La DO León concluye su vendimia con 5,4% kilos de uva menos que el año anterior, debido al calor
Las bodegas y viticultores adscritos al Consejo Regulador de la Denominación de Origen (DO) León han concluido la vendimia 2026, marcada por la anormalidad meteorológica del verano más caluroso desde que existen registros, con la recogida de 2.844.769 kilos de uva, lo que supone una merma de la producción del 5,44 % sobre la de 2025.
El Consejo ha explicado, a través de un comunicado, que las granizadas de primavera, especialmente la que el 28 de abril afectó al entorno de Valdevimbre, que concentra un tercio del viñedo, y la ausencia casi total de lluvias en los meses de julio y agosto mermaron considerablemente el tamaño y peso de la uva y rompieron las previsiones que inicialmente apuntaban a más de tres millones de kilos.
Sin embargo, apenas interrumpieron el trabajo en la viña y posibilitaron una recolección ordenada, escalonada y en perfectas condiciones de maduración de la uva, de equilibrados parámetros generales y en unas condiciones sanitariamente perfectas que auguran, en ese sentido, “una muy buena añada para sus vinos”, ha explicado el Consejo.
Vendimia adelantada y marcada por el calor
La vendimia, que concluyó el 13 de octubre, aunque mayoritariamente resuelta en septiembre, se había iniciado el 19 de agosto, con casi tres semanas de adelanto respecto a la de las dos campañas anteriores, que ya habían supuesto una anticipación importante sobre las tradicionales.
Un adelanto consecuencia de un verano extraordinariamente caluroso y de mínimas precipitaciones que viene a evidenciar los efectos del cambio climático.
Las semanas previas al inicio de la vendimia la planta ya empezó a mostrar signos de estrés hídrico y la uva dejaba ver evidencias de deshidratación, precipitando la concentración de azúcares, impidiendo su desarrollo en volumen y, consecuentemente, incluso mermando su peso.
Sin embargo, fue precisamente ese calor del estío y la sequedad del final del ciclo vegetativo lo que evitó la aparición de plagas y propició racimos bien formados, homogéneos, limpios y de uva de menor tamaño, pero extraordinaria sanitariamente y de altísima calidad, lo que augura grandes vinos para la añada 2026.
La variedad reina Prieto Picudo acapara con 2.064.817 kilos la mayor parte de la producción entre las tintas, se mantiene la Mencía, prácticamente testimonial, aunque también principal para la elaboración de rosados y tintos, y se recupera la complementaria Tempranillo.
Asimismo, ha aumentado la Negro Saurí con 5.400 kilos, pero la blanca Albarín, con 438.979 kilos, ha caído frente a los 527.764 de la cosecha de 2025, lo que según la DO supone “un varapalo para las bodegas, que no podrán satisfacer la creciente demanda de un blanco emblemático de la Denominación y que venía generando grandes expectativas por su calidad, singularidad y diferenciación”.
Buenos resultados
Los enólogos destacan de manera unánime las excelentes cualidades para la elaboración de vinos con las variedades de referencia, Albarín y Prieto Picudo, y sobre todo resaltan el enorme potencial aromático de la blanca, al igual que en 2025 muy por encima incluso de su alto nivel habitual.
A este respecto, se prevén que los blancos serán muy florales, frutales y frescos en boca por las características de las propias variedades, especialmente los albarines, equilibrados y con excelentes aptitudes también para elaboraciones complejas.
La Prieto Picudo, esencialmente destinada a la elaboración de rosados (suponen el 68 % de la producción total), permitirá elaborar vinos de gran pureza varietal, aromáticos y también con muy buenos equilibrios entre alcohol, como respuesta a la exigencia en ese sentido, y la acidez característica que siempre le aporta frescura, ha concluido el Consejo Regulador.