó su obra por ser una “ofensa el jefe del Estado” y suponer, sentenció, un delito contra las Leyes Fundamentales de régimen. La novela que retrataba “el gran sobresalto que sacudió a tantas almas enfrentadas al fin de los días rutinarios, a la agonía de una historia” fue destruida. Dejó de existir. En la biografía de Torbado (San Pedro de las Dueñas, León, 1943) consta que obtuvo el mismo año el millonario y mediático Premio Planeta por 'En el día de hoy'. Una suerte de espina de consolación que solo le aliviaría cuando al menos libró de penas personales mayores gracias a la Amnistía de 1977.

La publicación maldita sale ahora de las tinieblas históricas de España y se reivindica como “desmitificación irónica y humorística de las postrimerías del franquismo”. Da fe de ello la pareja formada por Pedro Gascón y Anaís Toboso. Son las almas de la pequeña editorial Chamán Ediciones, que se obsesionaron con rescatar la novela, ahora bajo el título 'El fin de los días', el mismo nombre que en 1986 le puso Plaza&Janés al sacarla de las catacumbas fascistas españolas.

Imágenes de “involución” demasiado actuales

Gascón recuerda que el hallazgo de un ejemplar 'perdido' y salvado de la edición original llegó a sus manos de “rata de biblioteca” en “una librería de viejo de Valencia”. Y él, un amante del Torbado más conocido, flipó: “Me hizo mucha gracia descubrir esa novela-reportaje, como la llamaba él, su tono irónico, casi inocente”. Pero a la vez el “brutal análisis sociológico” que repasaba a través de los personajes -un pequeño directivo empleado en una multinacional y la secretaria a la que intenta ligarse- de qué manera Franco influyó en sus vidas. Por ejemplo, en el pasaje en el que el protagonista acude con su amante al Pardo -la residencia oficial de Francisco Franco- y “se encuentra allí con melenudos y también mujeres rezando el rosario”. Claro, el editor no pudo evitar pensar que escenas similares se han vivido en la España más reciente, en el Valle de Los Caídos o frente a sedes de partidos políticos, en una suerte de “involución” preocupante.

Gascón y Toboso están legítimamente orgullosos de este proyecto, impulsado desde su pequeña editorial de Albacete, que ha celebrado su propio aniversario, el décimo. El regalo ha sido la reedición de una obra que ha sido “todo un reto”, también desde el punto de vista técnico en tiempos de la digitalización, y siempre en colaboración con los familiares aún vivos del autor leonés, fallecido en 2018. Con alguno de ellos esperan contar en una presentación que de algún modo será histórica, quizá en otoño, cuando recale en la tierra del reconocido autor.

La nueva edición cuenta con un prólogo del periodista y escritor Mariano Sánchez Soler, uno de los más destacados ensayistas e investigadores sobre la corrupción de la familia Franco, y lo que se denominaría la Transición sangrienta llevada a cabo por varios grupos ultraderechistas, la guerra sucia, ETA, el Grapo, etc. que atentaron contra la ciudadanía en aquellos días de cambio social, con hitos tan recordados como la matanza de Atocha, el atentado contra El País -también en pleno 50 cumpleaños- o el comando de los paquetes bomba.

Completando una gran bibliografía

Aunque en las antípodas de la habitual narrativa o poesía, entre otros muchos estilos que Chamán Ediciones trabaja desde su fundación, Pedro Gascón habla de esta obra renacida de Torbado como lo que espera que sea un renacer también de “un pedazo de escritor que marcó mucho una época”. Le avala su bibliografía, impresionante: Las corrupciones (Premio Alfaguara 1965); Moira estuvo aquí (1973); En el día de hoy (Premio Planeta 1976); La ballena (1982); Yo, Pablo de Tarso (1992); o El peregrino (Premio Ateneo de Sevilla 1993), entre otras.

Su dilatada labor periodística no fue menor. Trabajó en programas culturales de TVE y escribió para Ya, Geo, Tribuna, Ronda Iberia, Viajar, Manifiesto o Interviú, siendo corresponsal en la guerra del Golfo para el diario El Independiente. Uno de sus trabajos más reconocidos fue la serie de entrevistas-reportaje junto al mítico Manu Leguineche que sacó a la luz lo que el franquismo le hizo a los sepultados en vida que temieron la brutal represión de los golpistas que gobernaron 40 años, bajo el recordado título de Los topos, en 1977. Un entierro voluntario en trincheras infinitas que dejó heridas para siempre pero que con el tiempo acabó emergiendo. Como el faro en el que se convierte ahora 'El fin de los días', la obra que sufrió la censura tras la muerte del gran censor, pero finalmente venció. Aquí está la pueba, en forma de libro.