Olores y una línea eléctrica por la ciudad: Astorga alega por el impacto de la planta de biometano de Val de San Lorenzo

Distancias de la planta de biometano de Val de San Lorenzo a poblaciones cercanas en Maragatería, Astorga y otras.

El Ayuntamiento de Astorga ha presentado alegaciones al proyecto de la planta de biometano que el grupo español ID Energy Group pretende construir en el vecino municipio de Val de San Lorenzo, con una especial preocupación por el trazado de la línea eléctrica que abastecería a la futura instalación y las posibles afecciones sobre la ciudad y su entorno.

El alcalde, José Luis Nieto, ha explicado este martes en Cope Astorga que los servicios técnicos municipales elaboraron los escritos y los remitieron la pasada semana a la Junta de Castilla y León, después de analizar la documentación del proyecto y recabar los informes de Secretaría y Arquitectura.

La conexión eléctrica es una de las cuestiones que más inquietan al Consistorio. Según ha detallado Nieto, el suministro partiría de la subestación situada junto al cementerio de Astorga y la solución contemplada en el anteproyecto atravesaría el municipio. Sin embargo, todavía no está definido qué parte del trazado discurriría soterrada y cuál en tendido aéreo. “Esa, quizá, a nosotros como vecinos colindantes, sea la que más nos afecta de todas ellas”, ha señalado el regidor, aunque ha subrayado que el proyecto se encuentra todavía en una fase inicial.

Las alegaciones municipales recogen también la proximidad de la planta a núcleos de población y las posibles molestias por olores y emisiones. Los técnicos han incluido cuestiones relacionadas con la biodiversidad y los valores ambientales, así como el aumento del tráfico pesado y sus consecuencias sobre la red viaria, el ruido y la contaminación.

El Ayuntamiento plantea además que se estudie la incidencia que pudiera tener la instalación sobre el turismo, el patrimonio y el modelo socioeconómico de Astorga y su entorno. La petición municipal es que todas estas cuestiones sean debidamente analizadas y valoradas dentro de la tramitación ambiental antes de que se adopten las decisiones correspondientes. Nieto ha insistido en que las objeciones deben fundamentarse en criterios técnicos y jurídicos, y no ha descartado que puedan presentarse nuevas alegaciones conforme avance el procedimiento. “Cuando llegue el momento, si se necesitan, pues habrá que hacer más alegaciones intentando justificarlo todo en parámetros técnicos”, ha afirmado.

Una planta a dos kilómetros de Astorga

El proyecto de Apiolae SL, empresa filial del grupo ID Energy Group, contempla una inversión de 9,45 millones de euros para construir una instalación destinada a transformar residuos y subproductos orgánicos de origen agroganadero en biometano. La planta se sitúa a unos dos kilómetros del casco urbano de Astorga y a aproximadamente 3,5 kilómetros de la cabecera del municipio de Val de San Lorenzo. Su dimensión es uno de los principales elementos de controversia en la comarca maragata, donde la iniciativa se suma a otros proyectos de gestión de residuos de la zona, empezando por el propio Centro de Tratamiento de Residuos (CTR) de San Román de la Vega.

El alcalde de Astorga, Jose Luis Nieto.

La instalación prevé tratar 233.500 toneladas anuales de materias primas, de las que unas 120.000 toneladas serán purines de cerdo de engorde. El resto incluye estiércoles bovinos, ovinos, caprinos y porcinos, además de gallinaza y otros sustratos orgánicos. La empresa calcula que podrá producir alrededor de 5.672 toneladas de biometano al año, equivalentes a unos 81.736 MWh de energía, mediante un proceso de digestión anaerobia y posterior depuración del biogás. El proyecto estima cinco empleos directos permanentes y alrededor de diez indirectos, además de los puestos temporales durante la construcción.

