La oposición al biometano de Val de San Lorenzo sale a la calle con una marcha hasta Astorga este sábado

La oposición a la planta de biometano proyectada en Val de San Lorenzo saldrá a la calle este sábado 26 de septiembre con una manifestación que recorrerá distintos puntos de Astorga y finalizará ante el Ayuntamiento. La movilización, convocada por la Plataforma Vecinal de San Lorenzo y bajo el lema ‘No Biometano’, pretende reunir a vecinos de la comarca para expresar su rechazo al proyecto y reclamar la protección del territorio.

La jornada comenzará a las 10.00 horas en el parque de Val de San Lorenzo, desde donde partirá el primer grupo. Los organizadores han establecido otros puntos de encuentro en la gasolinera Moeve y en el tanatorio de Astorga, antes de confluir en la plaza del Ayuntamiento de la ciudad, donde está prevista una concentración a partir de las 13.00 horas. El recorrido completo previsto alcanza los 7,5 kilómetros, aunque los participantes podrán incorporarse en diferentes puntos.

La movilización se produce mientras continúa la tramitación ambiental del proyecto promovido por una filial de ID Energy Group. La planta contempla una inversión de 9,45 millones de euros y está diseñada para tratar unas 233.500 toneladas anuales de residuos y subproductos orgánicos agroganaderos para producir biometano. El estudio ambiental sometido a información pública concluye que no existen impactos severos o críticos, aunque analiza afecciones relacionadas con olores, ruido, agua, suelo, tráfico, fauna y otros factores ambientales.

Uno de los elementos que más preocupa a los opositores es el transporte asociado a la instalación. Según la documentación del proyecto, entrarían diariamente unos 38 camiones con materias primas y saldrían otros 36 con digestato, lo que suma 74 movimientos diarios de vehículos pesados durante los 260 días de actividad previstos. La empresa plantea obtener las materias primas principalmente de explotaciones ganaderas situadas en un radio preferente de unos 30 kilómetros, ampliable hasta 50.

También el abastecimiento de agua ocupa un lugar destacado en las críticas. La parcela elegida no dispone de conexión a una red de abastecimiento, por lo que el proyecto contempla transportar el agua mediante camiones cisterna y almacenarla en un depósito de 50 metros cúbicos. La documentación calcula un consumo industrial de unos 982 metros cúbicos anuales, además de agua para usos sanitarios, mientras que antes de la puesta en funcionamiento serían necesarios 8.000 metros cúbicos para las pruebas hidrostáticas.

Los opositores han presentado además alegaciones durante el periodo de información pública, que finaliza el 28 de septiembre, en las que cuestionan aspectos urbanísticos, ambientales y relacionados con el tráfico y el abastecimiento de agua. Entre otras cuestiones, plantean dudas sobre el uso de terrenos afectados por un incendio en 2024, el informe de compatibilidad urbanística, las distancias de seguridad y la evaluación acumulada con otros proyectos de gestión de residuos de la comarca.

El Ayuntamiento de Astorga ha anunciado públicamente que ha presentado alegaciones al proyecto, con una especial preocupación por el trazado de la línea eléctrica que abastecería a la futura instalación y las posibles afecciones sobre la ciudad y su entorno como olores y molestias de tráfico. La planta se sitúa a apenas dos kilómetros del casco urbano de Astorga y elevada sobre la ciudad maragata.

La planta prevé producir alrededor de 5.672 toneladas de biometano al año, equivalentes a unos 81.736 MWh de energía, y conectarse directamente a la red gasista. Frente a esta dimensión industrial, el proyecto contempla cinco empleos directos permanentes y alrededor de una decena de empleos indirectos, según la documentación recogida en la información pública.

La manifestación del sábado plantea así una nueva muestra de oposición vecinal a una instalación que ha generado debate en Val de San Lorenzo, Astorga y la comarca maragata. La convocatoria llama a participar bajo el lema ‘Defendiendo nuestra Tierra’ y reclama que sean los vecinos quienes decidan sobre el futuro del territorio.