Luz verde a 22 pozos de 125 metros para climatizar por geotermia a un edificio de viviendas en el barrio de La Lastra
Mientras arrecian en el barrio de La Lastra, en el sur de la ciudad de León, las críticas por el avance del multimillonario proyecto energético de las macroplantas de incineración de la llamada Red de la Calor, otro pequeño y llamativo proyecto que busca dotar de energía geotérmica a un edificio de nueva construcción. Y para ello plantea ejecutar 22 sondeos de 125 metros de profundidad en busca del calor de la tierra para climatizar la casa, lo que se denomina geotermia de muy baja entalpía, es decir de menos de 30 grados, tanto para la climatización del ambiente como el frío y calor del agua sanitaria.
El proyecto está promovido por una empresa leonesa, Alzajope SL, de Valencia de Don Juan, y se plantea en la parcela 27.2b de la Avenida La Lastra, la principal de este barrio leonés, todavía en plena expansión urbanística y de construcción después de varios años muy paralizado.
De momento, la Junta de Castilla y León ha dado el visto bueno ambiental a este proyecto de energía geotérmica, zanjando que la ejecución de los 22 pozos previstos no tendrá efectos significativos sobre el medio ambiente, aunque condiciona su desarrollo al cumplimiento de distintas medidas de protección, especialmente para garantizar la seguridad de los acuíferos.
La Delegación Territorial de la Junta en León dictó la resolución favorable el pasado 19 de agosto, según se refleja hoy en la publicación del Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl), identificando que la instalación permitirá cubrir las necesidades de calefacción, refrigeración y producción de agua caliente sanitaria del futuro edificio mediante el aprovechamiento del calor del subsuelo. La suma total de los 22 sondeos alcanzará una longitud total de 2.750 metros.
El sistema que se plantea es de circuito cerrado, de manera que no se extraerá agua del subsuelo ni existirá contacto directo con las masas de agua subterráneas, remarca la evaluación de impacto ambiental. También considera que los principales impactos negativos estarán vinculados a la fase de construcción y serán temporales y además reversibles, sobre todo por tratarse de una zona ya totalmente urbanizada.
Por el interior de las sondas circulará agua con un anticongelante biodegradable que intercambiará calor con el terreno y regresará al sistema, aprovechando que a partir de unos cinco metros de profundidad la temperatura del subsuelo presenta una mayor estabilidad durante todo el año. Según la documentación ambiental, esta tecnología puede alcanzar ahorros de hasta el 90% en calefacción y del 50% en refrigeración activa, además de reducir las emisiones asociadas al consumo energético al evitar el uso de combustibles fósiles para estos servicios.
Control específico de los acuíferos
Uno de los principales condicionantes procede de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), que considera que las actuaciones no afectan a los ríos Torío o Bernesga, no muy lejanos, ni a otros cauces públicos o a sus zonas de protección. Sin embargo, al superar los sondeos los 20 metros de profundidad, el promotor deberá obtener la correspondiente autorización expresa de este organismo de cuenca.
La CHD exige además comprobar la estanqueidad del circuito antes de su puesta en funcionamiento para garantizar que no puedan producirse fugas del fluido utilizado para el intercambio térmico.
Por su parte, la Sección de Protección Ciudadana de León ha evaluado los riesgos existentes en el entorno y concluye que la actuación no debe incrementar los riesgos para las personas o los bienes. Y especifica como contexto que el municipio presenta un riesgo bajo de incendios forestales, medio de inundación y un riesgo medio por transporte de mercancías peligrosas por carretera y alto por ferrocarril.
El expediente ambiental arrancó con la solicitud a principios de este mismo año, hasta que la Comisión Territorial de Medio Ambiente y Urbanismo de León formuló su propuesta favorable el pasado 30 de julio, poco antes de ser aprobada de manera ya formal. Una vez obtenidas las autorizaciones necesarias, los trabajos de perforación de los 22 sondeos tienen un plazo estimado de ejecución de tres meses.