Los desprendimientos de roca en la Ruta del Cares han costado tres vidas en las últimas décadas
La Ruta del Cares, el sendero más transitado del Parque Nacional de los Picos de Europa, acumula al menos 97 incidencias relacionadas con desprendimientos e inestabilidades de ladera documentadas en las últimas décadas -con tres fallecidos- un fenómeno que preocupa a los investigadores ante el aumento del turismo de montaña y la creciente exposición de los visitantes a riesgos naturales.
La conclusión forma parte de un estudio liderado por investigadores del grupo Q-GEO de la Universidad de León (ULe), que ha elaborado un inventario específico sobre la dinámica de laderas en la Ruta del Cares, una senda que recibe alrededor de 200.000 visitantes al año y comunica Caín (León) con Poncebos (Asturias).
Los científicos han recopilado información procedente de hemerotecas, redes sociales, informes técnicos, comunicaciones de los guardas del parque y observaciones de campo para reconstruir la historia reciente de caídas de rocas, flujos, aludes y deslizamientos que han afectado tanto al recorrido como a las infraestructuras asociadas.
La base de datos recoge actualmente 97 registros, de los que 78 corresponden directamente a inestabilidades de ladera.
El trabajo ha permitido identificar además doce puntos especialmente conflictivos a lo largo de la ruta. Veinte de los episodios registrados afectaron directamente a la senda utilizada por excursionistas y otros cinco causaron daños en el canal hidroeléctrico paralelo.
La vertiente más preocupante del estudio aparece al analizar las consecuencias para las personas. Según los investigadores, trece de los eventos documentados ocasionaron daños personales a usuarios de la ruta y tres llegaron a causar víctimas mortales.
Los autores advierten de que la masificación creciente de senderos emblemáticos de montaña está incrementando la exposición al riesgo de visitantes sin experiencia que, en muchos casos, perciben la Ruta del Cares como un itinerario sencillo debido a su escaso desnivel, pese a discurrir por un entorno donde los procesos gravitacionales son frecuentes.
La lluvia es el factor desencadenante citado con mayor frecuencia en los episodios analizados, aunque también aparecen otros elementos como el deshielo, las oscilaciones térmicas, la presencia de ganado o incidencias relacionadas con las infraestructuras existentes en el desfiladero.
Del total de eventos georreferenciados, 48 se localizan en la vertiente asturiana y 30 en el tramo leonés de la senda.
Los investigadores consideran que el inventario puede convertirse en una herramienta útil para implantar nuevas señalizaciones, diseñar protocolos de autoprotección y mejorar la gestión del riesgo en uno de los espacios más visitados del parque nacional.
Vegabaño y Pedabejo: ganadería y cambio climático
Las II Jornadas de Investigación del Parque Nacional de los Picos de Europa, cuyas actas recogen este trabajo, incluyen también otros estudios con incidencia directa en la provincia de León.
Uno de ellos concluye que la limitación del acceso del ganado favorece la recuperación de humedales de montaña situados en enclaves como Vegabaño y Pedabejo.
Las zonas protegidas mediante vallados presentan una mayor humedad del suelo, menos erosión, menor presencia de suelo desnudo y una vegetación más desarrollada, además de una mayor capacidad para almacenar carbono.
Otro de los trabajos revela que la vertiente leonesa registró la mayor densidad de garrapatas observada durante un seguimiento realizado entre 2019 y 2025 en el parque nacional, con un máximo de 150 ejemplares por unidad de muestreo.
El estudio detectó principalmente garrapatas de la especie Ixodes ricinus y halló patógenos vinculados a enfermedades como la enfermedad de Lyme, la anaplasmosis o la fiebre botonosa mediterránea, además de apuntar a posibles efectos del cambio climático sobre la evolución de estas poblaciones.