La primera misión espacial privada a la Luna volverá a intentar alunizar tras su primer fracaso

Presentación de la mision japonesa Hakuto-R con su rover.

Fracaso justo cuando estaba a punto de descorchar el champán. Así de complicado y difícil es el espacio. La misión japonesa Hakuto-R debería haber llegado a su destino a las 16:41 GMT del 22 de abril, según los cálculos de la empresa nipona Ispace, que retransmitió en directo el intento de aterrizaje en la Luna. Pero se perdió la comunicación con la sonda justo antes de confirmarse el alunizaje. De haberse completado con éxito, habría sido el primero logrado por una misión privada.

 “La comunicación entre la sonda y el centro de control de la misión se perdió aunque se esperaba recuperarla tras el aterrizaje”, señaló la compañía, con sede en Tokio, en un comunicado.

Por ello, Ispace ha determinado que no se pudo alcanzar con éxito la fase 9 o penúltima de la misión, es decir, completar el aterrizaje lunar. La fase 10, y última, consistía en establecer un sistema estable de comunicación con la sonda y su suministro de energía con vistas a garantizar su operabilidad sobre el terreno.

De haberse completado con éxito, habría sido el primer aterrizaje lunar logrado por una misión privada

La firma pudo confirmar que la sonda se encontraba en una posición vertical al acercarse a la superficie lunar y que llevó a cabo su aproximación final a la misma.

Sin embargo, al pasar la hora estimada para alcanzar su destino, “no se recibieron datos que indicaran que había tocado tierra”, explicó la empresa, que poco después perdió toda comunicación con la sonda.

“A partir de esta información, se ha determinado que hay una alta probabilidad de que la sonda haya realizado un aterrizaje forzoso en la superficie lunar”, añadió Ispace, cuyos ingenieros trabajan en un análisis detallado de los datos recibidos para “tratar de clarificar los detalles” del destino de Hakuto-R.

“Imaginamos que cayó (a la superficie lunar) después de que se agotara su combustible”, explicó este miércoles en rueda de prensa el jefe de operaciones de la misión, Ryo Ujiie.

La sonda comenzó a descender reduciendo su velocidad a unos 20 kilómetros de altura y modificó su posición dentro de lo previsto, por lo que es posible que tocara tierra en la superficie lunar “aunque sin posar sus cuatro patas”, añadió Ujiie.

Los ‘cimientos’ de la próxima misión

El fundador y CEO de Ispace, Takeshi Hakamada, afirmó que pese a que la empresa “no espera ya completar el aterrizaje lunar” de su primera misión, sí se han logrado otros objetivos como “adquirir una gran cantidad de datos y experiencia” para acometer otra operación similar.

“Usaremos este aprendizaje para la misión 2 y más allá”, dijo en rueda de prensa Hakamada, en alusión al siguiente proyecto que tiene previsto llevar a cabo Ispace para 2024, consistente en enviar otra sonda a la Luna y el despliegue de un vehículo explorador.

El presidente de la Agencia de Exploración Aeroespacial nipona (JAXA), Hiroshi Yamakawa, destacó en la misma línea que lo ocurrido con Hakuto-R “servirá de cimientos para la próxima misión”.

JAXA, que colabora con la firma nipona, “continuará dando pasos junto a Ispace y con la industria y organismos internacionales, para contribuir no sólo a la exploración espacial sino también al desarrollo sostenible de la sociedad humana”, destacó Yamakawa.

El siguiente proyecto de Ispace para 2024 consistirá en el envío de otra sonda a la Luna y el despliegue de un vehículo explorador

La Agencia Aeroespacial nipona envió una misión similar a la luna en colaboración con la NASA el pasado noviembre aunque también se perdió comunicación con la misma un día después de su lanzamiento.

El primer ministro nipón, Fumio Kishida, también quiso valorar la importancia de la misión pese a no haber cumplido su objetivo, al afirmar que Hakuto-R “envía un fuerte mensaje de seguir caminando” y que su Gobierno seguirá “apoyando estos desafíos incansables de start-ups en el espacio”.

La sonda lunar Hakuto-R fue lanzada a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX desde Cabo Cañaveral (Florida, EE.UU.) el pasado diciembre. Esta, de unos 2,3 metros de altura y 2,6 de largo, portaba un pequeño robot de exploración desarrollado por JAXA y por la empresa nipona Tomy, así como un vehículo lunar diseñado por los Emiratos Árabes Unidos.

Un aterrizaje previsto en el cráter Atlas

La nave comenzó a descender desde una altitud de 100 kilómetros sobre la Luna y estaba previsto el aterrizaje en Atlas, un cráter de 87 kilómetros en el hemisferio norte lunar.

Fundada en 2010, Ispace se define como una empresa global cuya visión es “expandir el planeta” y “expandir el futuro” a partir de acciones concretas como ofrecer servicios de transporte de alta frecuencia y bajo coste entre la Tierra y la Luna.

La firma cuenta con oficinas en Japón, Luxemburgo y Estados Unidos, y tiene proyectos conjuntos con la NASA y la Agencia Espacial Europea.

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