Javi de Castro publica el cómic 'Encarna viva': “España no es tanto de vampiros como de hombres lobo, sobre todo León”

El dibujante leonés Javier de Castro, en una imagen de archivo.

Begoña Fernández / Agencia EFE

Encarna viva, el último cómic del leonés Javi de Castro, editado por Astiberri, rompe con el mito de vampiros jóvenes y condenados e introduce el vampirismo en la tercera edad: viudas y ancianas “disfrutonas” que abrazan la inmortalidad como una liberación y una oportunidad de ser felices.

En una entrevista a la Agencia EFE en vísperas de Halloween, De Castro (León, 1990) explica que la obra, que se sitúa en Coroniego, un pueblo ficticio de Asturias, parte del vampirismo para adentrarse en una historia de “costumbrismo rural” donde caben asuntos tan diversos como la soledad en la tercera edad, el aislamiento de los pueblos o el problema de la vivienda.

El autor, galardonado con el premio El Ojo Crítico de Cómic 2024 de Radio Nacional de España, rescata el mito de las guaxas, un personaje mítico en Asturias: ancianas vampiras que se meten por las cerraduras de las puertas para hincar su único diente en las víctimas y alcanzar la inmortalidad, conscientes de que les queda poco tiempo y muchas cosas por hacer.

'Encarna viva', el último cómic de Javi de Castro, editado por Astiberri, rompe con el mito de vampiros jóvenes y condenados e introduce el vampirismo en la tercera edad.

Por ello, viven el deseo de inmortalidad vampírica como un beneficio, no como una condena, y se cuentan, entre ellas, las múltiples razones que tienen para “empezar realmente a vivir tras quedarse viudas”.

El mito de las 'guaxas'

Reconoce el ilustrador que “España no es especialmente vampírica, es más de hombres lobo, sobre todo en León”, pero el encuentro con el mito de las guaxas le inspiró para introducirse en un género novedoso para él.

De Castro, que en 2021 publicó Villanueva con Astiberri, una historia de folk horror que fue nominada a la mejor obra nacional en Cómic Barcelona, se estrena con Encarna viva en el vampirismo, con la singularidad de centrarlo en la tercera edad.

Una época, dice, en la que constató que muchas mujeres empiezan a hacer cosas que no hacían antes, como apuntarse a talleres o clubes de lectura y donde el acicate es la falta de tiempo para hacer realidad deseos pendientes.

Ancianas “disfrutonas”

Las ancianas del cómic, dice su autor, son “disfrutonas” y el vampirismo se trata con humor. Son mujeres que beben sangre humana, fríen morcillas y comen sopas de ajo, recogiendo con ello el ambiente del pueblo ficticio que ubica en Asturias.

Y añade que ambientar las historias en España aporta una personalidad que las hace diferentes a los relatos de vampiros del mercado norteamericano.

Se trata de mujeres muy empoderadas que han llegado a la vejez dispuestas a aprovechar al máximo su vida, y entrar en la inmortalidad si cabe.

En el cómic, el relator es Julio, un escritor atrapado en una crisis creativa que recurre a entrevistas para armar su ensayo y que no representa al autor sino que se inspira en el etnógrafo y cantante asturiano Xosé Ambás, que estudia las tradicionales orales de los pueblos.

Para el título del cómic, el ilustrador buscaba un nombre que sonara “un poco gótico, tipo Dolores o Martirio”.

“También tenía Encarna en la lista y pensé en el juego de palabras que define muy bien la idea del cómic: Encarna que está viva, y la palabra que en Asturias y León define el color rojo o encarnado”, dice.

Los límites del drama

En la historia, De Castro aborda los límites del sensacionalismo, y los peligros de deformar la realidad a cambio de conseguir un best seller.

En su opinión, hay “una moda” de hacer historias de asesinatos en serie, “un tema delicado, que no se trata bien”, y subraya que igual que no se debate sobre poner límites al humor, habría que discutir sobre “los límites al drama, que a veces son más peliagudos”.

Sobre el formato en dos tonos: negro y rojo, el ilustrador afirmo que tenía claro que al tratarse de vampirismo eran los colores perfectos para transmitir la atmósfera.

Y respecto a la historia reconoce que le gusta escribir sobre los temas que tiene más a mano, y ahora vive en Asturias.

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