A contrarreloj, sin árboles y con pesca eléctrica: así avanza la pasarela sobre el río para conectar la Red de Calor de León
Al margen de polémicas ambientales, de críticas ecologistas y de protestas vecinales, las obras de urbanización de la amplia zona del sur de la ciudad de León donde la Junta ejecuta las macroplantas de incineración energética que denomina Red de Calor avanzan a ritmo creciente. Y es que se ejecutan contrarreloj después de que una importante parte de los trabajos, como es la ejecución de una nueva pasarela sobre el río Torío para el paso de los grandes tubos de calor hacia el resto de la capital, haya consumido sus primeros plazos y puesto en marcha un tiempo extra.
Fuentes oficiales de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) admiten que el primer plazo de autorización para que la empresa pública de la Junta Somacyl pudiera trabajar en la ribera fluvial, autorizado hace justo un año, el 9 de julio de 2025, ya expiró sin apenas haber avanzado nada. Por eso, la compañía tuvo que solicitar una prórroga de obra durante seis meses más. La nueva fecha de concesión recibió el visto bueno el 2 de junio pasado y marca la obligatoriedad de que la pasarela -desvelada por este medio en 2023- esté ejecutada, como muy tarde, en diciembre de este año, salvo que se concedan nuevas prórrogas.
Curiosamente, el primer permiso, en julio, fue varios meses antes de que Somacyl ejecutara la obra de urbanización y preparación de los terrenos para la red de Calor por 7,6 millones (7.650.108,83 euros) a la unión temporal de empresas formada por las compañías Obras Hergon, Compsa e Inmeva Infraestructuras, que ahora ejecutan todos los trabajos.
El organismo de cuenca, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, confirma que es conocedor de las amplias y polémicas talas de árboles de la zona en una superficie que el propio proyecto de Somacyl estimó en prácticamente 1.000 metros cuadrados. Incluso a pesar de estar presentes tres especies muy sensibles de sauce y álamo dentro del llamado Hábitat de Interés Comunitario (HIC) 92A0, catalogados como valiosos bosques de galería. Su explicación para conceder los permisos es que “las cortas se limitan a la eliminación del tramo de vegetación de ribera estrictamente necesario”.
También la autorización incluye el práctico 'cegado' del cauce del río con tierra y piedras durante los trabajos, a escasos metros de la desembocadura del Torío en el río Bernesga, justo en el límite entre los barrios de La Lastra y Puente Castro. CHD determinó que era necesario un “desvío temporal del curso” de al agua “previsto en el proyecto” de Somacyl con el objeto de poder “ejecutar las cimentaciones de los cuatro apoyos de la pasarela”, una estructura metálica de casi 82 metros de longitud y un ancho de 5,90, dos de los cuales permitirán también un paso peatonal, siempre según la documentación oficial de la Junta para este proyecto.
Otra cosa que fue necesaria, confirman desde Confederación, fue la pesca de todos la fauna fluvial presente en la zona, algo que hizo “la dirección de obra en coordinación con los servicios de la Junta de Castilla y León” a través de un sistema llamado muy gráficamente “pesca eléctrica”, por el cual se aturden y trasladan los peces presentes. El “acordonamiento con sedimento” ahora visible en el río tiene también, afirman, “el objeto de no afectar a la fauna del cauce”.
El nuevo 'puente' es sólo la punta de iceberg de una amplia urbanización del terreno, el ya contratado por los primeros 7,6 millones, pero en espera del gran contrato ahora licitado por 62 millones de euros más -parte de ellos financiados con los antiguos Fondos del Carbón para las cuencas mineras-, y eso sólo para la primera fase de la Red de Calor. Con ese dinero, las empresas elegidas tendrán que construir la planta de incineración de combustible vegetal como pellets y 28 kilómetros de tuberías bajo un gran número de calles de la ciudad para 'enganchar' la energía calorífica que se generará.
En fases posteriores se ampliaría esta macroplanta de quema de vegetación, se ejecutaría otra más de nitrógeno verde y una última de placas solares, todo ello en el llamado Soto de Santa Olaja, lindando con el cementerio municipal, al lado de dos barrios, Puente castro y La Lastra, cuyos vecinos han manifestado multitudinariamente su oposición a un proyecto que no se ejecutó en tres emplazamientos del norte tras años de intentos.