Un estudio rescata el saber popular leonés del tiempo y las estaciones escondido en los refranes de animales
Ese conocimiento popular, transmitido de generación en generación a través de refranes y dichos, es el objeto de un estudio del investigador leonés Francisco Javier Rúa Aller publicado en el número 56 de la revista Argutorio, editada por el Instituto Leonés de Cultura (ILC).
La investigación, consultada por la Agencia EFE, recopila decenas de expresiones procedentes de distintas zonas de la provincia y muestra cómo la observación de la fauna constituyó durante siglos una auténtica herramienta para interpretar el entorno.
En una sociedad eminentemente agrícola y ganadera, cualquier señal procedente de la naturaleza podía resultar valiosa para planificar las labores del campo, prever precipitaciones o intuir la llegada de una nueva estación.
Grajos, ranas, lobos, zorros...
Los refranes conservados reflejan la importancia de animales muy presentes en el paisaje leonés. Cigüeñas, golondrinas, cucos, grajos, ranas, lobos o zorros aparecen convertidos en indicadores del tiempo, referencias para las faenas agrícolas e incluso vehículos para transmitir enseñanzas y experiencias acumuladas durante siglos.
Uno de los ejemplos más extendidos es el protagonizado por las cigüeñas, tradicionalmente asociadas al final del invierno. El refranero leonés recoge expresiones como 'Por San Blas, la cigüeña verás y, si no la vieres, año de nieves', que vinculaban el regreso de estas aves migratorias con la proximidad de la primavera.
También las golondrinas servían para medir el avance de la estación. En Fresno de la Vega se decía 'por marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va¡, una observación basada en los movimientos migratorios de ambas especies.
El cuco y el buen tiempo
Especial presencia tiene el cuco, cuyo canto anunciaba el despertar de la naturaleza tras los meses fríos. En distintas zonas de la provincia se repetían fórmulas como 'En abril sale el cuco del cubil' o 'Entre marzo y abril, sale el cuco del cubil'. La importancia atribuida a esta ave era tal que incluso existía un dicho para explicar su ausencia: 'Si el cuco no viene entre marzo y abril, el cuco se ha muerto o al rey fue a servir'.
La llegada del buen tiempo no era la única preocupación de los habitantes del medio rural, ya que las heladas tardías, capaces de arruinar cosechas, también quedaron reflejadas en numerosos refranes.
La rana, y el grajo, animales que representan el frío
En Villacidayo se advertía de los riesgos del frío primaveral con la expresión 'la rana que canta en marzo, en abril se la hiela el rabo'.
En la misma línea, en el Bierzo se utilizaba otro dicho para recordar que los primeros días cálidos no garantizaban el final del invierno: 'Donde veas culebra en marzo, verás nieve en mayo'.
Los pájaros desempeñaban además una función de auténticos meteorólogos populares. Uno de los refranes más conocidos señala que “cuando el grajo vuela bajo hace un frío del carajo”, expresión todavía utilizada en numerosos lugares de España para relacionar la altura de vuelo de las aves con las condiciones atmosféricas.
Los gorriones y la agricultura
La observación animal servía igualmente para marcar el calendario agrícola. En Morla de la Valdería se atribuía a los gorriones el mensaje dirigido a los agricultores 'dicen los gorriones en primavera: uñir, uñir, que viene abril', una llamada simbólica a preparar las vacas y comenzar las tareas del campo.
Más allá de la curiosidad etnográfica, el estudio pone de relieve la estrecha relación que existió entre las comunidades rurales leonesas y la biodiversidad de su entorno.
Los animales no eran únicamente parte del paisaje, sino una fuente constante de información práctica. Su comportamiento era interpretado como un lenguaje de la naturaleza que ayudaba a comprender mejor el medio y a adaptarse a él.
Importante valor lingüístico
La recopilación tiene también un importante valor lingüístico, ya que reúne materiales procedentes de zonas como Babia, Omaña, Cabrera, la Montaña Oriental, el Bierzo o el Páramo, conservando vocablos y expresiones propias de las hablas tradicionales leonesas.
Según destaca Rúa Aller, estos saberes se construyeron sobre la experiencia acumulada durante generaciones de observación de los ciclos naturales.
Aunque no respondían a criterios científicos actuales, constituían un conocimiento práctico estrechamente ligado a la realidad del territorio y a la dependencia que las comunidades rurales tenían del clima y de los recursos naturales.
Referencia: Francisco Javier Rúa Aller. 'Ejemplos de zoología popular en el refranero leonés' ~ Revista Argutorio (2026) | Descarga del artículo en PDF.