La Junta admite ahora que la chapuza tecnológica anclada en la iglesia protegida de la Plaza del Grano es suya

Pocas horas después de que la Junta de Castilla y León ordenara al Obispado de León que retirara de manera fulminante la enésima chapuza 'clavada' sobre la iglesia románica protegida del Mercado, en la Plaza del Grano de León, la propia administración admite ahora que esa chapuza fue esta vez cien por cien suya.

Por eso, tras comprobar que este último episodio es de responsabilidad propia de la Administración que debe velar por la protección del patrimonio, la Consejería de Cultura se ordenará a sí misma cambiar inmediatamente la ubicación del dispositivo tecnológico que ha levantado la última polémica en el templo leonés. Un valioso inmueble que no sólo está catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) sino protegido además como Camino de Santiago, Patrimonio de la Humanidad.

El enésimo episodio de afección al templo protegido del siglo XII, que hasta ahora había tenido por protagonista casi exclusivo a su párroco, Manuel Fláker, al que varias veces Patrimonio había tenido que presionar para evitar daños en la fachada, ha demostrado ser ahora más surrealista que nunca. Porque al final salpica a quien debe proteger los monumentos catalogados.

Tras una nueva consulta de ILEÓN, fuentes de la Delegación Territorial de la Junta en León admitieron este viernes que “el dispositivo instalado en la iglesia del Mercado se trata de una estación de monitorización vinculada al proyecto KHN (Knowledge Heritage Network), promovido por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte para avanzar en la conservación preventiva y la gestión digital del patrimonio cultural”.

Tecnología para supuestamente proteger el patrimonio

Este plan, cofinanciado con fondos europeos entre el Gobierno y el Ejecutivo de Castilla y León -y detallado aquí por la propia Consejería-, está dotado en su conjunto con 15,2 millones de euros, consiste en el uso de nuevas tecnologías y herramientas digitales en el patrimonio cultural protegido. En concreto, en 101 bienes de interés cultural (BIC).

Entre otras herramientas, incluye la monitorización en tiempo real de edificios catalogados como BIC, sistemas de facility management, la sensorizacion y monitorización o el desarrollo de una plataforma de captación de datos e interpretación, incluyendo el uso de inteligencia artificial.

En el caso concreto de la iglesia de Nuestra Señora del Mercado de León, como en otros muchos templos, murallas o yacimientos de la provincia, consistía en la instalación de aparatos de medición y transmisión con apariencia de estación meteorológica dotada de conexión wifi, con nodos y sensores. Los datos que esta tecnología debe recabar incluyen parámetros clave para su conservación, seguridad y protección, eficiencia energética y uso turístico, por ejemplo.

Fachadas en mal estado... pero perforadas

Las instalaciones de estos nodos fue contratada por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, en el anterior mandato y de nuevo ahora en manos de Vox, bajo dirección de José Alberto Díaz Pico. Pero en el templo leonés las empresas seleccionadas optaron por anclar los dispositivos en el exterior, en concreto en los sillares del ábside lateral norte. Muy cerca del lugar elegido se acababa de gastar la Consejería 150.000 euros en restauración por el mal estado de la piedra, que había sido perforada sin permiso por la parroquia con varios carteles de propaganda, mientras se ultima otra inversión similar en la fachada restante.

Vuelco en otro caso más de daño patrimonial

La polémica ubicación de los artefactos, aunque decidida por la empresa contratada por la Junta, tuvo que contar con el conocimiento del propio cura, y por ende del Obispado de León, aunque no entrara dentro de sus competencias. Muy al contrario que en ocasiones anteriores, denunciadas por ILEÓN en reiteradas ocasiones.

En este último caso, la Junta no ha cambiado de parecer respecto a su crítica de ayer por el daño que podría causar el anclado de los aparatos, y también el negativo impacto visual, a pesar de comprobar ahora que la decisión y responsabilidad final fue realmente suya.

Por eso, las mismas fuentes de la Delegación admiten que “se ha comprobado que el dispositivo no está correctamente ubicado”. Y añaden que “ya se ha solicitado a la empresa instaladora que proceda a retirarlo y a reubicarlo de forma adecuada”, previsiblemente en algún punto no sensible del interior de la iglesia, como la Junta asegura que se ha hecho en otros BIC.