León sumará 4,3 millones de euros gastados en el lavado de cara de la protegida Plaza Mayor
La Plaza Mayor, una zona altamente protegida del Casco Histórico de León, arrancó hace justo dos años un primer proyecto para su reforma integral y todavía acaba de poner en marcha un segundo y tercer contrato diferentes, lo que elevará la cifra total de inversión hasta los 4,3 millones de euros.
La Junta de Gobierno ha adjudicado hoy el último de ellos, por valor de 586.232,19 euros, exactamente la misma cifra por la que salió a licitación ya que sólo una empresa se ha presentado al concurso público, Decoración y Construcción de Obras Leonesas (Decolesa), sin baja ni mejora alguna en el precio.
Será esta compañía por lo tanto la que por espacio de 12 meses, un año de duración, ejecutará las labores de restauración de paramentos, elementos de piedra, balcones de viviendas particulares, cielorrasos, fachadas y soportales de la Plaza Mayor, utilizando, aseguran en la nota de prensa, “técnicas tradicionales”. No en vano, este espacio goza de un grado de protección máximo: la totalidad del espacio forma parte del Conjunto Histórico-Artístico declarado en septiembre de 1962 y está integrado en el Conjunto Histórico de la Ciudad Antigua, sujeto por lo tanto al Plan Especial del Casco Antiguo (PECA).
Por su parte, el edificio del Consistorio Viejo, conocido como Mirador del Concejo, que será objeto de otro proyecto aparte adjudicado la semana pasada, con fondos estatales del 2% Cultural, cuenta con el máximo grado de protección del catálogo del PECA, el Grado I. Por su parte, las fachadas y los soportales de la plaza, objeto del último contrato de hoy, tienen un Nivel de Protección II, que obliga a conservar sus características históricas, su estructura y su configuración exterior, además de retirar añadidos o elevaciones que resulten ajenos a su diseño original.
El mencionado proyecto del Consistorio Viejo fue licitado en busca de empresa hace apenas siete días, tras muchos meses de retraso por dificultades económicas, por un importe mucho más elevado del que al principio se estimó. La cifra final asciende a 1,8 millones de euros. Lo que hizo el equipo de Gobierno en su última sesión fue declarar formalmente desierta la licitación previa, aprobada a finales de julio, oficialmente por no presentarse ofertas por parecer insuficientes los 1.270.000 euros iniciales, para volver a sacarla ahora por 1.798.799,29 euros.
Para rematar la cuenta del remodelado total de la Plaza Mayor leonesa, hay que recordar los 1,9 millones de euros que ya costó hace dos años la total renovación de su pavimento y mobiliario. Y con todo eso junto sale la suma total de 4,3 millones de euros sólo en el presente mandato.
Detalles del último contrato
La nueva actuación busca, según el Ayuntamiento de León, resolver las “patologías constructivas de los soportales y fachadas” de las viviendas de la Plaza Mayor. También se menciona su acondicionamiento “para su uso cultural y turístico”, así como “reforzar su puesta en valor dentro del Conjunto Histórico de la Ciudad Antigua de León”.
Al tratarse en algunos casos de arreglos en propiedades privadas, como los balcones de las casas, el Ayuntamiento debe contar previamente con las autorizaciones de los propietarios y comunidades de vecinos. Una vez obtenidos los permisos, los trabajos se desarrollarán tramo por tramo centrados en la piedra, los acabados de mortero y la cerrajería de las balconadas, además de arreglos puntuales en aleros.
El nivel de actuación no está aún cerrado del todo: se determinará según el estado de conservación de cada elemento, tras las inspecciones de la dirección de obra, matizan. Los trabajos contemplan la eliminación de los chapados de piedra en la pilastra de esquina con la calle Mariano Domínguez Berrueta -la que sube a la Plaza de Regla, de la Catedral-, así como la limpieza mediante microproyección de las fábricas pétreas en las arquerías de la planta baja, impostas y recercados. Asimismo, se retirarán elementos obsoletos, ganchos, herrajes y cableados en desuso entre los balcones.
En los balcones, tras retirar baldosas y soleras para revisar el sistema estructural, se acometerá el refuerzo de las pletinas de los forjados y solados que lo requieran, mientras que barandas y jabalcones se conservarán en su mayoría.
Finalmente, en los soportales, se inspeccionarán los falsos techos de cielorraso de cañizo renovados a finales de los noventa; tras el lavado y rascado de pinturas viejas, solo se demolerán y repondrán con técnicas tradicionales de yeso y cañizo aquellos tramos que presenten desperfectos, teóricamente sin tocar el resto.