¿Debe la Diputación colgar el cuadro de un condenado por corrupción en la galería honorífica de los presidentes?

En la zona noble del Palacio de los Guzmanes en el centro de León, en el lujoso primer piso, iluminada por las viejas vidrieras y con vistas al patio, existe la llamada popularmente como Galería de los Presidentes, que retrata uno por uno a todos cuantos han gobernado en algún momento en la Diputación de León. Esta galería se amplía paso a paso siempre años después de que alguno de ellos haya abandonado ya el cargo.

La institución se hace cargo del coste de su encargo al pintor que el propio mandatario haya designado y busca un momento de protagonismo institucional para colgarlo con todos los honores y el reconocimiento a la labor realizada al frente de la Presidencia del Palacio. Con estas norma no escritas el proceso debería ser casi automático y muy sencillo. Pero hay condicionantes nunca antes vistos que en los últimos años han dado al traste con esta tradición y han causado más quebraderos de cabeza que reconocimientos.

El último se plantea tras conocerse, hace escasos días, la condena ya definitiva de quien fuera presidente de la Diputación fugaz durante apenas seis meses en el año más fatídico de la institución: 2014. Marcos Martínez Barazón (PP) ha sido finalmente condenado por corrupción, ratificado por el Tribunal Supremo. Y eso podría condicionar ahora la normalidad de colocar su cuadro en la Galería de los Presidentes, a escasos metros del despacho donde le detuvo, con gran escándalo nacional, un lunes 27 de octubre la UCO de la Guardia Civil por orden de la Audiencia Nacional.

El retrato de Martínez Barazón ya está realizado desde hace tiempo. Lo mismo confirman fuentes de la institución que ocurre con el de Juan Martínz Majo (PP), que gobernara entre los años 2015 y 2019. Pero la intención del actual equipo de Gobierno que preside el socialista Gerardo Álvarez Courel era esperar a que se culminaran otros dos que todavía quedan pendientes de realizarse para “realizar un único acto y colocar los cuatro a la vez”.

Esta era la intención oficial justo antes del último auto del Supremo contra Martínez Barazón, a pesar de que la Audiencia Nacional ya le hubiera condenado en 2023, junto al exdiputado y también alcalde del PP Pedro Vicente Sánchez y el exinterventor provincial, Jesús 'Suso' López. Por eso, ahora queda la duda de si se mantienen los planes y la decisión definitiva es que el cuadro de honor institucional a Marcos Martínez luzca igual que el resto de expresidentes en la famosa galería del Palacio.

En todo caso, no sería una decisión próxima en el tiempo, ni mucho menos. Muy difícilmente Courel y sus socios de Unión del Pueblo Leonés (UPL) tendrán que tomar el toro por los cuernos dentro de este mandado que expira el próximo año 2027, a tenor de que todavía quedan otros dos cuadros por realizarse. Y en parte debido también a aquel infausto año 2014.

El cuadro de Orejas, ya en marcha

El presidente que sucedió en otro breve período de tiempo al detenido y acusado Marcos Martínez Barazón, Emilio Orejas Orejas, que es hoy todavía hoy diputado provincial, ya tiene su retraso en marcha. Justo el pasado mes de julio de 2026 se culminó el proceso de adjudicación de estos trabajos artísticos para pintarle, que recayeron en una familiar suya, Carmina Orejas, por un precio final de 11.000 euros. Se trata de una pintora de amplia formación y recorrido.

Emilio Orejas también gobernó coyunturalmente apenas unos meses entre Martínez Majo y Martínez Barazón, ya que formó parte de aquella Corporación provincial que pocos meses antes se había visto sacudida por otro hecho sin precedentes históricos: el asesinato de Isabel Carrasco a manos de una afiliada del PP, Monserrat González, madre de una antigua funcionaria de la Diputación, Trina Martínez, ambas condenadas con los años.

El precedente de Carrasco

Curiosamente, el retrato de Carrasco fue uno de los más rápidos en instalarse en la galería, justo al cumplirse un año de su muerte violenta, aunque dentro de un gélido ambiente y justo durante el mandato de su 'delfín' Martínez Barazón, antes de su detención. Cabe recordar que la condena de éste se debió al modo de contratar con dinero público los recursos de un conseguidor para labores de blanqueamiento de sus imágenes políticas personales, un sistema que Martínez se limitó a continuar pero comenzó con Carrasco en 2012, casi dos años antes de su muerte.

También Carrasco estuvo detrás de otra anomalía que fue el retraso de 12 larguísimos años en el acto institucional para colocar en la galería el retrato de su antecesor, Javier García-Prieto. A pesar de ser de su mismo partido, el PP, él fue ninguneado primero por la presidenta, que mantuvo hacia él una nefasta relación.

El suyo sigue siendo hasta la fecha el último cuadro instalado en el Palacio de los Guzmanes, en abril de 2019, y desde entonces se han ido acumulando los casos no resueltos, que a fecha de hoy afectan a cuatro presidentes diferentes. Porque el último, el socialista Eduardo Morán, del mandato 2019-2023, está todavía por dibujarse, el proceso no se ha puesto ni siquiera en marcha.

Los presidentes franquistas que incumplen la Ley

Sin embargo, este 'baile' de cuadros pendientes no es la única polémica que afecta a la Galería de los Presidentes. Todavía permanecen en ella los presidentes que fueron designados por imposición y sin democracia durante la dictadura franquista. Entre ellos se encuentran, uno junto al otro, el del último presidente republicano, Ramiro Armesto, elegido en 1936 y asesinado por los golpistas ese mismo año, y el de Joaquín López Robles, colocado por el régimen para sucederle.

La relación de presidentes impuestos por el franquismo que todavía figuran en esta galería incluye a Joaquín López Robles, Enrique González Luaces, Ramón del Riego y Jove, Raimundo Rodríguez del Valle, Enrique Iglesias Gómez, Manuel Marqués Pérez, Juan José Fernández Urquiza, Ramón Cañas del Río, José Eguiagaray Pallarés, Antonio del Valle Menéndez y Emiliano Alonso Sánchez-Lombas. Todos ocuparon la Presidencia de la Diputación entre 1936 y 1979, durante la dictadura, y sus retratos continúan expuestos en la llamada 'planta noble' del Palacio de los Guzmanes, un espacio de acceso público incluido además en las visitas turísticas al edificio.

La polémica se mantiene pese a la entrada en vigor de la Ley 20/2022 de Memoria Democrática, que establece la retirada de símbolos, elementos y menciones que supongan exaltación personal o colectiva del golpe de Estado, la Guerra Civil o la dictadura. El socialista Eduardo Morán, presidente de la Diputación entre 2019 y 2023, se comprometió públicamente a retirar los retratos franquistas antes de abandonar el cargo, pero finalmente no lo hizo, así como tampoco en el actual mandato su sucesor, Gerardo Álvarez Courel.