Larga vida al Purple Weekend
Llega el puente de diciembre, llega el Purple Weekend. Después de tantas ediciones coloreando nuestros inviernos con todos esos sonidos irrepetibles que explotaron en los años 60 y cambiaron para siempre la historia de la música, todos en esta ciudad hemos asimilado esa certeza que vincula el mes de diciembre con este legendario festival, con un Purple Weekend que inunda León de colores pop y acordes eternos, los mismos que nacieron del rhythm and blues para volar en las siguientes décadas hasta el punk o el power pop, hasta la psicodelia o el garage, hasta el beat o los sonidos jamaicanos, hasta el soul o el acid jazz, hasta el sonido Madchester o el Britpop.
Los días 4, 5, 6 y 7 de diciembre volveremos a vivir una nueva exaltación musical y cultural en la que, además de los conciertos y las sesiones de DJ, disfrutaremos de la Scooter Run, del mercadillo vintage, de la feria del disco, de exposiciones y de ese día de puertas abiertas para toda la familia que tradicionalmente cierra el festival. El Espacio Vías y la Sala Glam Theatre albergarán todos los conciertos de una edición que traerá a nuestra ciudad a bandas tan míticas como Los Negativos, Brighton 64, Sidonie, The Loved Ones o Neil Sugarman Organ Combo; y a formaciones que están revolucionando los escenarios como los franceses Moundrag, La Perra Blanco o las británicas ELLis-D y Little Barrie. Además, el irrenunciable carácter urbano del festival quedará remarcado con las sesiones de música protagonizadas por nuestros selectores de vinilos y que tendrán lugar en distintos clubs de la ciudad: Romita Beers & Deli, Chelsea Bar, Nuevo Café Luna, Babylon o los ya mencionados Espacio Vías y Sala Glam Theatre.
El Purple Weekend es tan inherente a la ciudad de León como lo son sus tapas o ese frío seco que sumerge calles y plazas bajo un mismo manto helado. Muchos hemos crecido bajo este abrigo sonoro que primero nos enseñó a ser modernos para luego instalarse en nuestras vidas como ese amigo eterno que se queda para siempre. Asistir cada año a esta fiesta musical es también celebrar nuestra pertenencia a una identidad tan arraigada como la leonesa y proyectarla al mundo como epicentro de la modernidad. Ponerse la parka y recorrer el centro urbano de León entre concierto y concierto es una liturgia que se instalado entre nuestras costumbres con una melómana sencillez. En esta ciudad todos nos encontramos entre riffs de guitarra y vinilos escogidos durante ese puente de diciembre que alumbra el Purple Weekend, los que se han ido y los que han vuelto, los que se quedaron y los que nos visitan con desarmante fidelidad cada año. Que un festival tan especialmente vinculado a León haya alcanzado la insólita longevidad de 37 ediciones en estos acelerados tiempos es un maravilloso milagro, un sólido destello de coherencia entre tanta inmediatez y superficialidad.
Larga vida al Purple Weekend.