Cuando la cultura triunfa en una de las comarcas más despobladas de España: la Feria del Libro de Cabrera cumple diez años

La comarca leonesa de Cabrera (al suroeste de León) apenas cuenta con 3,5 habitantes por kilómetro cuadrado, convirtiéndose en una de las menos pobladas de España e, incluso de Europa. A pesar de su bajísima densidad y su alto porcentaje de envejecimiento, allí se celebra desde hace diez años la Feria del Libro de Cabrera (Feria del Llibru, en cabreirés) que regresa a la localidad Truchas entre el 21 y 22 de agosto con el objetivo de reivindicar la cultura de una de las zonas más deshabitadas.

Cabrera cuenta con una cultura propia, marcada por su territorio, su lengua (el cabreirés, una variante del asturleonés) y sus tradiciones. Históricamente, la comarca se ha caracterizado por ser una de las zonas más aisladas respecto al resto de la provincia de León. Quizá este, el mismo motivo que empujó a sus habitantes a desplazarse a vivir a otros puntos de la provincia para poder garantizar su sustento, es lo que ha permitido que su cultura se haya mantenido de generación en generación. Eso y el trabajo de entidades como el Instituto de Estudios Cabreireses (IEC), que organiza desde hace una década la Feria del Libro de Cabrera.

Iván Martínez Lobo, perteneciente al IEC, es uno de los encargados más veteranos de la organización de esta pequeña Feria, que nació con la vocación de servir de transmisión de la cultura que, para algunas generaciones, fue objeto de rechazo: “Aunque Cabrera es una comarca muy despoblada, siempre ha sido muy literaria, objeto de muchos libros y con presencia de autores locales”. Matínez Lobo destaca que, a pesar de sus limitaciones educativas, en Cabrera los más mayores siempre han disfrutado de la literatura.

Sin embargo, el IEC ha identificado que la transmisión cultural, de generación en generación, fue interrumpida hace décadas, debido al rechazo de sus tradiciones al asumirlas erróneamente como sinónimo de incultura. De hecho, Martínez Lobo explica que se ha enfrentado a opiniones diversas sobre la organización de la Feria del Libro: “Hay gente que lo ve como un éxito total y hay quien lo ve innecesario”, lamenta el organizador de este evento.

Martínez Lobo vincula el auge del sector industrial en la comarca, especialmente por la proliferación de las canteras: “Cabrera es muy literaria, siempre hubo revistas en los colegios, asociaciones culturales, folletos de información para los vecinos... Sin embargo, al llegar las canteras se sustituyó la tradición y la gente que volvió después de haber emigrado rechazó la cultura para centrarse en generar más riqueza”, argumenta.

Aquel rechazo por la tradición no caló en la generación posterior a la del Baby Boom y sus herederos se propusieron rescatar la cultura cabreiresa, reivindicándola con orgullo: “Vemos que los mayores se averguenzan de su propia cultura y tratamos de darle una vuelta. Por ejemplo, para que entiendan que el cabreirés no es sinónimo de hablar 'mal', sino que es una lengua que promueve su propia hsitoria”.

Ahora, el trabajo de eventos como la Feria del Libro es inculcar este disfrute a los más pequeños. No en vano, desde sus primeras ediciones, la parte más relevante de la programación es la que se dedica a los niños y que este año se concentra el viernes 21 de agosto.

Y es que uno de los mayores éxitos de la Feria del Libro de Cabrera ha sido descubrir cómo los niños responden de forma tan positiva a su cultura más tradicional: “Ellos están encantados. Les encanta que vengan cuentacuentos a hablarles de tradiciones antiguas. Nosotros hemos organizado también talleres en los colegios para enseñarles las mascaradas de invierno. Se quedan con eso y luego se lo enseñan a sus padres. Es curioso que primero la transmisión oral la haga yo hacia ellos y luego ellos a sus padres. Ahí está la utilidad de iniciativas como estas”.

Sin embargo, para que este conocimiento se haga permanente en las generaciones más jóvenes, Martínez Lobo reconoce que sería necesario hacer una labor más continua que el IEC, con sus escasos recursos, no puede llevar a cabo. Martínez Lobo lamenta la falta de apoyo económico de las adimnistraciones a entidades como el IEC.

“El afán de reconocer nuestra cultura no es más que la búsqueda de conectar con nuestras generaciones pasadas. porque conectando con ellas se consigue aprender de uno mismo”, reflexiona Martínez Lobo. Fiel a esta afirmación el Instituto de Estudios Cabreireses celebra su primera década organizando este pequeño, pero importante evento, que este año cuenta con una quincena de puestos de libros y reúne a una decena de autores procedentes de León, Zamora y Portugal en el municipio cabreirés de Truchas.

El programa completo a continuación: