La Cátedra de Parlamentarismo de la ULE organiza este jueves una jornada dedicada a Alfonso IX
El salón de actos de la Fundación Sierra Pambley de León acogerá el próximo jueves 22 de octubre a partir de las 17:00 horas una jornada dedicada a la figura de Alfonso IX, bajo el peculiar lema ‘Un rey rebelde’, organizada por la Cátedra del Parlamentarismo de la Universidad de León (ULE).
La iniciativa reunirá a tres destacados especialistas del ámbito universitario y tiene como principal objetivo profundizar en la figura histórica del monarca Alfonso IX y ofrecer distintas perspectivas sobre su trayectoria y su relevancia en la Historia medieval hispana. En ella se podrá aprovechar para mejorar la comprensión de la figura de este monarca y de los verdaderos significados de lo que fue la convocatoria de la Curia Plena, conocida hoy en día como las Cortes de León de 1188, en la que votó por primera vez el brazo del pueblo llano de forma estamental y diferenciar qué es Memoria del Mundo de la Unesco y qué institución firmó el reconocimiento a la capital leonesa como 'Cuna del Parlamentarismo' y cuáles se han sumado a este galardón protocolario para evitar confusiones como la que se produjo en verano con la Curia Regia de San Esteban de Gormaz.
La jornada contará con las intervenciones de Carlos de Ayala Martínez, catedrático de Historia Medieval de la Universidad Autónoma de Madrid; Félix Javier Martínez Llorente, catedrático de Historia del Derecho y las Instituciones de la Universidad de Valladolid; y Raúl González González, profesor Permanente Laboral de la ULE.
“Con esta actividad, la Cátedra del Parlamentarismo de la ULE continúa promoviendo espacios de reflexión y divulgación en torno a la Historia y el patrimonio institucional y político del Reino de León”, informan desde la Universidad de León. La entrada a la jornada, por la entrada al auditorio de Sierra Pambley en la calle de Dámaso Merino, será libre y gratuita hasta completar el aforo.
Un monarca adelantado a su tiempo
Alfonso IX de León (1171–1230) fue uno de los monarcas más fascinantes y tenaces de la España medieval. Al definirlo como ‘rey rebelde’ se busca de forma un tanto presentista hacer justicia a su constantes encontronazos al poder del Papa, que lo excomulgó por sus matrimonios estratégicos, y a sus duros enfrentamientos con el vecino reino de Castilla del que se protegía por sus amenazas territoriales desde el comienzo de su reinado cuando era un joven de 16 años. Al rey adolescente lo han olvidado durante siglos, ignorándolo como si fuera un rey menor que no hizo nada como ocurría hasta hace bien poco en la historiografía española y no parece venderlo como 'rebelde' la mejor forma de honrarlo y evitar el menosprecio castellanista a su imponente figura política. No puede considerarse en rebeldía un monarca que dispuso que fuera su pueblo reunido en Curia Plena el que deciciera si podía ir a la guerra o no y le concedió el derecho de representatividad con voto en ella a los ciudadanos en un brazo distinto del eclesiástico y el nobiliario, colocándolos como legisladores a su altura y obligando a los tres estamentos a parlamentar para llegar a acuerdos. Y tampoco se puede observar una actitud de rebeldía u osadía, una vez se conocen sus hitos legislativos y culturales con la creación del Estudio General que dio lugar después a una de las primeras universidades europeas (y por tanto del mundo) en Salamanca, aparte de la recuperación de territorios como el Reino de Estremadura que culminó en su último año de vida con la conquista de Badajoz.
Precisamente ese, el sentirse asediado no sólo por Castilla sino por Portugal al comienzo de su reinado, fue uno de los motivos (defenderse del ataque del reino castellano) por los que la Curia leonesa incorporó al brazo popular para decidir votando la aprobación los Decreta de 1188, un sistema de representación legislativa que se adelantó al Renacimiento y dio paso al sistema estamental del Antiguo Régimen, precedente del parlamentarismo europeo occidental que surgió tras su abolición en la Revolución Francesa seis siglos después y que evolucionó en el siglo XIX a uno de corte liberal para convertirse en la actual Democracia Occidental.
