Ni alarma ni móvil: la insólita presencia de un gallo en el parque de El Corte Inglés de León despierta a los vecinos
Una frase muy repetida desde siempre para definir a la asequible y tranquila ciudad de León es que “es como vivir en un pueblo”. Hay quien se lo puede tomar como un comentario negativo. Pero también los hay que pueden dar fe de que se trata de una descripción a veces exacta, literal.
Entre éstos seguro que se suman en la última semana los vecinos del entorno de uno de los más conocidos parques del centro de León, el Jardín del Chantre, situado junto al centro comercial de El Corte Inglés. Y es que en los últimos días los habitantes próximos al parque no necesitan echar mano del despertador, de ninguna alarma o teléfono móvil para abrir los ojos cada mañana.
Eso ahora corre a cargo de un nuevo 'vecino': un gallo que ha convertido esta zona verde en su particular corral. Un ejemplar lustroso, de brillantes plumas, que ha aparecido allí de forma misteriosa y que canta de buena madrugada hasta bien entradas las mañanas, para que vivir en plena ciudad no se diferencie tanto de hacerlo en los pueblines leoneses donde los gallos son una presencia cotidiana a poco que queden habitantes.
El gallo no está solo. El Ayuntamiento de León ha confirmado a ILEÓN que junto al ejemplar masculino también ha aparecido en el céntrico jardín una gallina, y que ambos son de raza 'kika', campando a sus anchas entre el generalizado regocijo de los usuarios del parque y los vecinos de la zona. Los habituales ya se han acostumbrado a su presencia, de manera muy respetuosa.
Lo que ocurre es que esta zona verde, al contrario que otras, como el Parque de Quevedo, no cuenta con una zona habilitada para la presencia controlada de aves. Los únicos animales que allí se pueden ver son las grandes carpas rojas en los estanques del Chantre y esporádicamente -como estos días- algunos patos aprovechando esa zona húmeda y fresca.
Por eso ha llamado especialmente la atención la inesperada conversión del jardín en improvisado corral. Tras los primeros avisos de hace escasas jornadas, ya tiene constancia oficial de su presencia tanto el Consistorio, a través del área de Espacios Verdes que se encarga del mantenimiento municipal, como el propio veterinario del Ayuntamiento.
Ofrecimientos y soluciones
También ha intervenido la Asociación Ornitológica Leonesa, confirman fuentes municipales, para que entre todos se valore la situación y se pueda adoptar una decisión sobre qué hacer con los ejemplares de la inesperada pareja. De momento se ha descartado la posibilidad de que gallo y gallina permanezcan en una zona de la que pueden salir con demasiada facilidad, dados los bajos cerramientos del jardín. Existe un riesgo cierto de morir para ellos ante la proximidad de varias carreteras como la de la avenida de La Corredera, muy transitadas por el tráfico urbano.
Por eso el plan más o menos inminente es capturarlos y reubicarlos en un lugar propicio para estos animales domésticos. Incluso el Ayuntamiento confirma que ya se han puesto en contacto personas interesadas en hacerse cargo de los dos ejemplares para llevarlos a un corral en condiciones. Pero lo que en todo caso seguirá siendo un enigma es de mano de quién, y cuándo, las aves aparecieron en el parque público para hacer un poco más natural, y rural, este espacio urbano de la capital leonesa.
Mientras todo se aclara, las mañanas en el entorno de El Corte Inglés de León seguirán siendo especiales bajo el sonido del canto del gallo. Un animal, por cierto, muy simbólico en la ciudad por ejemplo con la imagen de la icónica veleta de la Basílica de San Isidoro, que durante siglos inmemoriales ha vigilado los destinos de la vieja capital del Reino de León. Ahora, por tiempo limitado, a esta veleta le regala su poderoso“quiquiriquí” el misterioso vecino con plumas llegado al barrio de La Chantría.