La empresa de la planta de biogás en Cistierna avala su proyecto frente al frontal el rechazo de vecinos y colectivos

Mucha participación en la jornada 'Energías renovables y desarrollo rural', en Cistierna, sobre la planta de biogás.

Redacción ILEÓN

La cara y la cruz se vivieron ayer en Cistierna. El proyecto de planta de biogás promovido por Apaycachana-6 SL en Vidanes, en el polígono industrial de Cistierna, volvió al centro del debate público durante una jornada organizada por la propia empresa bajo el título 'Energías renovables y desarrollo rural'. La cita reunió a más de un centenar de personas y sirvió para que expertos, representantes del sector y promotores defendieran las posibilidades del gas renovable y la economía circular. Pero enfrente y también dentro de la reunión, algunos colectivos vecinales contrarios al proyecto aprovecharon el encuentro para expresar su rechazo y cuestionar algunas de las ventajas expuestas.

La jornada, celebrada en el Hotel Puerta Vadinia de Cistierna, contó con la participación de Antonio Morán, catedrático de la Universidad de León; Marcos Caviró, director de Asuntos Públicos de la Asociación Crecemos; Pedro Ismael Martín, secretario de Innovación, Formación y Cambio Climático de UPA; Jacobo Canseco, jefe de Energías Renovables de Axpo; Carlos Boné, alcalde de Valderrobres; y Elvia Rodríguez, subgerente de Apaycachana.

La empresa sostiene que la modernización de las actuales instalaciones de compostaje para convertirlas en una planta de biogás, como avanzó ILEON en noviembre de 2025, cuando obtuvo el visto bueno ambiental de la Junta, constituye una oportunidad para el sector primario, la actividad industrial y el desarrollo económico de la comarca.

El proyecto plantea tratar 86.000 toneladas anuales de residuos orgánicos para producir alrededor de 6.200 toneladas de biogás al año, además de 11.780 toneladas de fertilizantes sólidos y otras 4.797 de fertilizantes líquidos. Sus promotores lo presentan como una inversión vinculada a la economía circular, destinada a aprovechar residuos para producir energía renovable y fertilizantes, reducir emisiones y generar actividad económica en el territorio.

Durante el encuentro, Antonio Morán defendió la seguridad del proceso de digestión anaerobia y explicó que la futura instalación funcionará, según el diseño presentado, mediante sistemas cerrados, biofiltros y un principio de vertido cero. Desde la organización se aseguró que estas medidas permitirán controlar los olores y evitar afecciones al agua y al suelo. Marcos Caviró destacó, por su parte, la contribución que este tipo de instalaciones puede realizar a la autonomía energética y a la gestión de residuos ganaderos, mientras Jacobo Canseco aseguró que el proyecto lleva más de cinco años de diseño y que busca transformar residuos en energía y valor económico para la comarca.

También intervino el alcalde de Valderrobres, Carlos Boné, para exponer la experiencia de su municipio con una planta de biogás. Según explicó durante la jornada, después de más de dos años de funcionamiento, la instalación ha sido compatible con la actividad ganadera y turística y ha generado actividad económica. La organización utilizó este ejemplo para defender que proyectos de estas características pueden implantarse en entornos rurales sin perjudicar otros sectores económicos.

Imagen de la protesta de algunos vecinos y plataforma contra el proyecto de biogás en Vidanes, Cistierna.

La otra cara de la moneda

Frente a esta visión, la Plataforma en Defensa de la Vida en la Montaña Oriental Leonesa y la Asociación EslaVIDA organizaron una protesta coincidiendo con la jornada y varios de sus integrantes participaron también en el acto. Ambos colectivos mantienen su oposición a la instalación y consideran que la convocatoria llegó después de que el proyecto hubiera avanzado ya de manera sustancial en su tramitación administrativa. Según su versión, acudieron tanto para hacer visible su rechazo como para conocer directamente los argumentos de la empresa.

Los colectivos críticos cuestionaron además la composición de la mesa de ponentes, al considerar que estaba formada fundamentalmente por personas vinculadas o favorables al sector del biogás y que faltaron especialistas procedentes de ámbitos como el medioambiental, la biología, la geología o la zoología. También denunciaron dificultades para plantear algunas preguntas durante el coloquio y sostienen que no se abordaron suficientemente las consecuencias ambientales y humanas que, a su juicio, podría generar la actividad.

Entre los principales argumentos planteados por los opositores figuran los posibles riesgos sanitarios, ecológicos y medioambientales, así como el impacto que temen que pueda producirse sobre la población y la economía de la comarca. La plataforma defiende que la Montaña Oriental debe apostar por otras alternativas de empleo y desarrollo y considera que la implantación de esta industria puede entrar en conflicto con un modelo turístico basado en el paisaje y el patrimonio natural. También cuestiona la capacidad del proyecto para generar empleo significativo en el territorio.

Uno de los asuntos más reiterados por los vecinos es el de los olores procedentes de las actuales instalaciones de compostaje. EslaVIDA asegura que Vidanes ha sufrido episodios de fuertes olores durante los últimos años y sostiene que este antecedente alimenta la desconfianza sobre el futuro funcionamiento de la planta y sobre el tratamiento de los productos fertilizantes resultantes. Se trata de una denuncia de la asociación que contrasta con la posición expresada durante la jornada por los promotores y expertos invitados, que defienden que el diseño de la nueva instalación contempla sistemas específicos para evitar emisiones de olor.

Adelante

El proyecto dispone ya de una declaración de impacto ambiental favorable de la Junta de Castilla y León y no recibió alegaciones durante el periodo de información pública, el año pasado. Los organismos consultados durante la tramitación emitieron informes favorables, entre ellos la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) y el Servicio Territorial de Sanidad, aunque este último condiciona la autorización a la formación correspondiente para el manejo de biocidas y productos químicos. La declaración ambiental suma una vigencia de cuatro años, periodo en el que deberá iniciarse la ejecución del proyecto, es decir, antes de 2029.

La jornada de ayer en Cistierna evidenció así las dos posiciones que continúan enfrentadas en torno al futuro de Vidanes: por un lado, una empresa que presenta el biogás como una oportunidad para convertir residuos en energía, atraer inversión y generar actividad dentro de un modelo de economía circular; por otro, una parte de los vecinos que mantiene sus dudas sobre las consecuencias de la instalación y reclama que el desarrollo económico de la Montaña Oriental no comprometa su entorno, su calidad de vida ni otros sectores como el turismo.

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