Siete metros sobre el vacío: el nuevo mirador transparente de Picos de Europa que la Junta abre tras casi 10 años de promesas

Siete metros y medio de voladizo sobre el vacío, con sensación como si se volara, para contemplar el valle de Sajambre. El histórico mirador de Piedrashitas, en el puerto de Panderrueda, ya luce su nueva imagen después de una reforma que ha convertido la estructura de hormigón construida en 1967 en uno de los miradores más singulares de la montaña leonesa.

La intervención que acaba de concluir combina el hormigón original con acero corten y vidrio y permite asomarse al paisaje del Parque Nacional de Picos de Europa desde una plataforma suspendida sobre la ladera. Se encuentra ya ejecutado y abierto al público en uno de los entornos naturales más espectaculares de la Cordillera Cantábrica. El puerto de Panderrueda, situado a 1.450 metros de altitud, se encuentra en el Parque Nacional de los Picos de Europa, en una zona sometida a distintas figuras de protección ambiental, entre ellas ZEC, ZEPA y Reserva de la Biosfera.

La actuación parte del mirador original de Piedrashitas, construido en 1967 y situado aproximadamente a medio kilómetro del puerto, en dirección noreste. La estructura sólo de hormigón, que durante décadas permitió contemplar el valle de Valdeón y el macizo central de los Picos de Europa, se ha integrado en una intervención de diseño contemporáneo que pretende mantener la identidad de la construcción original.

Sobre el hormigón de hace décadas

La principal novedad es el gran voladizo frontal de 7,50 metros, que permite al visitante avanzar sobre el vacío y obtener una perspectiva abierta del valle. A él se suma un graderío lateral pensado para una contemplación más pausada del paisaje. El acceso se realiza sobre una superficie uniforme apoyada sobre la estructura escalonada de hormigón existente.

El acero corten es el material predominante de la nueva intervención, elegido por su resistencia a las condiciones meteorológicas de la montaña y por su capacidad, según la Junta, para integrarse en el entorno. El vidrio completa el conjunto, especialmente en el extremo del voladizo principal y en parte de las barandillas.

La Junta define el resultado como una “escultura en medio de la naturaleza” y sostiene que la actuación permite recuperar un elemento arquitectónico histórico mediante una combinación de materiales que supera la separación entre naturaleza y artificio.

Una historia de retrasos

Pero detrás de la llamativa nueva imagen del mirador hay también una historia de retrasos. Piedrashitas no es una infraestructura concebida recientemente. Su origen se encuentra en el ambicioso programa turístico que la Junta de Castilla y León presentó en 2017 para impulsar los espacios naturales de la Comunidad mediante 43 infraestructuras singulares y una inversión anunciada de 26 millones de euros.

En aquella relación figuraban once actuaciones para la provincia de León. Entre ellas había nuevos miradores en los Picos de Europa, trineos en Leitariegos, pasarelas flotantes, proyectos de ocio vinculados al embalse de Riaño, un Parque de Aventuras en antiguas instalaciones mineras e incluso la recuperación del palacio de Burón. Buena parte de aquellas promesas quedaron durante años sin materializarse.

Piedrashitas fue uno de los proyectos que finalmente consiguió ser recuperado dentro de la reformulación del programa turístico y, posteriormente, beneficiarse de la financiación europea Next Generation. En 2020, la actuación reaparecía presupuestada en 159.000 euros y con un plazo de ejecución de un año.

La Junta volvió a poner el proyecto en primer plano en 2023. El entonces consejero de Medio Ambiente, el leonés Juan Carlos Suárez-Quiñones, acudió al puerto de Panderrueda para presentar in situ la reforma y anunció una inversión de 180.000 euros y su finalización para la primavera de aquel año. Aquella previsión tampoco se cumplió. La propia planificación posterior situó la ejecución varios meses más tarde. En paralelo, la inversión conjunta de los dos miradores del entorno, Piedrashitas y Riega de Hoyo, superaba los 465.000 euros, con un plazo de ejecución previsto de seis meses.

Así, con abundante retraso, al menos en este caso sí llega al paisaje de los Picos de Europa un nuevo recurso para incentivar el turismo. Junto a Piedrashitas, la actuación contempló también la modernización de Riega de Hoyo, en el término municipal de Posada de Valdeón. Este segundo espacio se encuentra a unos 200 metros del puerto de Panderrueda, hacia el suroeste, en un antiguo descansadero de ganado situado en un bosque de hayas desde el que se divisa el valle de Sajambre.

El nuevo Piedrashitas suma así una infraestructura turística de diseño contemporáneo a uno de los accesos paisajísticos más espectaculares de los Picos de Europa. El mirador ya es una realidad y su voladizo ofrece la imagen espectacular que justificó el proyecto. Y lo demuestra uno de los primeros vídeos que ha dado a conocer la Fundación Patrimonio Natural, de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta.