'El otro Chiquito': la vida real de aquel fenómeno del humor español

Gregorio Esteban Sánchez Fernández, 'Chiquito de la Calzada'.

Antonio Boñar

Vaya por delante que el mayor o menor interés que pueda despertar este documental no descansa en sus más que discutibles cualidades cinematográficas, sino en el inefable y colosal personaje que lo protagoniza. La historia de Gregorio Esteban Sánchez Fernández, un cantaor flamenco que se buscaba las alubias tocando para turistas en aquel Torremolinos de los años 70, daría un vuelco tremendo al convertirse gracias a esos maravillosos accidentes que tiene la vida en Chiquito de la Calzada, uno de los más grandes fenómenos populares de la reciente historia de España.

Para entender la explosión de este cómico único e intransferible hay que viajar a la televisión de los años 90, con unas cadenas privadas que acababan de aterrizar en las casas de todos los españoles y que competían a muerte, y sin maquillar sus objetivos con ninguna clase de ética, por cada segundo de audiencia. En esa sociedad previa a la llegada de Internet no había tanta fragmentación de la atención, tantas alternativas de distracción o tantos estímulos audiovisuales como tenemos ahora en esa pantalla que guardamos en el bolsillo de nuestros pantalones. En ese caldo de cultivo apareció este tipo de gestualidad imposible y delirantes chistes que contaba tirando de unas cuantas expresiones que llegarían a convertirse en coletillas nacionales. Primero empezaría actuando en fiestas privadas donde alargaba las veladas durante horas con sus surrealistas y definitivamente graciosas historias, para luego ser descubierto y saltar a la televisión. Una vez que llegó a la caja tonta su ascenso fue imparable, y ese disparatado lenguaje que utilizaba en sus chistes comenzaría a invadir calles, platós de televisión y hasta discursos oficiales. Era 1995 y no había un solo habitante de este país que no reprodujera hasta la saciedad expresiones como “Te das cuen”, “Eres un fistro de bambino”, “¡Cobarde, percador!”, “Hasta luego Lucas”, “A can de mor”, “¡Torpedo!”, “Diodenal”, “Al ataquer”, “Grijandemore”…

El documental El otro chiquito que tenemos entre manos utiliza como excusa argumental el juicio que enfrentó a Gregorio Esteban Sánchez contra Pepe Navarro y el programa Esta noche cruzamos el Mississippi después de la aparición de Lucas Grijánder y Crispín Klander, personajes interpretados por Florentino Fernández que bebían claramente del éxito previo que había tenido Chiquito de la Calzada. Lo malo es que estamos ante un perezoso trabajo que abusa de los bustos parlantes y las recreaciones teatrales para contar su historia. Un personaje tan carismático e inolvidable como Chiquito de la Calzada merecía algo más que este anodino documental.

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