La magnitud de la actividad también se traslada al transporte. La documentación calcula 38 camiones diarios para llevar los residuos a la planta y otros 36 para evacuar el digestato resultante del proceso. En total, se prevén 74 movimientos diarios de vehículos pesados durante los 260 días de actividad anual contemplados, de lunes a viernes.

Las materias primas procederían principalmente de explotaciones ganaderas situadas en un radio preferente de unos 30 kilómetros, ampliable hasta un máximo logístico de 50 kilómetros. La salida del digestato, tanto en su fracción sólida como líquida, supondrá también un flujo constante de transporte por carretera.

Agua en cisternas para una instalación sin conexión a la red

Otro de los aspectos llamativos del proyecto, destacado por ILEÓN, es que la parcela elegida carece de conexión a una red de abastecimiento de agua. La empresa plantea que el suministro industrial y sanitario llegue mediante camiones cisterna y se almacene en un depósito de 50 metros cúbicos. El consumo industrial previsto durante el funcionamiento ordinario asciende a 982 metros cúbicos anuales, mientras que el uso sanitario se calcula en otros 60 metros cúbicos al año. Durante las obras, la previsión de agua sanitaria alcanza los 100 metros cúbicos mensuales.

Además, antes de la puesta en marcha será necesaria una aportación extraordinaria de 8.000 metros cúbicos para las pruebas hidrostáticas de las instalaciones. Según la documentación del promotor, el agua para los usos ordinarios sería transportada por el Ayuntamiento de Val de San Lorenzo mediante cisternas.

La empresa sostiene que el proceso de digestión anaerobia no requiere grandes aportaciones adicionales, dado que los purines y demás materias primas contienen ya una elevada proporción de agua. También prevé reutilizar aguas de limpieza, condensados del biogás, lixiviados y purgas. El proyecto contempla un sistema de “vertido cero”, sin evacuación de aguas residuales al medio natural ni al dominio público hidráulico. Para ello, plantea depósitos estancos, fosas y la retirada de determinadas aguas mediante gestores autorizados.

Olores, emisiones y riesgos ambientales

El estudio de impacto ambiental analiza 26 factores relacionados con la atmósfera, los recursos naturales, el suelo, el agua, la vegetación, la fauna, el paisaje y las consecuencias socioeconómicas. Entre ellos figuran las emisiones de polvo, ruido, gases y olores, así como los posibles efectos sobre las aguas superficiales y subterráneas, los hábitats, el patrimonio cultural y los espacios protegidos.

La planta de Val de San Lorenzo se incorpora a una relación de proyectos de gestión de residuos que ya han generado controversia en la comarca. En el entorno de Astorga se encuentran el vertedero provincial de San Román de la Vega, el macrovertedero industrial de residuos peligrosos autorizado en San Justo de la Vega o la planta de tratamiento de lodos de depuradora proyectada en Piedralba.

En el caso de Val de San Lorenzo, el estudio ambiental señala también la proximidad de otros proyectos de gestión de residuos, mientras que la línea eléctrica prevista para la planta coincide en su trazado soterrado con el Camino de Santiago, según la documentación del proyecto.

PP, PSOE e IU intentan consensuar una posición común

A las alegaciones técnicas presentadas por el Consistorio astorgano podría sumarse una iniciativa política conjunta. Nieto ha explicado que, tras la Junta de Portavoces celebrada este lunes, los representantes de PP, PSOE e IU acordaron reunirse este martes para intentar alcanzar un acuerdo común.

El punto de partida será un borrador presentado por el PSOE, aunque por el momento no existe un texto consensuado por las tres formaciones. El alcalde ha valorado que se abra un diálogo entre los grupos y ha señalado que la iniciativa que finalmente acuerden se presentaría ante la Junta. “Me parece bien que se hable, que se dialogue y, bueno, al acuerdo que lleguen, pues se presenta”, ha afirmado. “Si esa planta no nos interesa, no nos aporta mejora en la calidad de vida ni en el trabajo, está bien unirnos todos”, ha señalado.

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