Adanía Shibli, una escritora palestina fascinada por la poesía de Antonio Gamoneda tras el Premio Leteo en León

EFE

La escritora palestina Adanía Shibli está en Madrid para presentar su nuevo libro, 'Engaño' (Random House), pero en la conversación con EFE no puede evitar hablar de su “fascinación” por la poesía del leonés Antonio Gamoneda.

En uno de sus viajes para participar en talleres literarios, que le encantan porque supone conocer a lectores, pero también a escritores diferentes, recaló hace dos años en León, donde recibió el Premio Leteo de ese año.

“Cuando estaba en León me alojaba en un lugar que resultó ser una especie de antiguo campo de concentración de la época de Franco -en referencia an Parador Nacional de San Marcos-. Y esa idea no me abandonó. Empecé a investigar más: cómo se ha transformado ese lugar a lo largo del tiempo, qué memoria conserva. Y mientras seguía preguntando e investigando, alguien me habló de Antonio Gamoneda”, explica.

De cómo el escritor leonés vivió de niño cerca de ese lugar y veía por la noche los carruajes que transportaban a los prisioneros o a los cuerpos de los asesinados. “Recuerdo que volví a mi habitación y empecé a buscar poemas de Gamoneda. No pude dormir aquella noche. Estuve investigando y entonces descubrí que también había sido traducido al árabe. Así que le pregunté a la persona que organizaba mi encuentro si podía conocerlo”, rememora. “No sabía que iba a ser uno de los encuentros más importantes para mí”, afirma sonriente.

Pese a su edad y su frágil estado de salud, Gamoneda, nacido en Oviedo en 1931 pero leonés de adopción desde los tres años, aceptó reunirse con Shibli, algo que la palestina recuerda con mucho agradecimiento. “Y, como regalo, fue a buscar todas las traducciones de su obra a los idiomas que yo podía leer. De hecho, me las envió a mi habitación del hotel. Yo tenía mi evento y, cuando regresé a mi habitación, allí estaban”.

Y asegura que fue fascinante leer su obra. “Porque me estaba hablando a mí. Estaba hablando de todo aquello para lo que yo no podía encontrar palabras. Y, de repente, él me estaba ofreciendo esas palabras. Fue una revelación”, asegura. “A veces nos encontramos con algo para lo que nunca supimos qué palabras necesitábamos. Y, de repente, esas palabras llegan. Fue algo así, en aquel momento, como si me dijera: 'No estás sola'”

Eso fue muy importante para ella porque a veces se siente sola. “Aunque sabemos que hay mucho apoyo en Palestina, a veces te sientes sola, porque no sabes cómo contarle a alguien lo que estás sintiendo y, por eso, prefieres no contarlo. Y entonces te vuelves cada vez más y más solitario”. “Y, de repente, encuentras sus poemas y su prosa y piensas: ¡Ah, aquí está!”, resume expresiva.