El hijo de Fernando II de León –entonces una Corona Leonesa formada por los Reinos de León y Galicia separada de la de Castilla por haberse desgajado esta última a la muerte de Alfonso VII el Emperador de la matriz legionense– “lejos de ser un soberano aislado, demostró una modernidad revolucionaria”, según la información de la Cátedra (cuya directora, María Esther Seijas se puso de perfil y no criticó el ataque producido este verano contra la primacía de las Cortes de 1188 por las de San Esteban de Gormaz, y tuvo que ser la propia Junta la que desmintió este extremo) “al convocar las Cortes de León de 1188, reconocidas por la Unesco como la cuna mundial del sistema parlamentario (sic), al incluir por primera vez al pueblo llano”.
Quizás en las Jornadas se corrija esta afirmación última afirmación errónea del comunicado que las anuncia –que sorprende en una Cátedra de Parlamentarismo financiada por la Fundación Castilla y León, que a su vez recibe dinero de las Cortes de Castilla y León en Valladolid–, ya que la Unesco no reconoció a las Cortes como Cuna del Parlamentarismo, sino que incorporó en 2013 el texto de los Decreta de 1188 a la Memoria Documental del Mundo por ser “el testimonio documental más antiguo del sistema parlamentario europeo”. Lo de 'Cuna del Parlamentarismo' fue la concesión de un título protocolario por parte de la Junta de Castilla y León dos años antes, publicado en el Bocyl y firmado por el entonces presidente Juan Vicente Herrera y Alfonso Fernández Mañueco, que le sustituyó en el cargo hasta el día de hoy; con lo que son dos hechos completamente distintos, cosa que debería diferenciar una cátedra que se supone dirigida por una experta en Derecho.
“Además, su inconformismo transformó la cultura y el territorio: fundó la Universidad de Salamanca y expandió sus dominios reconquistando ciudades clave como Cáceres y Badajoz”, continua la nota de prensa enviada por la Universidad procedente de esta Cátedra institucional, que no académica; en este caso siendo más exacta con los hitos históricos que alcanzó la monarquía legionense en el reinado de Alfonso Fernández.
Una cátedra creada por la antigua Fundación Villalar
“La Cátedra Extraordinaria de Parlamentarismo de la ULE es fruto de un convenio específico entre la institución académica y la Fundación de Castilla y León, y tiene por objeto el análisis, la investigación y la docencia del parlamentarismo desde todos los puntos de vista que se estimen relevantes, ocupándose de desarrollar el programa formativo y las tareas de investigación que contribuyan a mejorar la formación de los alumnos y de la ciudadanía en esta materia”, explica la nota de prensa. Una cátedra institucional, no perteneciente a los planes de estudio propios de la Universidad, que fue financiada por esta institución autonómica (antes conocida como Fundación Villalar) que encabeza el presidente de las Cortes de Castilla y León en Valladolid. Se creó cuando ocupaba el cargo el procurador de Vox por León Carlos Pollán, hoy líder de la formación de extrema derecha, que recomendó a María Esther Seijas Villadangos (aquí se puede ver cómo de las nueve publicaciones que muestra la web de la cátedra cinco son de ella) para que la dirigiera.
“El enfoque tiene una dimensión constitucional, histórica y social, que busca trasladar los valores constitucionales desde la institución del Parlamento. Por ese motivo, la transferencia a la sociedad de su investigación es una de sus misiones fundamentales”, termina el comunicado.
Ojalá tome su dirección buena nota de los afamados eruditos como Félix Martínez Llorente que acudirán a las jornadas y dejen claro la esencia de los estudios sobre la primacía del Reino de León en el desarrollo del voto estamental del Antiguo Régimen a partir de la Curia Regia conocida popularlemte como las Cortes de 1188, y la naturaleza de los distintos reconocimientos de los Decreta como Memoria del Mundo por la Unesco y el protocolario a la ciudad de León como Cuna del Parlamentarismo por la Junta de Castilla y León, que confirmaron posteriormente el Congreso de los Diputados y el Parlamento Europeo.